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Curiosidades y anécdotas con el equipaje de mano de blogueros de viaje

¿Sabías que no puedes viajar con una navaja en el equipaje de mano? ¿Qué en algunos países no te van a dejar entrar tu preciado jamón envasado al vacío? ¿O que el tema de los líquidos puede ponerse complicado si te pasas de listo?

Cuando viajas con equipaje de mano es importante tener bien claro qué puedes y qué no puedes llevar en tu maleta de cabina. Seguro que a lo largo de tu vida viajera te han sucedido unas cuantas anécdotas… Pero si quieres reírte un rato no te pierdas todo lo que los ha pasado a algunos de los mejores blogueros de viajes de España viajando con maleta de mano al pasar por el control de seguridad del aeropuerto. En Skyscanner se lo hemos preguntado y esto es lo que nos han contado.

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¡Cuidado con los objetos afilados y contundentes!

Trotaburgos – Jorge Palencia

“Por olvido de meter una navaja multiusos en la mochila, en el aeropuerto de Bruselas me hicieron facturarla si no quería quedarme sin ella. La sorpresa fue al recogerla en Barajas y ver una caja que perfectamente podría caber un ordenador. Dentro estaba la navaja solitaria y mareada de tantas vueltas dentro de la caja.”

navaja suiza

El mundo de Magec – Javier Vique

“Una mañana a las 6 al ir a coger un vuelo en uno de mis viajes de escalada me querían confiscar un mosquetón de seguridad que se me había quedado con el arnés en el equipaje de mano. Motivo: objeto contundente con el que podría golpear a la tripulación. Después de un breve conversación explicando que para mí era como una herramienta de trabajo y ver que no había manera le indico, señalando a la fila de al lado, que igual o más contundente es el ordenador portátil que iba a pasar un ejecutivo de traje y corbata. Mirada fulminante del ejecutivo a modo de no me metas en tus problemas. Sonrisa del agente de seguridad con la situación y un “venga pasa, pero que no se repita”.

A la vuelta lo facturé con todo el resto de material de escalada. De hecho tampoco hubiese pasado nada si me lo hubiesen quitado porque llevaba como cuatro o cinco más facturados, pero no me hacía ninguna gracia perderlo y sobretodo que me tratasen como un agresor en potencia cuando se permite pasar a todo el mundo objetos cotidianos igual de contundentes.”

Viaja y verás – Silvia Bermejo

"Hace unos años, volviendo de Sicilia, olvidé que llevaba el trípode de mi cámara en el bolso de mano. Al verlo por el escáner, el policía me dijo que eso no se podía llevar ya que se podía utilizar como arma (supongo que diría eso porque no le entendí nada). Ante mi cara de circunstancia, el policía sacó el trípode y empezó a fingir que le daba una paliza con él a su compañero para hacerme entender que eso no se podía llevar a bordo. La situación resultó muy cómica ya que parecía un sketch de cine mudo. Al policía no le hizo tanta gracia pero finalmente me dejó pasar."

trípode de cámara de fotos

Una Idea Un Viaje – Eva Abal

“En 2014 estaba en el aeropuerto de Mumbai, en India, para tomar un vuelo local hacia la región de Kerala. Ya había escuchado que los controles de India eran bastante exhaustivos, pero es que cuando me tocó pasar, el guardia me dijo que sacase lo que llevaba escondido en la bolsa (¡¡mientras con la mano hacía el gesto como de una pistola!!). Al final la tal pistola resultó ser el palo de selfie de la GoPro. Eso sí, aunque no llevaba razón, apuntó todos mis datos en una lista negra por si acaso. ¡Estoy fichada, jajá!”

Dar Vuelta al Mundo – Eliana

"Siempre que voy a volar intento no entorpecer las colas en el aeropuerto así que chequeo no tener líquidos ni elementos punzantes. Pero cuando volaba desde Kuala Lumpur a Perth me pararon en el scanner. Yo estaba segurísima de no tener nada pero me seguían preguntando si tenía una navaja. Revisaron durante veinte minutos la mochila hasta que encontraron mi Victorinox en un bolsillo casi invisible que yo había olvidado revisar. Así que mi consejo es: ¡ojo con los bolsillos escondidos!"

Descubriendo Nuevas Ciudades – Cristina Fernández

Cristina, que trabajó en aeropuertos, nos comparte una de muchas anécdotas: "En la puerta de embarque nos llegaba siempre algún pasajero diciendo, "Perdone joven, pero creo que esto no puedo llevarlo encima ¿verdad?" y te enseñaba un cortaúñas, o cualquier otro chisme de este tipo. Eso cuando no te salía la TCP un poco mosqueada con unos cuantos en la mano como diciendo "¿Pero cómo lo habéis podido dejar entrar con tal arma en el avión?" y resulta que eran unas pinzas para depilar unas inofensivas cejas."

