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Cómo serán los aviones del futuro

Los avances de la aviación ya están aquí

Los hermanos americanos Orville y Wilbur Wright compartieron la obsesión de conseguir hacer volar al hombre. Estos ingenieros, aviadores e inventores por fin lo consiguieron a finales de 1903, cuando volaron 4 km a bordo del Flyer.

Su máxima aportación a la industria aeronáutica fue el control de viraje mediante el balanceo. Hasta ese momento, los intentos de aviones existentes poseían unos diseños que dificultaban el control de la dirección, al no haber considerado necesario inclinar las alas para ello.

¿Qué pasaría si los hermanos Wright volvieran ahora a la vida y vieran los aviones que surcan los cielos? Pues seguro que se maravillarían, pues era el primer momento de la carrera aeronáutica.

Sin embargo, en honor a la verdad, no han sido tan pronunciadas las modificaciones durante las últimas décadas.

La gran carrera aeronáutica durante las Guerras Mundiales

El verdadero desarrollo espectacular de la aviación se dio durante la primera mitad del siglo XX.

Lamentablemente, la causa de ello fue una de las más horribles que puede encontrarse en la naturaleza humana: la guerra.

Tanto en las dos Guerras Mundiales como en el período de entreguerras, los países implicados en los conflictos participaron en una estresante carrera para dominar los cielos, pieza fundamental en los combates.

Los adelantos técnicos conseguidos durante la guerra en navegación, vuelo instrumental, seguridad y fiabilidad de los motores (con la llegada del motor a reacción, por ejemplo, hacia finales de los 40) propiciaron un desarrollo del tráfico aéreo que ha llegado hasta hoy.

Y tras esos primeros 50 años del siglo XX, ¿qué ocurrió?…

El estancamiento en la innovación


Pues los tiempos de paz trajeron una relajación en la industria aeronáutica.

Si una persona de los años 60 o 70 viera los aviones que tenemos hoy en día, se podría sorprender por su velocidad y algunas otras prestaciones técnicas, pero, en general, no le parecería nada de otro planeta lo que está viendo.

Lejos quedan esos sueños locos de los cineastas de los 80 y 90 (inolvidable el universo de ‘Blade Runner’), cuando novedosas aeronaves y taxis voladores se movían por los cielos de las ciudades.

Qué podemos esperar del futuro de la aviación

Dicen los entendidos de la industria aeronáutica que el futuro de la aviación ya está aquí… Y disponible. Según ellos, el problema no es que no exista la tecnología necesaria para los desarrollos que se esperan de una de las industrias punteras del mundo, sino que la inyección económica necesaria para implantarla es realmente grande y no son muchos los inversores que pueden – y quieren – realizarla.

Sin embargo, poco a poco, van llegando las novedades y puede que el impulso definitivo esté muy cerca, ya que el número de viajes en avión se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años y comienza a ser necesaria una mayor eficiencia en temas de combustible, aerodinámica y la experiencia del pasajero en la cabina.

Los combustibles de los aviones del futuro

Hace un par de años, la compañía europea Airbus – máximo rival de la americana Boeing – comenzó a probar la avioneta de dos pasajeros VoltAir E-Fan.

La peculiaridad de la misma es que funcionaba con baterías eléctricas recargables, consiguiendo volar sin dejar ninguna impronta de dióxido de carbono. Los primeros vuelos fueron de poco más de una hora, pero ya se ha conseguido cruzar el Canal de La Mancha con éxito.

Airbus tiene en mente desarrollar esta tecnología para poder crear los primeros helicópteros híbridos o, incluso, aviones para realizar vuelos regionales.

Los aviones eléctricos conseguirían acabar con las emisiones de carbono y serían mucho menos ruidosos.

Numerosas aerolíneas están investigando también la opción de los biocombustibles, con algunas de ellas ya habiéndolo utilizado en algunos vuelos.

Aerodinámica y fuselaje de los aviones del futuro

Lo cierto es que la apariencia externa de los aviones de hoy en día no se diferencia en nada a la que tenían las aeronaves de los años 60 del pasado siglo. Sí han cambiado los materiales, convirtiendo a los aviones en aparatos más ligeros y eficientes (desde el punto de vista de consumo de combustible). Se ha pasado del aluminio a un material ligero de malla de fibra de carbono, rodeado por una resina de plástico duro.

Sin embargo, los aviones del futuro sí que pueden ofrecer variaciones en su diseño.

Uno de esos cambios es el concepto de fuselaje integrado. Hoy en día las alas del avión se construyen por separado, para después unirse al fuselaje principal. Sin embargo, ya existen aviones militares hechos de una sola pieza que, además, presentan un cuerpo más achatado y ancho, minimizando la resistencia al aire y llevando a un menor consumo de combustible.

