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¿Eres de emociones fuertes? ¡Atrévete a dormir en estos hoteles!

Existen espíritus aventureros a los que los hoteles convencionales no llegan a parecerles lo suficientemente interesantes. Viajeros que buscan vivir experiencias para no olvidar… ¡Incluso, cuando duermen! Así que, para cubrir sus expectativas y sueños, también hay empresas que se las ingenian para sorprenderles. Y lo hacen dándole una vuelta al concepto de alojamiento mediante ideas de lo más originales.

¿Qué tal pasar la noche en lo más alto de una grúa en un antiguo puerto de carga? ¿O en una habitación con todas las paredes de vidrio en medio del desierto?  Mejor aún: hay quien apuesta por dormir en un lodge en pleno cráter de un volcán, ¿cómo te quedas?

Si eres de esos que siempre buscan la aventura y estás ávido de nuevas ideas, no te preocupes, porque en Skyscanner te traemos una selección de los hoteles mas fascinantes del mundo. Aquellos que te harán vivir emociones fuertes, de esas que jamás olvidarás. Qué, ¿con cuál de esta propuestas te atreves?

1. Dormir bajo el mar

Como lo lees: para conciliar el sueño en este fascinante alojamiento no contarás ovejitas… ¡Tendrás que contar pececitos! Y es que sus habitaciones se encuentran en las mismísimas profundidades del océano Pacífico. Te hablamos del Poseidon Undersea Resort, que abrió sus puertas en 2008 haciendo realidad un proyecto de lo más rompedor pero, eso sí, no apto para aquellos que sufren claustrofobia.

22 suites gran lujo conforman la oferta de este peculiar y fascinante resort situado a 12 metros bajo el mar en las islas Fiyi. Lo más llamativo son las inmensas ventanas que ocupan gran parte de las paredes y techo de cada una de las habitaciones: la panorámica del fondo del mar se presenta ante los huéspedes sin nada que estropee las vistas. Además, el resort cuenta con siete bares, seis restaurantes, una tienda con todo tipo de equipamiento para  practicar deportes acuáticos, un teatro, un spa o una capilla en la que se celebran bodas.

2. En el cráter de un volcán

El del Ngorongoro, ni más ni menos: allí mismo se le ocurrió a un ingenioso empresario construir un resort de lujo con todas las comodidades imaginables: el Ngorongoro Crater Resort. Y sí, hablamos de una caldera con más de tres millones de años en la que la vida silvestre campa a sus anchas de manera maravillosa: el sueño de todo viajero ansioso de aventuras, ¿no crees? Y es que, ¿imaginas cómo debe ser asomarte al borde del cráter desde tu propia habitación y contemplar elefantes, impalas, cebras o jirafas en plena naturaleza? El rinoceronte negro, por cierto, que se halla en peligro de extinción, se encuentra protegido dentro del perímetro del cráter.

El resort cuenta con un total de 30 suites con techos de hojas de plátano que están divididas en tres campamentos diferentes. El lugar ideal para desconectar, perder la noción del tiempo… ¡Y vivir mil aventuras! Una experiencia para no olvidar.

3. En un avión en la selva

Lo de dormir en un avión está a la orden del día: todos hemos aprovechado algún vuelo en nuestra vida para descansar y echar una cabezada. Pero, hacerlo dentro de un avión que se encuentra en medio de la selva, ya es más extraño, ¿verdad? Y sin embargo, es posible: el Hotel Costa Verde, ubicado en plano Parque Nacional Manuel Antonio, en Costa Rica, cuenta con el fuselaje de un antiguo avión, un Boeing 727 del 65, al que ha sabido sacarle partido.

Tanto, que lo colocó sobre una plataforma de 15 metros en medio de la frondosidad de la jungla y construyó dos habitaciones en su interior —además de un restaurante: El Avión, ¡claro!—. Para ello usaron madera de teca de la zona, un material muy recurrente y valorado en el país. De vecinos, en este recóndito lugar del mundo, se tienen personajes tan amigables como perezosos, monos e, incluso, coloridos tucanes. Una experiencia completamente diferente, perfecta para todo aquel que busque un alojamiento original.

4. Colgando de un acantilado

Antes de decidirte por hospedarte aquí, tendrás que pensárselo al menos un par de veces. El por qué es muy sencillo: por un lado, porque llegar hasta tu habitación no será tarea fácil —o al menos tan simple como tomar un ascensor en el hotel de turno—. Y segundo, porque si sufres un mínimo de vértigo… ¡Lo pasarás realmente regular!

