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Las 10 mejores cosas gratis que hacer en Budapest

Una isla en medio del Danubio, bares de ruina, miradores... 10 actividades gratis para disfrutar de Budapest.

Si has decidido visitar Budapest o estás en ello tengo dos buenas noticias. La primera es que hay un montón de cosas gratis que hacer en la capital de Hungría. La segunda es que las visitas y actividades por las que hay que pagar resultan por lo general baratas, sin duda más económicas que en otras capitales europeas de renombre. En esta ciudad que el Danubio parte en dos un presupuesto ajustado no tiene por qué ser un lastre. De hecho, es un gran destino si tienes los euros justos para gastar. ¡Te va a encantar!

1. Amanecer desde el Monte Gellert

Una de las mejores panorámicas de Budapest es la que regala el Monte Gellert. Podrás disfrutarla cómodamente a los pies de su enorme Estatua de la Libertad, desde un mirador gratuito construido para disfrute de locales y turistas. Lo más común es acercarse allí al atardecer. Se puede acceder tanto en autobús como a pie (la colina tiene poco más de 200 metros de altura, es un paseo ligeramente empinado pero asequible) pero, si quieres mi consejo, madruga y acude al amanecer. Tendrás el lugar a tus pies en exclusiva.

2. Isla Margarita

El gran pulmón verde de la capital de Hungría tiene nombre de mujer y flota en mitad del Danubio. Isla Margarita se conecta con la ciudad a la altura del Olimpia Park por un puente que lleva el mismo nombre. En cualquier época del año resulta un rincón perfecto para olvidarse de los asuntos mundanos que acontecen en esta capital. Ahora, en verano se vuelve un parque lleno de gente que pasea, patina y monta en bici. Es ideal para hacer picnics sobre la hierba, algo completamente legal. Sus vistas tan poco están nada mal. Por la noche podrás disfrutar de ambas riveras de la urbe iluminadas mientras te tomas una cerveza que o bien salga de tu bolso, o bien adquieras en alguno de sus pubs, muchos de ellos abiertos hasta altas horas de la madrugada.

3. Mercado Central

Los mercados de los pueblos y ciudades de todo el mundo ofrecen la oportunidad perfecta para tomarle el pulso a una localidad. En el caso de Budapest, acude a su Mercado Central y curiosea entre los puestillos. Aunque el enorme edificio quedó muy dañado tras la Segunda Guerra Mundial (1939 – 1945), en la actualidad ha sido reconstruido y puede pasearse por sus dos plantas con total seguridad. Entrar no te costará un céntimo, aunque cierto es que tendrás que echar mano a la cartera si se te antoja echarle el diente a algunas de las viandas que allí encontrarás. Se rumorea que su momento más animado es el sábado por la mañana, pero fuera de ese horario también se puede frecuentar.

4. Crucero por el Danubio

No es necesario desembolsar un montón de euros para navegar por el Danubio. Puedes montarte tu propio crucero low cost subiendo a cualquiera de los ‘barcos-bus’ que integran la red de transporte urbano de la ciudad. Muchos hacen un recorrido muy similar a las embarcaciones turísticas (Monte Gellert, Palamento, etc.) y permiten ir en la cubierta durante el trayecto. El precio es el de un billete normal de metro o tranvía, y su uso está incluido en el abono de transporte general (en caso de que lo tengas el viaje te saldrá ‘gratis’). Los peques menores de seis años no tienen que abonar entrada en ningún caso, ellos si que pueden navegar por cero euros.

5. Monumento de los Zapatos

Uno de los memoriales más conmovedores de Budapest es el llamado monumento de los zapatos. Esta obra ideada por los artistas Gyula Pauer y Can Togay está integrada por más de cincuenta pares de zapatos esculpidos que recuerdan a los judíos que allí fueron asesinados durante la Segunda Guerra Mundial, a quienes se les obligaba a descalzarse antes de ser ejecutados. No es raro encontrar flores y velas entre el calzado como gesto de respeto a los caídos. Encontrarás este rincón a orillas del Danubio, a tiro de piedra de la entrada del Parlamento de Hungría y muy cerca del Puente de las Cadenas. Para saber más sobre el triste destino de los judíos húngaros puedes visitar el Holocaust Memorial Center, aunque para entrar aquí si que tendrás que pagar.

6. Ajedrez en el Széchneyi

Vale, esta ‘cosa’ tiene truco. Aunque echar una partida al ajedrez en el Balneario Széchneyi es una actividad sin sobrecosto, tendrás que pagar la entrada a la instalación si quieres hacerlo (que no obstante es muy barata teniendo en cuenta los servicios que presta, de hecho podrás pasar por poco más de 10 euros). Pero, ¿y la satisfacción de poder hacer un jaque mate a un oponente húngaro a remojo en una piscina descubierta –y preciosa– aun en pleno invierno? Hay cosas en la vida que no tienen precio, esta es probablemente una de ellas.

7. Playa del Duna

Si alguien dice que en Hungría no hay playa se equivoca de cabo a rabo. Saliendo un poco de la gran ciudad encontrarás numerosas playitas de piedra molida junto al Danubio, el Duna como dicen los locales. El baño en el río más largo de la Unión Europea, con permiso del Volga, está permitido aunque debe hacerse siempre con mucho cuidado. Usar protección solar es más que recomendable aunque parezca que en Hungría Lorenzo no calienta, el protector antimosquitos resulta vital. ¡Los bichillos se ponen las botas con la sangre fresca y azucarada de los turistas!

8. Ruins Bars

Gran parte del encanto de las largas noches húngaras reside en sus ruins bars o bares de ruina, unos curiosos establecimientos ubicados en el interior de edificios antiguos y medio destartalados de cuyas paredes cuelgan infinidad de obras de arte contemporáneo. Aunque aún no regalan la bebida (cualquier cerveza o chupito de Palinka tendrá que ser pagado), su acceso es gratuito en la mayoría de los casos sino en todos. Merece la pena entrar a curiosear, aunque no tengas ni un céntimo para invertir en comida y/o bebida (lo cual será complicado porque comer o beber aquí no resulta caro, ni siquiera para un mochilero). Muchos de ellos tienen jardín y, al llegar la noche, se llenan de luces de colores.

9. Cruzar el Puente de las Cadenas

No hace falta tener coche para cruzar el puente más emblemático de Budapest. El Széchenyi lanchid que conecta las ciudades de Buda y Pest puede pasarse caminando por sus laterales, tanto de día como de noche. Este precioso paso, sin duda uno de los más famosos del Danubio, fue ideado por William Tierney Clark aunque el encargado de su ejecución fue Adam Clark. Es tan bello como fotografiado. ¡Suerte si quieres retratarlo sin un turista!

10. Paseo nocturno

Este artículo comienza con un amanecer y termina llegada la noche. Y es que no puede haber visita completa a Budapest sin hacer una ronda nocturna por sus calles. La iluminación de su inmenso Parlamento, la del Puente de las Cadenas y la del Bastión de Pescadores por citar un puñado de ejemplos es espectacular. Si te vas sin verla te arrepentirás.

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*“Fecha de publicación: [junio de 2014]. Los precios son correctos en el momento de la publicación, pero pueden estar sujetos a cambios y disponibilidad.”

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