Noticias Fascinante Jerusalén: la ciudad que no te dejará indiferente

Todos los artículos

Fascinante Jerusalén: la ciudad que no te dejará indiferente

Contemplar el Muro de las Lamentaciones mientras los judíos rezan, visitar el Templo de la Roca, emocionarte con la llamada a la oración musulmana o, por qué no, admirar cómo los fieles se arrodillan entregados ante la piedra de la unción en la iglesia del Santo Sepulcro. Son estas algunas —solo algunas— de la escenas que resumen todo lo que se puede vivir en Jerusalén, escenario de un auténtico cruce de culturas. Son miles de años de historia que confluyen en un mismo punto. Porque Jerusalén es, al fin y al cabo, el epicentro de las tres grandes religiones monoteístas que gobiernan el mundo: el cristianismo, el judaísmo y el islam se sienten más que en ningún otro lugar aquí, en esta increíble ciudad de Oriente Próximo.

Pero para entender y vivir Jerusalén al 100%, es necesario que tengas claro cuáles son aquellos lugares de obligada visita. Esos rincones que te transmitirán la verdadera esencia de la que es, sin duda alguna, una de las ciudades más fascinantes del planeta. Te contamos todo lo que necesitas saber. ¡Jerusalén te espera!

La Ciudad Vieja

Será irremediable que la primera vez que pises la Ciudad Vieja de Jerusalén tu cabeza no explote —de manera figurada, obviamente— por el aluvión de estímulos que recibirás. Porque caminar por sus callejuelas te hará sentir, más que nunca, que has retrocedido en el tiempo. Que de repente te hallas varios siglos atrás. Y es que,  Jerusalén es el escenario de innumerables hitos religiosos. También el lugar donde recorrer rincones de inmensa importancia arqueológica. Pasear por sus calles significa revivir, de alguna manera, pasajes importantes de la historia de las tres religiones principales. Aquí es donde empezó todo.

Una buena recomendación tras la llegada al corazón de Jerusalén es no hacer planes: simplemente, déjate llevar. Recorre sus recovecos con la curiosidad de quien ve un tesoro por primera vez. Piérdete a conciencia, experimenta, charla con los locales y disfruta de esa increíble sensación de estar pisando un lugar grande. Después, y solo después, arranca tu ruta por los sitios más emblemáticos, aquellos que concentran el verdadero Jerusalén.

El Muro de las Lamentaciones

Es, sin duda, uno de los monumentos más emblemáticos de Israel, y uno de esos lugares que querrás visitar sí o sí cuando te halles en Jerusalén. Para acceder, primero tendrás que pasar un control de seguridad, no importa por cuál de los accesos llegues.

Se conoce como el Muro de las Lamentaciones a la pared que resistió a la destrucción del llamado Segundo Templo en el siglo I, y es el lugar más sagrado para los judíos. Da igual a qué hora se visite, lo normal será encontrar decenas de fieles llevando a cabo sus plegarias frente al muro, muchos de ellos elevando sus brazos, moviendo sus cabezas y orando en alto —también hay quienes lo hacen de una manera más íntima y recogida, todo hay que decirlo—. Entre los huecos de las piedras que conforman la muralla introducen sus oraciones y plegarias escritas en papeles.

Comprobarás que el Muro de las Lamentaciones, que recibe millones de visitas al año, transmite una energía única: es especial. Pero si existe un día en el que merece la pena acercarse a contemplar la actividad en torno a él, es el viernes por la tarde, cuando arranca el sabbat: día sagrado de la semana judía y cuando los hebreos lucen sus mejores galas.

La Explanada de las Mezquitas

Desde el Muro de las Lamentaciones se observa, en lo más alto, la cúpula dorada del Templo de la Roca, el lugar más sagrado para los musulmanes en Jerusalén. Se halla en la conocida como Explanada de las Mezquitas o Monte del Templo, y para acceder, de nuevo, hay que guardar cola y atravesar un control de seguridad.

Es en realidad un espacio sagrado para todas las religiones, ya que aquí en su día se levantó el Templo de Salomón. Hoy, en su extensa plaza, no solo se hallan zonas ajardinadas por las que pasear o descansar: también se alzan la mezquita de Al-Aqsa y el ya citado Templo de la Roca, desde el que Mahoma ascendió a los cielos y donde Abraham estuvo a punto de sacrificar a su hijo Isaac.