No sin mis líquidos

El Mundo OK – Bo Saldaña

“Cuando íbamos mi mamá, una tía y yo, de regreso a Lima, Perú, una vez que yo había pasado el control de seguridad y ellas se quedaron atrás, al pasar mi tía, le detectaron varios líquidos pequeños y uno de ellos fue un botellín de aceite de oliva, (es que ella usa eso para sus oraciones) y el agente de seguridad al principio no la creía y yo pasé un poco de “vergüenza” y no por lo que tenía, sino porque no me avisó que tenía líquidos “no comunes”, así que tuve que explicar la situación y el motivo, que al final él entendió después de un buen rato.”

aceite de oliva

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Mi ruta – Mar

“Hace unos años en la mochila que no facturamos llevábamos un batido de chocolate para mi hija. Al pasar los controles lo detectaron lógicamente y no recordábamos que lo habíamos dejado allí. Nos lo quitaron ante el monumental cabreo de una niña de 6 años que "despotricaba" en español cuando estábamos en Suiza. Nunca he visto a mi hija más enfadada cuando incluso con gestos ella misma les decía a los guardias que se lo bebía allí mismo. Ni de esa manera cedieron. Me pareció absurdo que ni siquiera pudiera bebérselo. Desde entonces ella está atenta a estas cosas.”

Viajeros 3.0. – Rebeca

"¿Te imaginas viajar a Camerún para realizar un mes de voluntariado en la selva? ¿Que tienes una escala de varias horas en Bruselas y decides que es una buena idea realizar una visita exprés a la ciudad? ¿Que dejas las maletas de mano en una consigna? ¿Que después del paseo vuelves al aeropuerto y no te acuerdas donde has dejado tus importantísimas pertenencias? ¿Que corres como una loca por todas las zonas de embarque sin éxito viendo cómo se te agota el tiempo? ¿Que cuando por fin lo encuentras, con el tiempo justo y teniendo que pasar un nuevo control te paran, te entretienen y deciden quitarte los botes de Relec que tanto necesitarás? Pues no te lo imagines porque a mí me ha pasado y casi me da un infarto. El vuelo salió retrasado ¡gracias a Dios!".

Wanderlust memories – Patricia Catania

"La vez en la que hicimos la pirula en el aeropuerto de Roma para pasar unas cuentas botellitas de licor siciliano. Jugamos al despiste y a cambio, hubo que sacrificar un bote de aftersun recién comprado. Es lo que tiene ser mochileros". http://www.skyscanner.es/vuelos-a/rome/vuelos-baratos-a-roma.html

Un plan infinito – Rocío Tizón

“Me pasó estando en la cola de un vuelo para Londres detrás de un grupo de chicos gallegos que iban en plan mochilero. Cuando quisieron quitarles una botella de licor café casero que llevaban, se lo bebieron allí mismo y hasta nos invitaron al resto. ¡Se la llevaron puesta!”

Locos x los viajes – Mari Carmen y Gustavo

“Llevamos 3 años viajando con nuestra hija y como botiquín siempre llevamos un bote de ibuprofeno infantil que es líquido. Bien es cierto que el bote supera los 100 ml permitidos pero al decir que era un medicamento para la peque siempre nos lo habían dejado llevar en el equipaje de mano, aunque para comprobar que era inofensivo lo solían pasar por una máquina. El bote en cuestión (o uno similar) ha viajado por todo el mundo, incluso hemos entrado con él en el equipaje de mano en Nueva York. Sin embargo, en un reciente viaje a Londres, en el aeropuerto de Gatwick al ver que el bote superaba las medidas permitidas, lo tiraron sin ni siquiera atender a nuestras razones y sin pasarlo por ninguna máquina como nos había ocurrido en otros aeropuertos. Y eso que estaba nuevo, sin abrir.”

jarabe medicina

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A tomar por Mundo – José Pablo y Maria José

"Aeropuerto de Heathrow, en Londres. Falta solo una hora para coger el primer vuelo de nuestra vuelta al mundo low cost que nos llevaría a recorrer el planeta con 20 euros al día durante 9 meses. En el control algo comienza a ir mal. Nos piden que abramos nuestras dos mochilas que llevamos como maletas de mano. Son nuestra casa durante este tiempo. Sin miramiento empiezan a sacar uno por uno los calzoncillos, las bragas, las medicinas, los productos de aseo, la tecnología… Sin prisas, como si estuviera de cháchara en una cafetería, el hombre de seguridad no entiende a razones. Nuestro avión se va en 45 minutos. Empieza a tirar cosas a la basura. Le da igual que le hablemos de nuestro proyecto o que le contemos que el sueño por el que tanto hemos luchado va a despegar sin nosotros. María José se queda sin media maleta porque al hombre casi todo le ha parecen objetos peligrosos. Nuestras bombas eran unas pinzas de la ropa, un cordel para tender, un spray anti mosquitos, protector solar y un pintauñas… Lo normal para fabricar una bomba casera. Sólo quedaban 35 minutos para que despegara nuestro avión. Ahora sí, con todas las mochilas por reconstruir, empieza la cuenta atrás. Embarcamos por los pelos. Los de la compañía de avión se enteran de la historia. Nos ofrecen los mejores asientos para ahogar las penas. Despegamos, pero antes nos acordamos con mucho cariño al señor del arco de seguridad. Hasta la vista".

