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Noticias Bagan: la ciudad de las 4.000 pagodas en Myanmar 📷

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Bagan: la ciudad de las 4.000 pagodas en Myanmar 📷

Entre las aguas de aspecto lodoso de la principal arteria fluvial de Myanmar, el río Ayeyarwadi, y las montañas del centro del país, se extiende la meseta en la que hace más de un milenio el rey Anawrahta fundó el imperio birmano y expandió la religión budista entre su pueblo. Los testigos silenciosos de aquella época son las miles de pagodas y monasterios que hacen de Bagan uno de los lugares más enigmáticos y espectaculares del mundo. El Angkor Wat birmano no defrauda a nadie.

En el mes de julio de 2019, por fin Bagan conseguía ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Cualquiera que hubiera visitado este lugar – no en vano, es el yacimiento arqueológico más grande del mundo -, no podía entender cómo no había alcanzado semejante honor mucho antes, pero detrás de las razones hay que buscar motivaciones políticas, pues Myanmar ha vivido una de las dictaduras militares más longevas del mundo.

Sin embargo, desde el punto de vista arqueológico, hay pocos lugares que posean la belleza y exuberancia de la que puede presumir Bagan.

En la última contabilización oficial, se registraron casi 3.700 pagodas y templos, quedando aún muchos por descubrir. La gran mayoría de ellos datan de entre los siglos X y XIII, mostrando importantes diferencias arquitectónicas y dotando al conjunto de una enriquecedora variedad artística.

Si quieres visitar las joyas del poderoso reino del rey Anawrahta y sus descendientes, aquí te dejamos una completa guía para disfrutar al cien por cien de Bagan.

Un poco de historia sobre Bagan

La etnia Pyu habitaba esta zona hasta el siglo IX, cuando los birmanos llegaron a ella. Entre los años 1044 y 1287, fue el centro neurálgico del Imperio de Bagan, que sería el germen de Birmania.

El rey Anawrahta, gran monarca y conquistador, asentó el poder en estas tierras, al estar estratégicamente muy bien posicionadas. El río Ayeyarwady y las montañas ejercían de barreras naturales que lo protegían de cualquier ataque enemigo.

Aunque Anawrahta nunca impondría el budismo de la rama Theravada, fue él quien se interesaría por esta corriente religiosa, importándola de la etnia vecina, los Mon. Por ello, durante la masiva construcción de templos que se realizaría en los siguientes 250 años son muchos los símbolos e iconos que, de otras religiones (hinduismo, animista, etc.), se pueden encontrar en ellos.

Finalmente, Bagan perdería su esplendor – llegaría a estar habitada por unas 200.000 personas en su cénit – por el avance del imperio mongol. Parece ser que nunca llegó a haber una batalla por la ciudad, sino que el reino birmano mudó su capital hacia el norte.

Hoy en día, Bagan es el principal foco turístico de Myanmar, al que los viajeros vienen a conocer las casi 4.000 pagodas, templos y monasterios que emergen de los campos y bosques del centro de Myanmar. Aunque es una cifra abrumadora, se cree que fueron unas 10.000 las construcciones realizadas en la época, quedando muchas por desenterrar.

Cómo llegar a Bagan

Para visitar Bagan hay 3 opciones principales:

  • Avión: es la más sencilla, pudiendo volar al aeropuerto de Nyang-U (principal ciudad cercana a Bagan) desde las principales ciudades de Myanmar.
  • Coche o autobús: hay muchísimos servicios, tanto públicos como privados, de autobuses o furgonetas que llevan a Bagan desde ciudades como Mandalay (unas 4-5 horas de viaje), Yangon (9-10 horas) o el lago Inle (7-8 horas). Suele ser la opción más económica.
  • Barco: si quieres sentir el placer de navegar por un tramo de los 2.300 km de longitud del río Ayeyarwady, puedes tomar un barco en Mandalay y, tras 8 o 9 horas de navegación, arribarás al embarcadero de Nyaung-U. Esta opción depende mucho del nivel del agua del río y no siempre se puede realizar el viaje. Sin embargo, es la alternativa más bella y relajada. Ideal para los viajeros que disponen de tiempo.

Cómo moverte por Bagan

Las pagodas y templos de Bagan se extienden por un área de unos 42 kilómetros cuadrados. Es decir: inmensa.

Además, hay una advertencia que nadie debe pasar por alto: independientemente del momento del año en el que visites Bagan, siempre hará un calor infernal.

Dicho esto, son varias las maneras de explorar Bagan:

  • A pie: solo apta para los más masoquistas o aquellos que quieran hacer poco más que ver un par de pagodas cercanas a su hotel y disfrutar de la piscina y el bar. Si quieres ver Bagan de una manera profunda, esta opción no es factible.
  • En bicicleta: no es tan mala opción, pero te aconsejamos que te decantes por una bicicleta eléctrica, pues, aunque hay carreteras asfaltadas en Bagan, para descubrir el verdadero encanto del lugar debes perderte por sus caminos de tierra, y en ellos se complica el tema de pedalear bajo el sol abrasador.
  • En e-bike (moto eléctrica): si te manejas mínimamente con una motocicleta sencilla (no corren mucho), esta es, sin duda, la mejor manera de explorar Bagan. Por unos 5.000 – 8.000 MMK (kyats, moneda birmana) – no más de 5 euros al cambio – tienes una e-bike por un día entero. Te da una libertad de movimientos enorme. ¡Pon tu GPS y disfruta de Bagan!
  • En carro: los muchos turistas chinos que, durante los últimos años, inundan Bagan, están enamorados de las calesas tiradas por caballos que les pasean por el sitio arqueológico. Sinceramente, no es nada práctico y es realmente incómodo. La lentitud de los caballos, el calor reinante y la irregularidad del terreno – que acabas sintiendo en cada músculo y hueso de tu cuerpo – juegan muy en contra de esta opción. También existe la posibilidad de alquilar un carro tirado por bueyes.
  • En globo: durante la temporada seca (de octubre hasta mediados de abril), se puede admirar la increíble belleza de Bagan desde los cielos al amanecer. Es una experiencia inigualable, pero el precio a pagar es algo exagerado, pues no suele bajar de unos 280 euros por persona.