Aquí, sin embargo, la cosa difiere un poco respecto al turista: la Explanada de las Mezquitas solo está abierta al público en general durante unas horas al día, y este tiene prohibida la entrada a los templos si no es musulmán. Cuando llega la hora de la oración —una de las cinco que se llevan a cabo al día— los visitantes serán invitados a abandonar el lugar: prefieren preservar cierta intimidad.       

La Iglesia del Santo Sepulcro

Y si hemos hablado ya de los puntos más sagrados tanto para el judaísmo como para el islam, queda por visitar el que es uno de los rincones más especiales para el cristianismo: donde murió y fue enterrado Jesucristo. La iglesia, de un aspecto un tanto particular, cuenta con capillas de lo más diversas según la corriente cristiana: tanto los católicos como los coptos, los armenios o los etíopes, entre otros, tienen su espacio aquí. Se alza sobre el Monte del Calvario, en el que, según la tradición cristiana, Jesucristo fue crucificado.

Y vuelve a ser este uno de esos lugares que te sobrecogerá, seas creyente o no. El fervor con el que peregrinos llegados desde medio mundo se postran ante “la piedra de la unción” —donde, según se dice, fue postrado el cuerpo sin vida de Jesús— es algo digno de contemplar. En cada esquina, las velas son encendidas sin cesar entre oraciones y plegarias. El ambiente que se vive es algo que resulta complicado describir con palabras, pero que consigue emocionar cuando se contempla como un espectador.

En la penumbra del templo —porque apenas existen luces en su interior— los fieles hacen cola durante el tiempo necesario para adentrarse en la Capilla de la Crucifixión y tocar, introduciendo la mano por un agujero, el sitio exacto donde, supuestamente, fue clavada la cruz en la que murió Jesús.

La Vía Dolorosa

Es el camino que transcurre entre la Puerta de los Leones —una de las ocho que permiten el acceso a la Ciudad Vieja de Jerusalén— y el corazón de la ciudad y que, según el cristianismo, recorrió Jesucristo con la cruz a cuestas de camino al Calvario. A lo largo de ella están marcadas, con una placa, las estaciones o paradas que Jesús realizó en su último trayecto: es bastante usual encontrar a fieles cristianos tocándola y elevando sus rezos al cielo.

Es importante saber que no todas se encuentran en plena calle, ya que las últimas cinco las haría en la zona que hoy ocupa el interior de la Iglesia del Santo Sepulcro. No será raro que, durante tus paseos por la zona antigua de la ciudad, te topes con algún que otro devoto haciendo penitencia y recreando el camino realizado por Jesús, con cruz a cuestas incluida. ¿Lo más curioso? Las alquilan en algunas tiendas de la propia Ciudad Antigua, en cuyos negocios de souvenirs se puede adquirir, incluso, una corona de espinas. Y es que, a veces, la realidad, supera la ficción…

El Monte de los Olivos

Para poder disfrutar de la clásica panorámica de Jerusalén, con el Templo de la Roca protagonizando la estampa con su cúpula dorada, se hace imprescindible que subas hasta la colina más famosa. El Monte de los Olivos, según la doctrina judía, será donde Dios redimirá a los muertos el día que el Mesías regrese para el Juicio Final, por eso mismo son miles y miles los hebreos (más de 150 mil) los que durante cientos de años han pedido ser enterrados en él. De hecho, probablemente se trate del cementerio en uso más antiguo del mundo.

Para llegar hasta allá arriba podrás hacerlo en autobús —el 275 sale desde la Puerta de Herodes—. Una vez arriba, tómate tu tiempo para recorrer las callejuelas que descienden del monte: es toda una experiencia. Además, el camino está plagado de múltiples detalles de importancia religiosa que también merecen la pena una visita. ¿Por ejemplo? La Iglesia de la Ascensión, la Tumba de los Profetas, el Jardín de Getsemaní o la Tumba de la Virgen María. Todos imperdibles.

El barrio musulmán

A la hora de moverte por la Ciudad Antigua ten en cuenta que está dividida en barrios según las diferentes religiones. El musulmán, como podrás imaginar, es el que más alma posee: perderse por sus callejuelas es una auténtica aventura. Inspira bien fuerte los olores que surgen de su bazar, repleto de puestos de recuerdos y objetos típicos, pero también de especias y frutos secos. Esquiva con destreza al joven que carga con toda una bandeja de panes recién horneados de negocio en negocio y que aparece en cualquier esquina. Párate a probar las delicias de un pequeño puesto de pitas o, por qué no, en una pequeña tasca donde, seguramente, preparan el mejor humus que has catado en tu vida.

