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Hong Kong en 5 mercados

Hong Kong es una de esas ciudades cosmopolitas que viven a mil por hora. De esas ‘megaurbes’ en las que los rascacielos se cuentan por cientos, las anchas avenidas quedan colapsadas por el caos del tráfico y en las aceras todos, locales y turistas, se entremezclan en un vaivén incesante de paseos acelerados. Es Hong Kong una ciudad viva atestada de rincones especiales por los que perderse, caminando sin rumbo definido, en busca de sus enigmáticos templos, sus hermosos parques, sus miradores de infarto y sus barrios más auténticos. Pero hay algo más que define Hong Kong y que es imprescindible visitar en un viaje a ella, y son sus mercados.

Si bien el COVID-19 ha obstaculizado muchos de vuestros planes, esperamos que nuestro contenido pueda seguir brindándote inspiración para tus futuros viajes, por lo que, cuando esto pase, estarás listo para regresar al mundo.

Porque el hongkonés es consumista por naturaleza —y a nosotros, los viajeros, no vamos a negar que nos encanta una buena jornada de shopping—, de ahí que las calles de la metrópolis menos china de China se hallen repletas de todo tipo de negocios. La suerte es que en Hong Kong los hay para todos los gustos: más tradicionales, como el de los peces o los pájaros; de antigüedades, como el de Cat Street; o aquellos en los que tenemos por seguro que encontraremos todo aquello que buscamos, por muy rebuscado que sea.

Con este artículo, desde Skyscanner, hemos querido proponerte cinco de esos maravillosos mercados que marcan el carácter hongkonés. Recorremos la ciudad de cabo a rabo para perdernos entre sus puestos y descubrir, un poquito más su carácter, que —damos fe— no deja indiferente a nadie.

1. El Mercado de los Peces

El fengshui es una corriente filosófica china procedente del taoísmo que mueve cada aspecto de la vida en este país. Y dice el fengshui que los tanques de peces, fíjate por donde, traen suerte. ¿Qué supone esto? Pues que los hongkoneses cuentan con todo un mercado dedicado a ellos en los que hacerse con todo tipo de especies. Porque, claro, dice esta corriente filosófica que dependiendo de lo que queramos conseguir en nuestra vida —ya sea un tema relacionado con el amor, el dinero, la salud, o a saber…—, habrá que hacerse con uno diferente. Cuanto mayor tamaño, mejor claro, lo mismo que ocurre con los colores, que también influyen. Aspectos, claro está, que también afectan al precio.

Es esta la razón por la que toda la zona norte de una calle al completo, Tung Choi, esté dedicada a tiendas —a decenas y decenas de ellas, que para estas cosas los hongkoneses se lo toman muy en serio— repletas de peceras de todo tipo con cientos de pececillos nadando en sus aguas. Incluso de sus paredes, fachadas exteriores y puertas cuelgan cientos de pequeñas bolsas de plástico con más ejemplares aún en su interior: así logran llamar la atención de los potenciales clientes. Entre unos negocios y otros, por supuesto, verás a curiosos escudriñando al milímetro cada espécimen en busca del suertudo que llevarse a casa… Una costumbre de lo más peculiar que te regalará algunas de las mejores anécdotas del viaje. Eso seguro.

2. El Mercado de los Pájaros

Claro, si los peces traen suerte… ¿Por qué los pájaros no iban a hacerlo? Y sí, de nuevo el fengshui aparece aquí para aclarar que estas hermosas aves, en todas las especies y tamaños que podamos imaginar, son portadoras de buenas noticias y, por lo tanto, atraen la buena suerte.

Para seguir con la tradición que tanto identifica a los hongkoneses, existe todo un mercado dedicado a estos animales: el Bird Market se encuentra en el barrio de Kowloon, en un parque conocido como Yuen Po Street Bird Garden. Allí encontrarás varios pasillos repletos de tenderetes en los que adquirir todo tipo de pájaros, desde gorriones a canarios, inseparables e, incluso,  loros que llevarte contigo a casa. Además, cuentan con una amplia oferta de accesorios y alimentos para agasajar a las pequeñas mascotas, desde hermosas jaulas de todos los tamaños y formas, muchas de ellas hechas artesanalmente, a juguetes, objetos decorativos o insectos —grillos y gusanos vivos son los más demandados—.

¿Lo más curioso de todo? Muchos abuelos, que cuentan con pájaros en casa como mascotas, salen a pasear algunas mañanas y tardes con ellos, en sus jaulas, para dejar que les dé el aire fresco de la calle. Así, no será raro que te encuentres con un grupo de varios ancianos en plena charla, cada uno con su jaula al lado. Y es que… ¡esto es China! ¿Qué esperabas?