Que no te quiten la comida

Guía Low Cost – Joaquín

“Viajando a EEUU cometí un gran error: 2 bocadillos de chorizo y jamón y en la cola de entrada un perro olisqueando a todo el mundo ¡y no buscaba droga! ¡Era una especie de ‘patrulla canina’ en busca de comida! Al final no me detectó pero lo declaré por precaución y me revisaron. Tuve que deshacerme de la comida y me dijeron que para la próxima vez bocadillos de queso, que sí se puede entrar.

Guiri Express – Marta Negro

“Me acuerdo tanto de ése día de agosto hace unos años en el aeropuerto de París… No hacía mucho que viajaba, así que aún compraba suvenires para regalar. En este caso los regalos eran deliciosos quesos, como un kilo y medio. Los metí en la maleta de mano para evitar que la ropa quedase oliendo deliciosamente a "pies" y me dispuse a pasar el control del aeropuerto. Ante mi sorpresa, me pararon cual terrorista porque llevaba una gran cantidad de materia "espesa" en mi maleta. Cuando saqué los quesos me dijeron que eran demasiado cremosos para llevarlos en la maleta de mano. Tenía dos opciones: facturarlos y pagar mucho más de lo que habían costado, o tirarlos. Lamentablemente tuve que elegir ésta última."

Apeadero – Núria e Iván

“Era el año 2004 y viajábamos a Finlandia vía Londres, con lo del 11-S muy reciente y un gran miedo en el Reino Unido a posibles atentados similares. Como siempre, viajábamos muy ajustados de presupuesto, en una low cost, sólo con equipaje de mano y aprovechando que nuestra amiga Amparo estaba en Tampere de Erasmus para tener alojamiento económico. Íbamos a viajar junto a unas amigas suyas a las que todavía no conocíamos y con las que quedamos en vernos directamente en el aeropuerto. Nos explicaron que su madre les había dado algunos paquetes de comida para llevárselos y que ellas se pasaban de los 10 kilos del equipaje de mano. Para no tirar la comida, nos ofrecimos a llevar un par de paquetes envueltos con esparadrapo de tela. Nos aseguraron que eran lentejas, pero imaginad la pinta de aquello. Al pasar por el escáner en Luton me paró el policía y me interrogó sobre aquello. “¿¡Cómo se dirá lentejas en inglés!?" me preguntaba. Pánico. Iba a decirle "seeds", pero mejor no. Le dije "food, spanish food". Yo ya estaba toda roja y tenía a 3 policías acercándose. No tenía escapatoria. A pesar de mi agnosticismo recé para que de verdad fueran lentejas. Cortésmente me pidió abrirlo y solo pude asentir con la cabeza. Era un paquete de lentejas. Respiré. Todo se saldó con un control de ántrax a las lentejas y una pregunta que no me atreví a responder: "¿es que no hay comida en Finlandia?"

lentejas

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Europa Low Cost – Erik y Nora

“Siempre intentamos llevar algún sobre de embutido a los viajes para ahorrarnos dinero. Este vicio sano no le pareció tan bueno a la persona que miró nuestra mochila en el aeropuerto de Budapest, que nos dijo que el sobre no podía pasar. Jamás habíamos tenido ningún problema con el jamón en los controles, así que nos lo comimos ahí, a bocados, sin agua ni pan, y en 3 minutos… a las 6 de la mañana.”

Flavia around the World – Flavia

“Como española que vive en Alemania, cada vez que voy a casa suelo llenar mi maleta con productos que me encantan, pero que puede ser difícil encontrar o no son de la misma calidad (¡Alemania no lo tiene todo!). En un viaje de fin de semana volví con la maleta de mano hasta los topes de pipas (¡qué vicio!), jamón, chorizo, lomo y paté. Ya había metido otras veces estos productos en la maleta de mano sin problemas, pero esta vez, la mujer que estaba en el control de seguridad del aeropuerto de Barajas, me quitó todos los patés porque decía que no se podía. Resignada me despedí, con lágrimas en los ojos y un vacío en el estómago difícil de llenar, de mi paté de finas hierbas, paté de pato y paté de campaña. Por si mi tristeza no fuera ya suficiente, cuando me estaba secando las lágrimas, otra mujer de seguridad me dijo que me había tocado un control aleatorio y que me iban a registrar la maleta palmo a palmo. Ya no me importaba nada, me habían separado de una de mis pertenencias más valiosas en ese momento, así que les dejé hacer, viendo como miraban con lujuria al lomo, se preguntaban si tenía algún problema de adicción con las pipas y dudando si no iba a hacer contrabando ilegal con los manjares españoles.”