La Agencia Espacial Norteamericana, NASA, ha probado ya el modelo N3-X, un avión plano de fuselaje de una pieza y sin cola, que además convierte el biocombustible en electricidad para mover una hilera de pequeños impulsores (tipo ventilador) posicionados en la ancha parte trasera.

Para que sea viable el N3-X, se necesitarán crear generadores de electricidad livianos, líneas eléctricas y motores eficientes para que los megavatios de electricidad puedan dirigirse a los ventiladores sin perder parte de la energía por el camino. Los ingenieros creen que estarán listos para el año 2050.

La velocidad en los aviones del futuro

Este es un campo en el que, curiosamente, en lugar de ir hacia adelante, la aviación comercial ha dado pasos de cangrejo.

Con la desaparición del Concorde en el año 2003, ningún otro avión comercial ha viajado sobrepasando la velocidad del sonido. Sin embargo, esto va a cambiar en un futuro no muy lejano.

Boom Supersonic, una startup apoyada por Silicon Valley y Japan Airlines, está desarrollando un avión comercial que se espera que pueda volar a velocidades de Mach 2.2, con un coste menor que el del Concorde.

El Aerion AS2, otro proyecto de avión supersónico, está siendo diseñado para el sector de los viajes de ejecutivos. Se espera de él que pueda volar a Mach 1.5.

Aunque todo esto se queda pequeño si lo comparamos con el proyecto Spaceliner, llevado a cabo por DLR (el Instituto Alemán de Investigación Aeroespacial). Su objetivo es crear aparatos que vuelen 25 veces más rápido que la velocidad del sonido. Lo harían a una altitud que les llevaría casi al límite con el espacio exterior. Esta velocidad de ensueño significaría ir de Londres a Australia en una hora y media.

Uno de los problemas que están intentando solucionar las compañías que están investigando estos aparatos supersónicos es la explosión que se produce al romper la barrera del sonido. Nuevos diseños en el fuselaje del avión reducirán este molesto y contaminante estallido.

Automatización de los aviones

El tráfico aéreo mundial no ha dejado de crecer durante las últimas décadas. Airbus estima que se necesitarán unos 600.000 pilotos en los próximos 20 años. Hoy en día, hay unos 200.000.

Esta es una de las razones por las que también se está investigando en el campo de la automatización de los aviones. Sin embargo, aún queda algo lejos el momento en el que un avión pueda volar todo el trayecto sin ningún piloto humano.

En una primera fase de desarrollo, se realizarán vuelos en los que un “piloto de seguridad” viajará a bordo, para poder lidiar con cualquier cosa que ocurra fuera de lo común.

Lo cierto es que será complicado encontrar voluntarios para los primeros vuelos sin piloto humano. Es algo en lo que no cualquier pasajero va a confiar salvo que esté probado durante años. Un ejemplo negativo claro es el accidente mortal que ocasionó un coche de Uber en piloto automático.

La experiencia del pasajero

En el futuro de la aviación, también la experiencia del viajero sufrirá modificaciones.

Una de las cosas que cambiará pronto será el sistema de entretenimiento a bordo. Por ejemplo, las aerolíneas Transavia (del grupo Air France/KLM) y Qantas (aerolínea de bandera australiana), están experimentando con experiencias de realidad virtual. De hecho, Qantas ya ofrece unas gafas de VR (Realidad Virtual) a sus pasajeros de primera clase, con el objetivo de que puedan relajarse en sus camas.

La compañía italiana Aviointeriors está diseñando unos asientos especiales que se plegarán cuando no estén ocupados, como en el cine. Esto hará que sea mucho más cómodo moverse por la cabina.

Otra innovación que puede implantarse pronto es el llamado ‘Air Lair’ (Guarida en el Aire). La compañía Factory Design planea introducir una especie de cabinas individuales para dormir en lugar de asientos. Los pasajeros de primera clase podrán relajarse en estas cabinas de aspecto futurista con su propia luz individual, fuente de sonido y regulador de temperatura. Estos asientos especiales están diseñados para hacer un mejor uso del interior de la cabina del avión, pero requieren una inversión considerable y, por lo tanto, solo están siendo considerados por un pequeño número de empresas en la actualidad.

El futuro de película

Algunas cosas de las que vimos en las películas futuristas de finales de siglo XX pueden estar más cerca de lo que piensas.

Es el caso de los taxis y coches voladores (ya hay varios prototipos que están siendo probados) y los drones en los que vuelan personas. En este segundo caso, hay una compañía china que ya ha creado un dron lo suficientemente grande como para acomodar a un pasajero, consiguiendo que volase – controlado remotamente con una tableta – durante 23 minutos.

¿Qué tipo de aviones nos encontraríamos si hibernáramos durante 50 años y despertáramos en 2068? Bueno, mejor vivirlo y esperar.

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