3. Ladies Market

¡Imitaciones al poder! Este es el mercado al que todo aquel que busque prendas u objetos de grandes marcas y no quiera pagar las cifras desorbitadas que piden por sus originales debe acudir. Originalmente, el Ladies Market surgió exactamente así, como un mercado de imitaciones, aunque es cierto que cada vez se hace más normal encontrar entre sus puestos multitud de género al margen de los bolsos Gucci o los relojes Rolex: también ha lugar para maletas, ropa interior o recuerdos varios.

¿Y dónde se halla? De nuevo, en la calle de Tung Choi —es lo que tienen las avenidas hongkonesas, que son tan largas que puedes encontrarte en dos puntos diferentes de la misma y que sean absolutamente diferentes entre sí—, junto a la famosa parada de metro de Mong Kok.

Más de un kilómetro en el que dará igual lo que busques: lo encontrarás sin demasiado esfuerzo, ya te lo decimos nosotros. Eso sí, para lograr tu cometido será necesario que demuestres tus dotes en el arte del regateo, algo muy, pero que muy extendido en la sociedad china.

4. El Mercado de Cat Street

Y cambiamos de tercio en cuanto a contenido y localización. Porque para visitar este mercado tendremos que cruzar al otro lado, atravesar la bahía ya sea en barco o en metro, y alcanzar a la isla de Hong Kong para adentrarnos en las callejuelas del distrito de Central y perdernos por la zona cercana al Soho hongkonés. Allí encontraremos Cat Street: nuestro destino.

Y no vamos a engañarte: esta mítica calle ya no es lo que era, y si en los años 20 destacó por contar con un pequeño mercado de antigüedades rodeado de galerías y tiendas en las que podías seguir investigando en busca de esa ganga que llevarte de vuelta a casa, hoy muchos de los locales han sido ocupados por cafeterías y restaurantes destinados a jóvenes modernos que, qué se le va a hacer, han restado cierto romanticismo y autenticidad al asunto. Su nombre, “Cat Street”, procede de una época en la que también se empezó a comerciar en la zona con objetos robados, a lo que los chinos llamaban “ratas”.  Quienes los compraban eran los “gatos”: cats en inglés, claro. Ahí la respuesta al acertijo.

Sin embargo, algunos de aquellos históricos tenderetes continúan allí hoy en día, haciendo frente a los nuevos tiempos, y exponiendo en sus mesas grandes reliquias y maravillas. Aunque, como con todo, hay que andarse con ojo: junto a verdaderas joyas del pasado, probablemente, te encuentres el triple de objetos que son simples falsificaciones elaboradas en pleno siglo XXI y algún que otro souvenir. ¡Qué se le va a hacer…!

¿Y qué comprar aquí? Pues, desde carteles de propaganda comunista a películas de Bruce Lee, tazas con la cara de Mao Tse Tung o el mismísimo Libro Rojo. Algo está claro: no te irás de Cat Street con las manos vacías.

5. Temple Street

Y dejamos para el final el que, probablemente, sea el mercado más codiciado de todos los que cada día se montan y desmontan en las calles de Hong Kong: Temple Street acoge cada noche un espectacular reguero de puestecillos alumbrados que son el reclamo de todo instagramer que se precie. Porque cuando el sol se pone, con la velocidad del rayo, sus propietarios aparecen y despliegan sus puestos de trabajo a lo largo y ancho de esta icónica calle de Hong Kong, nombrada Temple Street, precisamente, porque en ella se halla el templo Tin Hau.

En sus tenderetes se puede encontrar prácticamente todo lo imaginable: objetos de imitación, máquinas para hacer masajes, accesorios tecnológicos, maletas, bolsos e, incluso, recuerdos de la ciudad. ¿Lo mejor? En la primera parte, la más cercana a Jordan Road, se encuentran todos los puestos de comida callejera en los que disfrutar de una  buena ración de platos tradicionales a muy buen precio. En la parte contraria, la que linda con un aparcamiento de coches, el plan se presenta muy diferente: a última hora del día se instalan improvisados karaokes al aire libre en los que los locales suelen parar, aunque sea durante 10 minutos de regreso a sus casas desde el trabajo, a desfogar y mostrar sus dotes como cantantes a todo volumen. Un auténtico espectáculo. También hay en la zona, por cierto, una parte dedicada al esoterismo: numerosos adivinos se plantan precisamente aquí para leer la mano y las cartas a todo aquel que esté dispuesto a averiguar qué le depara el futuro.

¿Un último tip? En las calles que rodean Temple Street se halla otro mercado, el Jade Market, donde encontrar decenas de tiendas especializadas en esta piedra preciosa.

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