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¿Qué comer antes y después de un vuelo de larga distancia?

Ya te hablamos sobre los mejores consejos de alimentación durante vuelos de larga distancia. Hoy te traemos de la mano de la Dra. Mariana Calleja un poco más para complementar con tips saludables para mantener tu salud digestiva y corporal no sólo durante el vuelo, sino también antes y después.

¿Por qué resulta importante prepararte antes y después de un vuelo?

Tu cuerpo necesitará ajustarse a una serie de cambios que, aunque son biológicos, son cambios desencadenados por factores externos, en este caso, el viaje.

Cuando esto sucede hay funciones esenciales del organismo que se verán alteradas. Entre ellas, principalmente el sueño y la función digestiva. Afortunadamente, estas son funciones que se logran controlar con éxito si conoces lo básico de tu cuerpo para así poder mantener orden y asegurarte una sensación de bienestar en todo momento.

Así pues, te traemos unos consejos prácticos y fáciles de recordar para que puedes aplicar antes y después de tu vuelo. Todo esto con el único fin de evitarte ratos incomodos y para que el cambio de horario, alimentos, gastronomía, y demás no te generen trastornos prevenibles durante tu estancia.

Idealmente, comienza con estos consejos como mínimo dos días antes y continúa dos días después de tu vuelo.

Agua: siempre lo primero y en todo momento. Antes, durante y después.

Como hemos comentado ya, la hidratación durante un vuelo de larga distancia es esencial para prevenir principalmente dificultades del sueño y malestares digestivos, entre otros.

Pues lo mismo aplica para las horas previas, idealmente dos días antes y dos días después del vuelo. Se recomienda iniciar hidratación con anticipación para prevenir molestias digestivas, principalmente estreñimiento.

Debido a las largas horas entre traslados, esperas, mal dormir, comidas preparadas y empacadas, tu tripa requerirá de abundante agua para mantenerse a tono y no sufrir acidez, reflujo, estreñimiento u otros. Imagina esto, después de 20 horas de viaje y ¿sumado a un jet lag severo? No podrás ni abrir las pestañas a menos que pongas líquidos suficientes en tu cuerpo para poner a andar las funciones básicas. Así que lo mejor es prevenir y comenzar desde casa.

¿Cuáles son algunos síntomas que podrías experimentar si descuidas la hidratación? Es posible que te notes con más cansancio del habitual, debilidad corporal, dificultad para dormir – insomnio, estreñimiento, dolor abdominal o cólicos, dolor de cabeza, sensación de ardor al orinar y hasta calambres a nivel muscular.

Como ves, algo fácil de prevenir que te puede ahorrar una enorme cantidad de molestias.

botella de agua de cristal

Yogur: será siempre tu aliado

El yogur es un gran aliado de salud en general. Mantiene tu flora intestinal, previene acidez y reflujo, contribuye con el tránsito intestinal, contribuye a la fortificación de tus huesos, es fuente de calcio y de probióticos.

Un viaje es un proceso de estrés para el cuerpo por más que disfrutemos el viaje en sí. Naturalmente tu cuerpo se ajustará, pero le tomará un poco de trabajo. Lo que sea que podamos hacer para ayudarle en el proceso, será para tu beneficio.

Toma un yogur al día durante una semana antes de tu vuelo para cultivar un ambiente digestivo saludable y balanceado previo al cambio.

Aunque seas intolerante a la lactosa, el yogur te sentará bien. Es un lácteo fermentado, con lo cual la lactosa ya está descompuesta y no interfiere en el tracto digestivo como lo hace la leche normal. Si no eres fan del yogur, puedes comprar probióticos en comprimidos para tomar cada día durante el viaje. No son costosos y los consigues en cualquier farmacia o herbolario. ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

Alimentos a consumir antes y después de un vuelo de larga distancia

Siempre es recomendable evitar alimentos que te vayan a generar una serie de molestias al aparato digestivo. Nada peor que ir entre aeropuertos y aviones con una tripa inflamada – ¡o suelta!

Así pues, es mejor comenzar desde casa con una dieta liviana y/o blanda como mínimo dos días previos a la fecha de tu vuelo, y continuar dos días después del vuelo mientras tu cuerpo se adapta al nuevo ritmo, horario, clima y más.

Durante tu preparación pre y post vuelo, te aconsejamos evitar alimentos productores de gas como lo son la coliflor, brócoli, habas negras y rojas, y legumbres en general. Los lácteos enteros se incluyen en esta categoría ya que a muchas personas les puede producir hinchazón, gases, incomodidad abdominal y hasta episodios de diarrea.

El alcohol requiere un proceso más complejo de digestión a nivel del hígado, por lo que es recomendable evitarlo. Licores dulces o muy densos suelen generar mayor deshidratación y, por tanto, descompensación digestiva.

Por otra parte, es recomendable ingerir alimentos naturales, ricos en fibra, y bien cocidos para para ayudar a una fácil digestión, ya que ésta se suele alterar por los cambios de presión y geográficos. El hacer esto antes y después del vuelo, te ayudará a limpiar el sistema, evitar exceso de toxinas, por tanto, de potenciales inflamaciones a nivel no sólo digestivo sino general.

broccoli

Encuentro de culturas

El estómago es lo primero que se expone a un nuevo país, y en algunos casos, con cambios drásticos.

Si conoces algo de la gastronomía del sitio al que te diriges, es buena idea introducir algunos de sus elementos en tu dieta habitual previo al viaje. Así le vas dando algo de información a tu tracto digestivo para que no le caiga una bomba gastronómica de sorpresa. Si no tienes claro lo que se come en el lugar destino, pues fácil: haz una pequeña búsqueda en línea, pregunta entre tus conocidos que hayan estado por allí o bien consulta en una agencia de viajes para que te den una leve orientación.

Al llegar a tu destino, ¡es muy probable que te veas tentado a probarlo todo!

Pero te recomendamos ir con calma el primer día mientras tu cuerpo se ajusta. Mantén la hidratación y opta por los alimentos más livianos del menú que, aunque sean locales, siempre habrá opciones para estómagos sensibles.

 

comida mexicana

Recuerda que cualquier trastorno digestivo por más leve que sea, nos tiende a deshidratar en forma importante, aumentado los requerimientos de líquidos – idealmente agua.

Finalmente, te recomendamos hacer una lista de lo que es normal o irritante para tu cuerpo en tu rutina habitual y llevarla contigo. Así podrás observar, elegir y prevenir cuando sea necesario, y que en momentos de cambios como suelen ser los viajes, puedas mantenerte a tono y disfrutar tu estancia por completo.

Este artículo es obra de la bloguera y médico Dra. Mariana Calleja. Puedes descubrir más sobre salud y viajes en su página web y su blog.

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