Hoteles en Santiago de Compostela

Pocas ciudades en el mundo con la magia de la capital de Galicia, que desde hace muchos siglos es final de uno de los caminos santos más concurridos del planeta. Date el gusto de llevar a cabo tu propio viaje Jacobeo y ven a disfrutar de esta ciudad de 2000 años de historia.

Encontrar alojamiento no seráun problema en Santiago, ya sea en el Casco Histórico, el Ensanche, los campus universitarios o la periferia, siempre habráun albergue, hostal, pensión, residencia u hotel donde descansar.

En el Casco Histórico.- Es posible que sean los dos kilómetros cuadrados mejor aprovechados de toda la cristiandad ¡hay de todo! Completamente peatonal, quédate con estos nombres: las “rúas" (calles en gallego), de Xelmírez, Vilar, Raiña, Azabachería, Nova y las plazas de Mazarelos, Quintana, Universidad y por supuesto del Obradoiro, ofrecen desde un magnífico Parador hasta el albergue de peregrinos más modesto.

La Plaza del Obradoiro es el mejor punto de salida: Aquíse encuentra la Catedral de Santiago, uno de los edificios más importantes del románico en España, en ella se custodia la tumba del apóstol y es el lugar de origen de la ciudad. Cada año miles de peregrinos y viajeros la visitan con el deseo de dar por finalizado un viaje iniciático, que viene desde tiempos medievales. En su lado norte, maravíllate mirando el Hostal de los Reyes Católicos, mandado construir para honrar el descubrimiento de América por los propios Isabel y Fernando, hoy en día es parador de turismo y estáconsiderado el hotel más antiguo del mundo.

Otros monumentos imprescindibles son: La Casa del Deán, El Monasterio de San Paio de Antealtares, el Colegio Fonseca o el Pazo de Bendaña, aunque caminando te darás cuenta de que cada edificio de la parte antigua de la ciudad merece una foto.

Parques y Jardines.- Por si no lo habíamos mencionado, en Santiago a veces llueve. Esto provoca un contraste único entre el gris piedra de sus edificios y el verde de sus parques y jardines. En el límite entre el casco antiguo y el ensanche, entre la Av. Xoan Carlos I y la calle Pombal, destaca el parque de la Alameda. Casi 60.000 m2 de vegetación que ha sido desde el siglo XIX, lugar de paseo y encuentro de los compostelanos. Otros parques que además ofrecen vistas privilegiadas de la ciudad son: Santo Domingo de Bonaval (hay que subir pero al final la vista merece la pena), Belvis, Galeras, Mosquera Pérez o el Monte de Almáciga.

A comer.- Santiago, como capital de una de la regiones culinarias más ricas del país, es apuesta segura. Pero para empezar con algo realmente propio, hay que hacerlo por el postre. La famosa tarta de Santiago se vende en muchos sitios pero te recomendamos probarla en alguna de las confiterías de la rúa do Vilar (en pleno casco). Junto a la plaza de las Platerías estála rúa Raiña en cuyos bajos no hay otra cosa que bares donde pedir vino de la casa, servido en tazas acompañadas de tapa: mariscos, pescados, carne, embutidos, tortilla. No te puedes ir de Galicia sin probar alguna de estas delicias y recuerda que los meses buenos para comer marisco son los que incluyen la “r”. Pero vengas cuando vengas, te estaráesperando la gran estrella de la cocina gallega, el pulpo, principalmente “a feria”(aceite, sal gorda y pimentón), guisado con patatas, a la plancha o en empanada, es uno de los mayores placeres del mundo.

Compostela de noche.- Dividida en dos zonas; vieja y nueva, ¡hay para todos! Las céntricas rúas de Franco, Raiña, Troia, San Pedro, Porta do Camiño, Travesa, San Roque, etc, mueven un ambiente más folk y tranquilo, en verano incluso hay terrazas en la calle.

En la parte nueva o ensanche, desde la Carreira do Conde, Monte Ríos, Alfredo Brañas ,República del Salvador y alrededores, el concepto es más de pub y discoteca. La zona se llena los fines de semana de universitarios en busca de diversión.

Cuando venir.- Como decíamos anteriormente, en Santiago “chove”(llueve) y lo hace independientemente de la época del año. Pero que no sean unas gotas de lluvia las que te priven de conocer esta ciudad santa.

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Imágenes por Flickr/escapio

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