Contempla cómo los más mayores conversan sentados el banco de cualquier calle mientras las mujeres van y vienen cargadas con los niños y la compra. De repente, suena la llamada a la oración desde una mezquita vecina y todos, en un caótico orden, se dirigen a cumplir con la religión. El ajetreo es incesante, la vida bulle a todas horas y tú, que andas ensimismado y capturado por cada una de las escenas, terminas por sentirte como en casa. Feliz y contento de ser partícipe del lado más auténtico de Jerusalén. 

Para acceder al barrio musulmán, podrás hacerlo por tres de las puertas de la Ciudad Vieja: por la de Herodes, la de Los Leones o la de Damasco.

La Torre de David

Aclaremos algo: lo que se llama popularmente la Torre de David, no pertenece al Palacio de David. Una serie de errores históricos mantenidos a lo largo de los siglos hicieron que se le denominase así, por eso mismo el nombre ha permanecido. Sin embargo, es sabido que el Palacio de David original se encontraría en otra zona.

Ahora bien, aclarados los datos, te contamos que lo que se encontraba realmente en esta ciudadela junto a la Puerta de Jaffa fue el Palacio de Herodes El Grande, que hoy alberga el Museo de Historia de Jerusalén. Es, sin duda, una visita imprescindible si se quiere entender un poco mejor las diferentes etapas por las que ha pasado la ciudad, además de los pueblos que la han habitado: romanos y cruzados, musulmanes, mamelucos y otomanos son solo algunos de ellos. La visita al museo comienza con un vídeo documental, continúa a través de diversas salas que muestran exposiciones varias, y finalmente pasa a la zona de yacimiento arqueológico. Para rematar, en su terraza podrás contemplar unas de las mejores vistas que pueden encontrarse.

Por cierto: cada noche se lleva a cabo un espectáculo de videomapping sobre las paredes de la ciudadela que recrean, de nuevo, la historia de la villa. Todo un must de Jerusalén.

El cenáculo y la tumba de David

Se trata de una estancia diáfana y espaciosa, con columnas decoradas por capiteles corintios y bóvedas de crucería. Pero es, según cuentan (en esta ciudad siempre hay que basarse en lo probable, nunca en lo seguro, de hecho la mayor parte de los historiadores no están de acuerdo con lo que a continuación te vamos a decir) el lugar donde Jesucristo llevaría a cabo la mítica última cena rodeado de sus apóstoles.

Se encuentra en la Ciudad Vieja y en su planta baja cuenta también con otra sorpresa: allí se hallaría la tumba de David, venerado como rey y profeta por los cristianos, judíos y musulmanes. Para visitarla y rendir los respetos hace falta dividirse: los hombres entran por un lado, y las mujeres por otro.

Créditos fotografía © Cristina Fernández

La Ciudad Nueva

Aunque para conocer Jerusalén harían falta meses y meses recorriendo cada uno de sus rincones, nos animaríamos a afirmar que aún te haría falta visitar uno más para dar este artículo por finalizado: la parte nueva.

Solo así, experimentando en primera persona ese gran contraste que existe entre la Ciudad Vieja, cuna del Jerusalén más clásico, y su lado más vanguardista, podrás entender esta peculiar urbe. Y para descubrirlo, te revelamos el lugar clave: el Mercado de Machane Yehuda.

Y aquí te volverá a dar vueltas la cabeza: de nuevo te encontrarás con los olores y colores de las exóticas especias que pueblan las estanterías de los puestos, con los panes tradicionales, los dulces típicos, las carnes, los encurtidos, los puestos de todo un poco y los restaurantes y bares que, con cartas de lo más vanguardistas, ocupan algún que otro espacio del mercado más famoso. Es esta la visita perfecta para acabar de tomarle el pulso a una ciudad que de ninguna manera te dejará indiferente. Ya te lo avisamos.

Skyscanner es líder mundial en viajes. Verificamos los precios con 1.200 compañías de viajes para obtener el mejor precio en vueloshoteles y coches de alquiler.

Mapa