Quizás sea porque deseas contemplar por ti mismo el mítico Espejo de Agua. O porque quieras catar sus sabrosos y reconocidísimos vinos. Puede que lo que te apetezca sea pasear por el moderno barrio de Chartrons o descubrir sus increíbles monumentos. La cuestión es que existen tantas cosas que hacer en Burdeos que no lo has pensado dos veces a la hora de decidir una escapada a esta hermosa ciudad del noroeste de Francia. Y, por supuesto, tienes claro que no quieres a perderte ni uno solo de sus atractivos.
En Skyscanner siempre queremos hacerte la vida más fácil, por eso hemos decidido elaborar esta completa lista con todo lo que tienes que ver en Burdeos. Todos esos lugares que debes visitar para que disfrutes desde el primer momento en el que pongas un pie en ella. Prepárate porque te traemos un artículo repleto de gastronomía, cultura e historia: 10 lugares imprescindibles que ver en Burdeos. ¡Empezamos!

1. La Plaza de la Bolsa y el Espejo de Agua
Si existe un emblema que ver en Burdeos, ese es, sin duda alguna, la Plaza de la Bolsa, lugar en el que se encuentra el Palacio de la Bolsa –actual Cámara de Comercio e Industria de Burdeos-. Esta imagen aparece en la mayoría de postales y guías como referencia turística y, por supuesto, tenía que ocupar el primer puesto de nuestra lista de lugares imprescindibles que ver en Burdeos.
La Plaza de la Bolsa fue construida en el siglo XVIII según el diseño del arquitecto real Ange-Jacques Gabriel y se necesitaron un total de 20 años para erigirla. Se trata de la primera brecha que se abrió en las murallas medievales con intención de facilitar la conexión entre la ciudad y el río Garona. Fue el lugar elegido, además, para colocar la estatua ecuestre de Luis XV de Francia –algo que ocurrió únicamente hasta la Revolución Francesa, cuando fue eliminada-. Hoy día es la Fuente de las Tres Gracias la que ocupa su lugar, uno de los monumentos que visitar en Burdeos.
Lo más llamativo del enclave es el contraste absoluto entre la Plaza de la Bolsa, una de las obras más representativas de la arquitectura clásica francesa del siglo XVIII, y el Espejo de Agua, construido en 2006 y declarado Patrimonio Mundial Contemporáneo. Pasado y presente o, si preferimos, modernidad y clasicismo se unen en un mismo espacio convirtiéndolo en uno de los rincones favoritos para locales y turistas.
¿Y qué es lo más llamativo del Espejo de Agua? Los extraordinarios efectos de espejo y niebla que se crean en sus 3450 m2. Cuando la gigantesca placa de granito se riega con hasta 2 centímetros de agua, el resultado es fascinante y mágico. Una de las cosas que ver en Burdeos, ¡sin lugar a dudas!
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2. La Puerta de Cailhau
Muy cerca de la Plaza de la Bolsa se yergue la Puerta de Cailhau, una hermosa torre de estilo gótico-renacentista levantada a finales del siglo XV, y lo siguiente que te proponemos visitar en Burdeos.
Con solo verla ya sentirás que te encuentras frente al decorado de un cuento para niños: su diseño, con almenas, claraboyas y techos agudos que alcanzan los 35 metros de altura, le otorgan un aire de lo más encantador.
La Puerta de Cailhau hace referencia a las piedras que se acumulaban en la orilla del río Garona en el pasado y fue construida en honor al rey Carlos VIII –de quien existe una estatua en el mismo lugar conmemorando la batalla de Fornovo de 1495-. La función de la puerta por aquel entonces, cuando aún formaba parte de la muralla de la ciudad, era doble: por un lado, servía como puerta defensiva y de acceso. Por otro, también hacía las veces de arco del triunfo.
Tras echar un ojo a los detalles que decoran la puerta y que representan motivos tanto decorativos como defensivos, crúzala y adéntrate en el barrio de Saint Pierre. El siguiente de los lugares que te recomendamos para hacer turismo en Burdeos.
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3. Barrio de Saint Pierre
Toca poner rumbo a las pintorescas callejuelas que conforman el barrio de Saint Pierre, centro neurálgico de la ciudad y corazón histórico. Y lo mejor es que lo hagas sin rumbo fijo: de esta manera conocerás cada detalle a tu ritmo, sin prisas, dejándote llevar por tu propio instinto.