Mochileando por el mundo – Lety

"Una vez, en los controles del aeropuerto de Treviso, me quitaron mi tesoro más preciado: la salsa de ragú de mi madre. Desde entonces estoy traumatizada. Así que cuando en mi último viaje a Italia mi madre me dio una cuña de ricota ahumada para llevar a España me informé y vi que no había problemas… Peeeero en el aeropuerto un simpático segurata, tras abrir mi mochila, me dijo que ni de broma podía embarcar con ese queso ya que estaba ahumado. Tras una charla monumental sobre los peligros de llevar queso ahumado fuera de las fronteras me dijo que era broma… ¡No se juega con los sentimientos de una italiana expatriada!"

quesos

Un gato en mi maleta – Ana

“La mayoría de los contratiempos que he tenido con el equipaje de mano han sido causados por alimentos y, curiosamente, siempre ha sido en mi aeropuerto de origen. No hay nada como la comida de casa pero esto, por desgracia, nos ha hecho pasar un mal rato en alguna ocasión. Nos ha pasado muchas veces, desde que te tiren el bote de tomate para el bocadillo de jamón serrano que pensabas degustar a tu llegada a Edimburgo a que te dejen pasar un bocadillo de tortilla de patatas porque les has dado pena al decir que vuelas a Nueva York y no vas a comer este delicioso manjar en días. Pero si tengo que quedarme con una anécdota sin duda es cuando nos pararon en el control porque teníamos un "paquete sospechoso" en cuyo interior aparecían muchas "bolitas". No recordábamos haber metido en la maleta nada que tuviera esa forma y tampoco recordábamos haber descuidado la maleta como para que alguien nos hubiera metido nada… Cuando abrimos el equipaje y sacaron un bote de aceitunas solo pude acordarme de mi abuela. La mujer nos había estado diciendo el día de antes que nos lleváramos aceitunas para el viaje y a pesar de nuestras miles de negativas ella creyó que era muy buena idea meterlo en mi maleta sin avisar. Eso es amor de abuela.”

Nomadic Chica – Gloria Apara

“Una vez llevaba de regalo un postre chileno típico llamado Mote con Huesillos. Nadie sabía exactamente qué contenía el frasco y como lleva líquido me indicaron que debía dejarlo en el aeropuerto. Como es realmente un producto delicioso y era hora del desayuno me negué a tirarlo a la basura y me senté a comer todo lo que pude antes de seguir mi paso para abordar el avión.”

Tu Hobbie Tu Viaje – María Grau

“Hace unos años, me traje de regreso a España un rico café cubano que se podía conseguir en Miami pero no me di cuenta que puse en la maleta alrededor de unos 10 paquetes. Nada más pasar el primer control empezaron las "primeras sospechas". Dentro del café podría haber droga o alguna sustancia prohibida. Enseguida me retiraron de la fila habitual del control. Vinieron más agentes y trajeron un perro que empezó a olfatear todo (incluida a mí también) e incluso me vaciaron por completo la maleta en el suelo. Después de una hora buscando sin encontrar nada y que el perro no diera señales que yo podría ser una potencial narcotraficante disfrazada de ingenua viajera me preguntaron casi de casualidad “¿Y usted por qué lleva tanto café?” Mi respuesta, algo ingenua: “Señor agente, soy de Cuba y echaba mucho de menos este café en España“. Todo quedó en una anécdota aunque después tuve que recomponer mi desecha maleta que, claro, nunca volvió a quedar igual.

granos de café

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Lowcosteros – Lucía y Manu

“Uno no sabe lo que es la tensión hasta que llegas a Alemania desde Colombia con unos cuantos paquetes de café en el equipaje de mano y te miran con cara de “ahí ocultas algo”. Así se pasaron 5 minutos rociando nuestras maletas con spray detector de drogas y nosotros, sin saber por qué, nerviosos mirando el resultado. Siempre te entran las dudas y piensas “¿Y si me han echado algo?””

Michan en Finlandia –Michan

“Tenía que coger un vuelo como a las 6 de la madrugada. Estaba en Finlandia y a última hora mi abuela nos metió en el equipaje de mano un paquete de paté. Le habíamos dicho que no lo podíamos llevar, que se lo quedara. Pero, cuando no miraba, me metió el paté en la mochila. Ya en el aeropuerto, cuando paso el control veo que es desviada para examinarla. Fue un pequeño susto con clara beneficiaria: la mujer del control, que se llevó el paté de regalo.”