La razón es que el Skylodge Adventure Suites son un conjunto de cápsulas provistas de todos los lujos que permanecen colgadas de un precipicio a 400 metros de altura en pleno Valle de Sagrado de Perú. Contemplarlas con los pies en el suelo ya supone una subida de adrenalina, así que hospedarte en ellas es un auténtico reto solo apto para los más aventureros. Llegar hasta ellas, como te decíamos, es algo complicado: o bien tendrás que caminar por senderos y lanzarte por tirolinas hasta alcanzar tu pequeña habitación, o tendrás que colocarte un casco y un arnés para escalar hasta llegar a ella. Eso sí: una vez te tumbes en tu cama, te arropes bien y observes las vistas… Todo habrá merecido la pena. 

5. En lo más alto de una grúa

Y volvemos al tema del vértigo, ¡pero qué manía con dormir en las alturas! Y esta vez nos vamos hasta el NDSM, uno de los barrios de moda en Ámsterdam que se despliega a lo largo y ancho de un antiguo puerto de carga de la ciudad. Allí se han ido asentando, en los últimos años, pequeñas empresas de diseño, galerías de arte, restaurantes de lo más cool y un sinfín de emprendedores que han dotado a la zona de un personalidad de lo más interesante.

Y es allí, precisamente, donde quedó una de las antiguas grúas de carga de la zona portuaria cuya estructura fue utilizada para acoger el hotel del que te hablamos: el Faralda Crane, un cinco estrellas formado por tres suites de lujo a unos 50 metros de altura, ¡ahí es nada! Pero aún hay más: un ascensor permite acceder a los huéspedes mediante un sistema de llave, y solo a los huéspedes, al hotel y a sus habitaciones, decoradas en un estilo de lo más elegante. En la última planta hay bañera de hidromasaje climatizada que puede disfrutarse bajo suplemento. A 15 metros del suelo, un salón preparado para fiestas está disponible para ser alquilado para eventos privados.

6. En un hotel de hielo

En esta ocasión te llevamos hasta Kiruna, en Suecia, para vivir la experiencia más fría que puedas imaginar: ¿eres capaz de visualizarte durmiendo en un hotel construido enteramente de hielo? Pues prepárate, porque también es posible.

Te hablamos del IceHotel, el hotel de hielo más antiguo y grande de todos cuanto se construyen cada año en el mundo. La historia de este peculiar alojamiento se ha ido forjando a lo largo de tres décadas y cada año se reinventa: desde comienzos de noviembre y hasta diciembre un grupo de artistas llegado desde diferentes partes del mundo rediseña un nuevo edificio en hielo, completamente diferente al de los años anteriores, en el que tienen cabida un total de veinte habitaciones y quince suites. Alojarse en una de ellas permite vivir una experiencia absolutamente única. Y es así durante aproximadamente cinco meses, cuando el buen tiempo llega, sus paredes se derriten, y el hotel desaparece hasta el invierno siguiente.

7. En la copa de un árbol

Seamos sinceros: ¿quién no ha soñado desde pequeño con dormir en una casa en el árbol? ¿Con tener la posibilidad de disfrutar del contacto directo con la naturaleza desde un mismísimo nido en las alturas? Pues tranquilo, porque aquel sueño puede hacerse realidad muy, muy cerquita de ti: en el País Vasco está tu lugar. Te hablamos de Cabañas en los Árboles, un precioso proyecto situado en el municipio de Zeanuri, en el sur de Vizcaya.

Un total de 8 cabañas de madera —una de ellas,  suite— envueltas por el follaje de las ramas de los árboles y en las que desconectar del mundanal ruido para disfrutar de lo simple de la vida: escuchar el sonido de los animales, el del viento moviendo las hojas… ¡Y el de la polea encargada de subir una cesta con el desayuno cada mañana! ¿Puede existir un plan más ideal?

8. Un hotel hecho de sal

Como lo lees: en pleno Salar de Uyuni, en Bolivia, una de las maravillas más increíbles que nos ha regalado la naturaleza, se halla el Palacio de la Sal, el sueño hecho realidad de un visionario del turismo, Juan Quesada Balda, que se puso manos a la obra para levantarlo hace ya 20 años. Se trata, de hecho, del primer hotel del mundo construido íntegramente con sal. Para ello extrajo del salar más de un millón de ladrillos de sal con los que se dio forma a cada rincón de este palacio de 4.500m2: desde las paredes y el techo hasta las mesas o sillas. Una verdadera obra de arte.

El hotel, que desprende magia a raudales, está compuesto por 42 habitaciones y cuenta con todos los detalles propios de un alojamiento moderno. ¿Lo mejor de todo? Su mirador 360º desde el que contemplar el maravilloso salar ya sea de noche, cando las estrellas se hacen dueñas del firmamento, o al atardecer, para ver cómo el color del desierto blanco muta lentamente. El hotel también organiza excursiones en 4×4 para conocer —aún más de cerca— el Salar de Uyuni.

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