Las mejores pagodas y templos que ver en Bagan

Pero, yendo al grano: ¿qué tiene Bagan que a todo el mundo enamora? Pues unos templos, pagodas y monasterios que han resistido, como colosos y durante largos siglos, a las lluvias monzónicas, el viento y los frecuentes, y poderosos, terremotos que asolan la zona. Son unos auténticos supervivientes arqueológicos.

Como podrás imaginar, en una superficie tan vasta, salvo que dispongas de semanas, es imposible visitar todos los templos de Bagan. Por ello, aquí te dejamos una selección de los mejores o más populares:

Shwe Zi Gon

La espectacular estupa dorada de Shwe Zi Gon era una de las marcas que delimitaba el antiguo reino de Anawrahta. Fue este rey el que inició la construcción de esta pagoda, situada junto a la ribera del río y levantada con piedra arenisca.

Es una de las más sagradas de Myanmar y, cada día, cientos de peregrinos de todos los rincones del país vienen a visitarla y presentarle sus respetos.

A su alrededor, varios templos fueron levantados en siglos posteriores, y en ellos se mezclan historias sobre Buda con representaciones de los “nats” (espíritus de la religión ancestral birmana).

Créditos fotografía © David Escribano

Shwe San Daw

Este templo del siglo XI era, hasta el año 2018, uno de los más concurridos de todo Bagan. La razón era sencilla: se podía ascender sus escalones para ver el atardecer y el amanecer, y su posición era inmejorable, junto al río y enclavado junto a casi la totalidad de las pagodas y templos más imponentes y bellos de Bagan.

Sin embargo, debido al daño que los turistas inflingían a las milenarias construcciones y a algún que otro accidente importante, las autoridades birmanas decidieron prohibir la subida a todos los templos de Bagan. Es cierto que esto quitó algo de encanto al lugar, pero quizás sí que fuera una medida necesaria.

Para paliar el descontento de los turistas, se crearon unos montículos artificiales para poder disfrutar de atardeceres y amaneceres desde un punto elevado. ¡Menos es nada!

A pesar de todo, Shwe San Daw sigue siendo una pagoda que merece la pena visitar. Es imperdible la espectacular estatua de un Buda tumbado que hay en un pequeño hangar pegado. Es del siglo XI, y uno de los más bellos de todo Bagan.

Créditos fotografía © David Escribano

Dhammayangyi

El templo Dhammayangyi es el más amplio de todo Bagan. Desde fuera, tiene el aspecto de una maciza pirámide azteca.

La historia detrás de la pagoda Dhammayangyi es dura y macabra. Fue construida por orden del rey Narathu, en 1170, un monarca cruel y despiadado, que accedió al trono tras asesinar a su padre y a su hermano. Además, también acabó con la vida de su esposa (una princesa hindú), porque no le complacía, y la de decenas de los trabajadores que participaron en la construcción de Dhammayangyi. La leyenda dice que el rey dictó una ley por la que daría muerte a los obreros que dejasen que cupiera un alfiler entre ladrillo y ladrillo de las paredes de la pagoda.

Finalmente, Narathu sería asesinado por los familiares de su esposa hindú. El karma funcionando a pleno rendimiento.

El interior del templo es fresco – fue creado con un sistema de ventilación natural, con ventanucos enfrentados en todos los niveles – y macizo. Impone, aunque carezca de los ornamentos que poseen otros templos de Bagan.

Créditos fotografía © David Escribano

Ananda

Y uno de esos templos tan ornamentados no es otro que el de Ananda.

Ananda es una obra maestra. Construido alrededor del año 1090 por orden del rey Kyanzittha, pretendió ser la imagen que en la cabeza del monarca proyectaron las historias que, sobre su hogar, le contaron unos monjes indios que vinieron a visitarle. Ellos vivían en unas cuevas del Himalaya.

Para la construcción de la pagoda Ananda, Kyanzittha ordenó que le trajesen los mejores artesanos del reino. Por ello lució los mejores grabados en cerámica, frescos, acabados en estucos a la cal, portones de madera de teca, etc.

Tras una reciente renovación, hoy en día reluce con un esplendor absoluto, siendo uno de los templos más espectaculares de Myanmar.

Créditos fotografía © David Escribano

Aunque estos son algunos de los templos más emblemáticos de Bagan, lo cierto es que no hay nada como perderte por los caminos de tierra y aventurarte en esas pequeñas pagodas remotas, en cuyo interior encontrarás centenarias estatuas de Buda, bellos frescos que relataban su vida y, en definitiva, un recogimiento y espiritualidad especial, lejos del bullicio del turismo de masas e, incluso, de la materialista existencia en la que vivimos actualmente.

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