Vieja que viaja – Paula A. Carrillo

“Para salir de Colombia, los controles de la policía suelen ser mega-exhaustivos. Así, después de pasar los escáneres, los oficiales llegan con los perros y te hacen sacar todo de la maleta de mano. Y lo peor, es que ven con muy malos ojos lo típico: una bolsa de café y unos dulces que aquí llamamos "bocadillo veleño", tal vez porque los narcotraficantes usan estos productos para camuflar su carga. Así y después de que una vez me sacaran el café y me abrieran la bolsa -por lo que quedaba imposible llevarlo como regalo- decidí no volver a llevar cosas típicas a mis anfitriones en nuevos viajes.”

Momentos embarazosos

Vagamundos Viajeros – Patricia de Saracho

“El año pasado se casó una de mis amigas de toda la vida y le organizamos su despedida de soltera en Asturias (en Llanes). Durante los días previos estuvimos preparando juegos e ideas para celebrarlo, claro. Yo volé desde Madrid (donde vivo) sólo con una maleta de mano, pues la fiesta duraba un fin de semana. Y en ella llevaba bastantes de las cosas que habíamos preparado para la despedida: diademas con velos, vasos de chupito, varios juegos, botes de purpurina, etc. Cuando llego al control del aeropuerto, paso el scanner y una vigilante de seguridad me informa de que, aleatoria y totalmente al azar, había sido seleccionada para una revisión rutinaria de equipaje. Lo que significaba que tenían que abrir mi maleta, sacar todo su contenido y revisarlo. Casi se me cae la mandíbula al suelo. Le expliqué que iba a una despedida y que el contenido de mi maleta era un poco curioso… La verdad es que la agente fue súper amable, se rio un montón y me dijo que estaba acostumbradísima a ver de todo. Lo revisó todo con mucha discreción y pasé el control con mi equipaje al completo.”

Els viatges de la Sara – Sara Rosés

“A menudo vamos a Madrid a ver a mis suegros (viven allí) y hablando sobre un familiar mío que sufría de hemorroides, mi suegra que es medio curandera me dio una raíz de jazmín ya que según ella era un remedio excelente para curar este problema. La envolví en papel de plata y me la guardé en el bolsillo. De regreso a casa en el control del aeropuerto me registraron y encontraron la raíz… Cuando me preguntaron que era me puse nerviosa y les dije que era una "hierba" para las "morenas" (en catalán hemorroide se dice morena). Cuando más abría la boca más metía la pata y la cara del personal del control de seguridad era un poema… Finalmente después de explicárselo mejor me dejaron pasar… pero el hartón de reír que se pegó mi novio fue monumental.”

Diana Miaus – Diana Milos

“Pasaba el puesto de control en el aeropuerto de Hamburgo cuando los guardias de seguridad me detuvieron unos minutos. Observaban con intriga el interior de mi equipaje de mano a través de sus pantallas. Hablaban entre ellos en alemán y llamaban a más y más guardias para intentar adivinar qué era ese extraño objeto no identificado que viajaba conmigo. Finalmente, uno de ellos me pidió que abriese mi mochila y respiraron tranquilos: era una cámara analógica, ¡de plástico puro! Habían hecho su particular transición a lo digital y entre risas reconocieron que ya se habían olvidado de las anticuadas tecnologías.

Suvenires peligrosos

Nuestro Mundo Viajero – Nacho

“Hace unos años vivimos una experiencia que en aquel instante nos pareció traumática. Con el paso del tiempo pasó a ser como una anécdota más a las que los viajeros estamos expuestos en lo que más nos gusta hacer: viajar. Tras pasar unas semanas viajando y conociendo las islas griegas, la última etapa del viaje nos llevó hasta la preciosa ciudad de Estambul. Tras pasar unos días inolvidables en esta joya de ciudad nuestro siguiente paso nos tenía que llevar hasta el aeropuerto italiano de Bérgamo, ya como parte final de nuestro viaje. Para ello, y con el objetivo de abaratar nuestro presupuesto viajero, habíamos reservado en la compañía italiana de bajo coste My Air, ya desaparecida, que partía del aeropuerto de Sabiha Gökçen, situado muy lejos del centro de Estambul en su parte asiática. Al pasar los controles de seguridad para acceder al interior del aeropuerto los policías de la entrada pasaron nuestro equipaje por el escáner, y fue ahí donde comenzaron las voces y los gritos dirigiéndose hacia nosotros en turco. Intenté comprender la situación explicándoles en inglés que no llevábamos nada prohibido o peligroso, pero lo único que conseguí fue que nos separan de la cola mientras dos policías más armados con metralletas nos escoltaban por la espada y yo seguía sin entender lo que me gritaban en turco. Fue una situación angustiosa que duró unos minutos porque ellos se negaban a abrir nuestro equipaje de mano a pesar de nuestros requerimientos para que lo hicieran y comprobasen lo que quisieran. Afortunadamente se acercó una mujer policía mucho más razonable y que comprendía algo de inglés, y parece que los gritos fueron cesando. A mí sólo me sabía pasar por mi cabeza las escenas de las cárceles turcas que salían en la película El Expreso de medianoche. Al final el origen del lío fue un suvenir: un precioso velero comprado en la isla griega de Santorini cuya vela era de cristal griego y el casco de bronce, que parece ser fue el causante de aquel embrollo tan desagradable al salir en el escáner como la silueta de un puñal. Hoy en día ese velero sigue adornando las baldas de mi salón.”