Sin embargo, no esta de más que te demos algunas claves, ¿no crees? Por ejemplo, que fue en este barrio donde los bordeleses se refugiaron tras la caída de la Burdigala romana. O que el lugar donde actualmente se ubica la plaza de Saint Pierre coincide con la entrada del antiguo puerto interior, en el que atracaban los navíos cargados de mercancías para repartirlas por el resto de provincias. Los antiguos mercaderes y artesanos, que habitaban gran parte de esas calles por las que ahora caminas, dejaron su impronta dotando de nombres a las calles según sus oficios –la calle de los almacenes de cereales o la de los mercaderes de baúles son solo dos ejemplos-; nombres que se mantienen hoy día.
¿Un consejo? Abre bien los ojos y escoge entre la gran variedad de restaurantes y cafeterías que hay repartidas por el barrio de Saint Pierre. Probablemente sea este el mejor lugar donde comer. ¿Y no es esto algo fundamental para garantizar la mejor de las experiencias mientras haces turismo por Burdeos?
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4. Triángulo de Oro
Para todos los amantes de las compras, esta propuesta es fundamental. ¡Llega el momento de hablar de shopping! Y por ello nos dirigimos al conocido como Triángulo de Oro, una zona del casco histórico que se extiende entre la Plaza Gambetta, la avenida de Tourny y el Gran Teatro, y otra de las cosas que ver en Burdeos.
Este triángulo, también llamado Barrio de los Grandes Hombres, concentra gran parte de la actividad comercial y se encuentra repleto de tiendas de lujo y llamativos escaparates. Eso sí, para animarse a gastar en esta zona hay que ser consciente de que es necesario llevar bien preparada la cartera. ¡No todos los bolsillos son aptos para estos comercios!
Además de negocios de moda, este sector cuenta con cafeterías y restaurantes en los que poder hacer una parada para recargar fuerzas. Para pasear sin estar pendiente del tráfico y del caos que este supone, la calle Porte Dijeaux y la calle Sainte-Catherine –a la que le dedicamos nuestro siguiente punto- son perfectas puesto que son peatonales.
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Créditos fotografía © Bernard Blanc / Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)
5. Rue Sainte-Catherine
Situada entre la Place de la Comédie y la Place de la Victorie, dos rincones que no hay que perderse al hacer turismo en Burdeos, se encuentra la Rue Sainte-Catherine, una de las avenidas comerciales más largas de toda Europa al contar con 1200 metros de longitud.
Decenas de tiendas de reconocidas marcas de moda –eso sí, con precios más populares que las del Triángulo de Oro- se levantan a ambos lados de la avenida, que cuenta también con famosas chocolaterías en las que saciar al más goloso de los clientes, con cafeterías y algún que otro restaurante. Recorrerla de punta a punta supone un agradable paseo que seguro disfrutarás. Aproximadamente a mitad de la avenida se encuentra la Plaza Saint-Project, en cuyo cruce se levanta una cruz desde 1977.
En definitiva, la Rue Sainte-Catherine es, sin duda, una zona por la que dar un agradable paseo al visitar Burdeos.
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Créditos fotografía © Anthony Abott / Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)
6. Plaza de Quinconces
126.000 m2 convierten la Plaza de Quinconces en la más grande de Francia y en una de las más grandes de Europa, algo que percibes con solo poner un pie en la inmensa explanada. Construida en diez años, entre 1818 y 1828, ocupó el espacio donde previamente se había levantado el castillo Trompette.
El nombre, “Quinconces”, hace referencia a los árboles de la plaza, que están dispuestos como si formaran el número cinco en un dado. Acércate hasta ella y admira su magnificencia dando un paseo por sus alrededores. Quizás, con suerte, coincida que se está celebrando algún evento: a veces se instala en la explanada un circo, otras veces una feria con diversas atracciones, en ocasiones un mercadillo e incluso se celebran en ella conciertos.
Muy probablemente, quedes deslumbrado por el enorme monumento que se yergue en uno de sus extremos, la Columna de los Girondinos, que mide 43 metros de altura y está coronada por una Estatua de la Libertad. Una de las cosas que ver en Burdeos si viajas a la ciudad francesa.