Mundo Viajero – Manuel Palacios

“Volvía de Japón tras pasar una temporada viviendo por aquellas tierras. Mi vuelta acelerada me había empujado a hacer la mochila apresuradamente, olvidando que, entre mis pertenencias, figuraba en un omitido bolsillo lateral una estrella ninja depositada allí mucho tiempo atrás por una amiga mía. Cuando me tocó pasar la mochila, el encargado musitó, inseguro, a medio camino entre el temor y la sorpresa: "Señor… ¿tiene usted una estrella ninja en la mochila?". Los recuerdos llegaron a mí de golpe acerca de la existencia de aquel objeto afilado y poco usual. No quería que me detuvieran como a un vulgar mercenario. Lo único que pude responder fue "¿Le gusta? Puede quedársela". Conseguí volver a casa.”

estrella ninja

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Paco y Vero Travels – Verónica Corrales

“En nuestro primer viaje a Múnich no solo quedamos enamorados de la ciudad, sino que nos convertimos en unos apasionados de la gastronomía bávara, concretamente de una mostaza dulce que a fecha de hoy no hemos conseguido encontrar aquí. En el segundo viaje decidimos llevarnos a modo de suvenir un tarrito para disfrutar del sabor de Múnich en casa, pero al viajar solo con equipaje de mano la cosa se complicaba para trasladar tan delicioso tesoro.
Comenzamos una gastronómica peregrinación de supermercado en supermercado hasta que al fin lo encontramos: mostaza dulce envasada en un tarro de 100ml. Con 4 tarros dentro de una bolsa transparente 20×20 comenzamos a pasar el control de seguridad temiendo quedarnos sin ellas. Una vez que la bolsita fue escaneada por los rayos X, el señor de seguridad la cogió y miro estupefacto. Acto seguido empezó a reírse y llamo a sus compañeros.
Con nuestro ingles académico le explicamos que adorábamos esa mostaza y que nunca la encontrábamos en Málaga y a modo de disculpa le dijimos que habíamos pensado que al ser un tarrito de 100ml y transportado dentro de la bolsa reglamentaria podría pasar. Nos dio la enhorabuena por la manera tan ingeniosa de llevarla, nos devolvió nuestro tesoro y seguimos nuestro camino por la terminal.”

Coleccionando Imanes – Tamara

"Hace tres años hice un viaje a Túnez. Fue en el zoco de Susa donde tuve un flechazo con una jaula de madera y alambre, preciosa. El regateo fue sencillo así que la compré sin pensármelo dos veces. Me la envolvieron en una bolsa de plástico negra, la enrollaron bien con celofán y no me volví a preocupar por ella ni por sus dimensiones (40x40x70) hasta que llegué al mostrador de facturación del aeropuerto. Allí me preguntaron por gestos que qué era eso. No hablaban más que árabe. Yo sólo inglés y español, y el paquete no se podía desenvolver. Así que para explicarles qué era acabé aleteando con mis manos mientras silbaba como un pajarito bajo la atónita mirada de las azafatas que al final entendieron lo que era y me dejaron subir con ella al avión".

Vida de viajera – Eli Zubiria

“En el control de seguridad de mi vuelo Berlín-Londres, la policía se enfadó mucho al descubrir una botella minúscula en mi equipaje. “¿Esto qué es?”, señaló. La situación quedó resuelta cuando vio que era un suvenir con restos del muro de Berlín. ¡Casi pierdo el avión por esta demora!”

En el mundo perdido – Xipo

“Volvía unos días a España de vacaciones desde Bélgica, país en el que residía en aquel momento. Sólo llevaba conmigo la maleta de mano, cargada con cuatro cosillas y un par de regalos gastronómicos para la familia. En el scanner del aeropuerto me pararon la maleta y al decir que yo era su dueño me pararon a mí y me invitaron a pasar con la gente de control de explosivos para un cacheo más exhaustivo. ¿El motivo de que saliera que llevaba explosivos? Un bote de mantequilla de cacahuete que había comprado para llevar a mi familia. No sé si sería que lo compré de marca blanca o qué, pero no quiero imaginarme con qué ingredientes hacen eso. Desde entonces ya no he vuelto a comprar.”

mantequilla de cacahuete

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Mi mundo en una maleta – David Suárez

“Durante nuestra primera visita a Bélgica, recuerdo que en Gante compramos unos botecitos de mostaza artesanal (muy famosa en esa zona). Todo preparado muy mono en un bote muy bonito con una cucharilla de madera. Compramos dos botes uno para nosotros y otro para regalar. Al llegar al control de seguridad del aeropuerto nos tiraron los dos botes porque aunque sabían que eran menos de 100 ml no había etiqueta alguna en la que pusiese que eran 50 ml y no 50 litros… ¡No vaya a ser que la mostaza fuese un arma de destrucción masiva!”

A un clic de la aventura – Mar Vara

“Fuimos a Escocia un grupo de amigos y uno de ellos compró un dirk escocés, una daga de esas que llevan los escoceses con el kilt. Como sólo llevaba equipaje de mano la metió allí dentro. En el control de seguridad del aeropuerto le dijeron que no podía llevarla en el avión y él insistió en que no la iba a dejar allí. Rogó y suplicó que se la dejaran llevar, sólo le faltó ponerse a llorar. Mientras todo el grupo de amigos esperaba a ver qué pasaba y nuestro amigo no se daba por vencido y seguía intentando convencerles. Al final fue tan pesado que consiguió que el piloto llevase la daga en la cabina y al llegar a España se la devolvió.

Viajeros en acción – Maru White

"En uno de los viajes a Estados Unidos, compré una lata de la famosa Cerveza Duff, popularizada por Homer Simpson. Por miedo a que reventara en la maleta que facturé la eché en el equipaje de mano pero olvidé por completo beber o tirar el contenido antes de la revisión. Es obvio que la vieron en el escáner y frente a todos me "regañó" el agente de seguridad, de forma muy grosera. Y ¿adivinen dónde quedaron mis 5 dólares? Sí, en el cesto de la basura".

Nos vamos de Viaje – Nacho Martín

"Regresando emocionado de ver auroras boreales en cabo Norte al aeropuerto de Alta, encuentro una cornamenta enorme de reno junto a la carretera y decido probar suerte en el control de seguridad. ¡Flipa! Me sonríen y me dicen que no hay problema, que la puedo subir al avión. Entro al avión enganchando todas las puntas en los asientos y como no cabe en los compartimentos la tengo que llevar todo el viaje entre las piernas, con una de las puntas a dos dedos de mi estómago. Si el avión frena, me hace el harakiri. ¡Menos mal que no era un peligro!"

Touristear – Verónica Cussi

"Todavía me estoy acordando de la cara de susto que pusieron el revisor y el guardia civil que estaban revisando los equipajes en el aeropuerto, cuando mi sobrino de 22 años que regresaba a Argentina, pasó por el escáner su maleta de mano con una daga de acero que había comprado en Toledo de 25 cm de hoja. No se lo podían creer, y nosotros tampoco. Tuvimos que quedárnosla y todavía sigue en un estante del salón."

Que no te pillen con la ropa sucia

Viajar Code: Verónica – Verónica Paz

"Volviendo de Londres me revisaron la mochila. No entendía por qué puesto que sólo llevaba ropa, toda muy bien organizada para que cupiera. El agente de seguridad del aeropuerto empezó a desmontarla sacándolo todo, para consternación mía. Hasta que recordé lo que se encontraría al final: calcetines para 5 días de puro pateo por la City… ¡Agua de rosas vamos! Me la devolvió con cara pálida y me puse a guardarlo todo aguantado la risa. ¿Venganza?”

calcetines sucios

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Diario de un mentiroso – Miguel Egido

“Me sucedió en Israel. De todos los que íbamos parece ser que el que más cara de delincuente tenía era yo. Será debido a mis exóticos rasgos de auténtico trianero de pro. De muy malos modos, el encargado de seguridad del aeropuerto me señaló y me preguntó insistentemente por qué había visitado dos meses antes Marruecos, que con quién y qué había hecho allí, etc., para acto seguido comenzar a inspeccionar mi equipaje donde mi único temor era que quitara el precinto de la que yo denomino "bolsa TNT". En esa bolsa es donde suelo guardar los calcetines sucios que utilizo después de los trekkings y en esta ocasión había 3 pares de calcetines que podían ser perfectamente considerados como arma química. El tipo, muy valiente me dijo: "open the bag". Sin rechistar la abrí pero tras esto le hice el gesto de: "venga macho, ahora te toca a ti mirar lo que hay dentro". El rostro del tipo cambió radicalmente al ver y palpar lo que había en interior de la bolsa. Tras esto, varias miradas entre complicidad, pena y asco se sucedieron y finalmente decidió dar por finalizado el registro e invitarme a abandonar cuando antes territorio israelí.”

Viajeros al Blog – David Vecino

"¿Viajas sólo, mochilero con equipaje de mano, vienes de varios destinos, llevas barba? Eres carne de cañón para que te paren una y otra vez en aduanas. Una de tantas: aeropuerto de Oslo (tras venir de Turquía, EAU, Qatar, Taiwán… y de dormir en el aeropuerto de Bangkok, muy cansado), me paran en aduanas y me entretienen 20 minutos con decenas de preguntas absurdas y mostrar todas mis tarjetas de embarque, pero centrándose en mi mochila. Que por qué viajo solo, que por qué he pisado esos países, que si llevo/tomo drogas, que por qué llevo sólo una mochila y otras diversas y variadas preguntas acerca de mi equipaje de mano. Se la abro para que la revisen, indicando que va todo a presión y luego deberán ellos guardar todo… Al final, yo ya muy mosqueado, ni me la revisan siquiera… Eso sí, me hicieron pasar las zapatillas por la máquina de rayos X."