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7. Barrio de Chartrons
Pasando la Plaza de Quinconces, en dirección opuesta al centro nos topamos con Chartrons, un moderno barrio repleto de galerías de arte, pequeñas tascas en las que catar la mejor gastronomía bordelesa y tiendas de nuevos diseñadores.
Callejuelas en las que los antiguos edificios con ventanas de madera y fachadas de colores son las protagonistas que lograrán encantarte según te vayas adentrando en ellas. La Rue Notre Dame, -en la que se encuentra la iglesia que le da nombre-, con sus tiendas de antigüedades y atractivos negocios locales, hace las veces de arteria principal del barrio, aunque caminar por las calles aledañas hará que te sorprendas a cada paso.
Otro de los fuertes del barrio de Chartrons, otra zona que ver en Burdeos, es el arte urbano. Grafitis y murales decoran algunas paredes con sus colores. También será fácil que te topes con huertos urbanos o con algún mercadillo junto al río en el que hacer una parada para tomar un vino típico. Una experiencia que seguro te encantará.
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8. La catedral de Saint André
Burdeos, como toda ciudad europea que se precie, cuenta con un patrimonio histórico y monumental de gran importancia. Pero, si debemos destacar algo entre otros muchos edificios, es su catedral de Saint André.
De origen románico, fue construida a finales del siglo XI y consagrada en 1096 por el Papa Urbano II. La catedral, que es la iglesia más importante que ver en Burdeos, es de estilo gótico y fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998 al formar parte del Camino de Santiago de Compostela en Francia.
Se encuentra ubicada en la plaza Pey Berland y fue diseñada para ser flanqueada por cuatro torres con campanario, aunque, finalmente, tan solo se construyeron dos torres con agujas. Una de ellas, que curiosamente se encuentra separada unos metros del edificio principal, es conocida como Torre Pey Berland y fue levantada por el arzobispo que le da nombre. Cuenta con 50 metros de altura y, si hay algo que hacer en Burdeos, es subir los 231 peldaños de la escalera de caracol que llevan a lo más alto para contemplar las mejores vistas. Justo encima del mirador, una sorpresa: una aguja octogonal en la que se encuentra una figura dorada de Nuestra Señora de Aquitania.
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9. La Ciudad del Vino
Aquí, uno de los planes que más nos gustan de todos cuantos te proponemos hacer en Burdeos: la Ciudad del Vino, un auténtico museo del producto estrella bordelés, en un edificio que, incluso antes de entrar, te dejará sin palabras.
Ubicada junto al río Garona, la Ciudad del Vino fue inaugurada en 2016 como un templo a los exquisitos caldos, ya no solo de esta región de Francia, sino a los de todo el mundo y a su historia. Las formas curvas y contorsionadas del edificio en el que se encuentra recuerdan a una vid de uva, aunque también se asegura que asemeja al giro del vino al caer en la copa.
En su interior, 14.000 m2 te esperan en un viaje a través de los sentidos para descubrir el vino en todas sus facetas. Dotada con la tecnología más avanzada, en las zonas interactivas podrás vivir experiencias a través de la vista, el olfato o el gusto. Disfruta al máximo de la experiencia y culmínala en la última planta, donde con la entrada te servirán una copa de vino que podrás saborear con unas vistas estupendas a la ciudad y al Garona.
Antes de irte, una recomendación: haz parada en la vinoteca que hay en la planta baja. Cuentan con vinos traídos desde todas las partes del mundo y, muy probablemente, acabes llevándote alguna a casa. Una experiencia de las que hay que hacer en Burdeos, sin duda alguna.
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Créditos fotografía © Oli Lynch / Flickr (CCO 1.0)
10. El Puente de Piedra
No nos alejamos del Garona para despedirnos de Burdeos, aunque sí habrá que caminar por su ribera durante algún kilómetro. A la altura de la Plaza de la Bolsa ya podremos admirar otro de los puntos más reconocibles de la ciudad francesa: su Puente de Piedra, el más antiguo que ver en Burdeos.
Fue mandado construir por decreto del mismísimo Napoleón y hasta los años 60 se trató del único de todo Burdeos. En total tiene una longitud de casi 500 metros y una curiosa peculiaridad: lo forman 17 arcos, uno por cada letra del nombre de Napoleón Bonaparte.
Desde 2002, el Puente de Piedra está registrado como Monumento Histórico y es, cómo no, una de las cosas que ver en Burdeos. Un final perfecto a nuestra lista de imprescindibles.
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