El peligro de viajar con un mechero (o siendo fumador)

Sin Mapa – Verónica Boned

“Durante mi viaje por India tuve que tomar varios vuelos internos y en todos ellos mi mechero nunca pasó el control de seguridad pero dos veces mi navaja suiza y botellas de agua de 2 litros (que en la Unión Europea prohíben) pasaron inadvertidas. En cada control me hicieron vaciar el 100% del contenido de mi mochila y me hicieron controles exhaustivos e interrogatorios solo por portar un arma tan peligrosa como un mechero.”

mechero

APÚNTATE TODO LO QUE PUEDES Y NO PUEDES LLEVAR EN EL EQUIPAJE DE MANO

Verne Viajes – George Gómez

“En un viaje Saliendo de Panamá a Colombia, me quitaron un encendedor Zippo. Según la ley aeronáutica podría viajar con el si le quitaba la piedra de ignición pero el policía decidió que no y me la quitó guardándola en su bolsillo. Pedimos hablar con el encargado o superior de ese agente de policía y nos dijo que la enviaría con alguien de la tripulación y me entregaría el encendedor en Colombia. Justo cuando estábamos a punto de abordar el avión para salir de Panamá se acercó el gerente del aeropuerto y me entregó el encendedor y nos pidió disculpas.”

365 sábados Viajando – Virginia y Fran

“Llegamos a Singapur muy confiados, cada uno con su pequeño equipaje de mano, sin líquidos ni armas, ni objetos extraños. Sin embargo hemos cometido un error: parece ser que si eres fumador no puedes entrar en Singapur… ¡por lo menos con algo de tabaco! El hecho es que simplemente llevaba un paquete empezado de tabaco de liar, por lo visto un producto prohibido de entrar en el país. Inocentemente, a la pregunta si llevo este producto soy sincera y deciden no dejarme entrar por el momento. Me hacen una entrevista (parece ser que está muy mal visto ser fumador aquí) y me proponen dos opciones, pagar casi 20€ como impuestos para llevarme mis gramos de tabaco o destruirlo… Creo que todo mochilero será capaz de adivinar qué opción escogí. Por lo menos no me multaron… ¡Tal vez les gustó la sinceridad!”

Extrañas desapariciones

Mi viajar – Edith

“Regresando a Francia hicimos una escala en Venezuela en la que compré un reloj como regalo de cumpleaños para mi esposo. Lo guardé muy bien en mi maleta de mano para que él no lo viera. Después de pasar por no sé cuántos controles en Maiquetía al llegar a Francia y querer entregarle la sorpresa de cumpleaños a mi esposo, la sorpresa fue para mí, el reloj se había esfumado.”

Los peligros del jabón

Viajando Lento – Nicole Etchart

“Me pasó en mi viaje reciente, el 01 de marzo, saliendo de Sídney y llegando a Manila. Olvidé completamente que en mi bolso de mano llevaba unos jabones que compré como recuerdo (con buen olor y bonito diseño). ¡Juraba que los había dejado en la mochila grande! Cuando pasé por la policía y escanearon mi equipaje caminé sin miedo y de repente todos empezaron a mirarme y me hablaban inglés rápido y yo no entendía. Abrieron la mochila, sacaron los jabones y yo trataba de dar explicaciones con mi inglés precario. Finalmente todo terminó bien y me pude llevar mis jabones a Manila. ¡Solo pasé un buen susto!”

Las medidas justas de la maleta

Kris por el mundo – Cristina

"Tres amigas. Bolonia. Volamos con Ryanair y al llegar a la puerta de embarque vemos que el personal de tierra está pasando viajero por viajero comprobando el tamaño de la maleta con ese maravilloso "encaja maletas" que hay en tantos aeropuertos. Y nosotras tenemos claro que una de las maletas no entrará ni mal ni bien en aquel hueco. Así que ni corta ni perezosa les digo a mis amigas "yo meto mi maleta, luego Sandra, pero sin prisa, y mientras tú estás en ello, yo le cambio la maleta a Elena para que ella vuelva a colocar la mía en el hueco". Pues dicho y hecho, ante los ojos de asombro de más de otro viajero de nuestro vuelo, hicimos las cosas como habíamos acordado… Y mi amiga se ahorró los 50 euros que le hubiera tocado pagar por llevar una maleta un poquito más grande. Nos salió bien, pero desde entonces comprobamos bien comprobadas las medidas de nuestra maleta."

hombre con maleta de mano

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