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Las montañas que más vale la pena subir de Europa

En Europa tenemos un montón de montañas espectaculares, descubre las que hemos seleccionado para tu próximo ascenso.

Los que vivimos en Europa tenemos la gran suerte de tener un montón de montañas para admirar a nuestra disposición. Las cadenas montañosas se suceden a lo largo del continente para placer de aquellos a los que les gusta la escalada, el trekking, el senderismo o, simplemente, disfrutar de unas buenas vistas. En Skyscanner hemos seleccionado aquellas que deberías subir si eres un enamorado de la montaña, ya sea por su belleza, su historia, el tipo de subida que ofrecen o su localización privilegiada.

Sigue leyendo y descubre con nosotros las montañas que más vale la pena subir de Europa.

1. Mulhacén, España

Por la simple razón de que el Mulhacén es, con sus 3479 metros, el pico más alto de la Península Ibérica, ya merece aparecer en este listado. Llegar hasta la cima implica estar en lo más alto de la España peninsular, pero también conlleva disfrutar de unas vistas de infarto del resto del Parque Nacional de Sierra Nevada, el lugar donde se encuentra enclavado. La subida se puede emprender desde varios puntos diferentes. Así, es posible hacerlo desde los pueblos de Capileira y Trévelez, enclavados en la Alpujarra de Granada. Lo más recomendable es dividir el ascenso en dos días y dormir el primer día en el Refugio del Poqueira, a 2500 metros.

2. Mont Blanc, Francia e Italia

El Mont Blanc es una de las montañas más emblemáticas de los Alpes. Muchos piensan que se trata de la más alta de Europa; sin embargo, sus 4810 metros se ven superados por los 5642 del Monte Elbrús, en la cordillera del Cáucaso, que es la frontera natural aceptada entre Europa y Asia. Sea como sea, si eres un escalador experimentado, el Everest es una de las montañas que más vale la pena subir en Europa. Dirígete hasta Courmayeur (Italia) o Chamonix (Francia) para empezar a aclimatarte si estás decidido a conseguir este desafío histórico. Hay varias rutas para llegar a la cima que puedes escoger. Resulta interesante elegir una diferente a las comunes cuando las aglomeraciones son grandes, pero deberías llevar el material adecuado a cada una de ellas, ya que la dificultad puede llegar a ser muy alta.

3. Cervino, Suiza e Italia

Muchos están de acuerdo con que la montaña más bella de Europa es el Cervino o Matterhorn. Su perfecta forma piramidal de cuatro caras elevadas (cada una orientada hacia un punto cardinal) sobre glaciares es el icono de Suiza y sorprende a todos aquellos que se dirigen a la región a divisarlo. Si estás buscando montañas a las que subir en Europa y tienes experiencia en escalada, ¡esta es una de las que merecen la pena! La subida hasta la cima de 4478 no es sencilla y muchos se han dejado la vida en ello por sus escarpadas caras y el tiempo cambiante que caracteriza a la zona. Si, por el contrario, solo quieres verlo desde abajo, puedes hacerlo desde el precioso pueblo de Zermatt, donde está una de las estaciones de esquí más famosas de Europa y el inicio de un funicular hasta el Klein-Matterhorn, el mejor punto para divisarlo.

4. Monte Olimpo, Grecia

Vale, reconocemos que los picos anteriores no son para principiantes, pero ¡no lo des todo por perdido! Una de las subidas más sencillas para aquellos que no estén acostumbrados a este tipo de actividades es la que corona el Monte Olimpo, en Tesalia, Grecia. La ruta suele comenzar en Prionia, un pequeño pueblo a unos kilómetros de Litohoro. Dos horas y media después se llega al refugio A y, tres horas más tarde, al pico Mitikas, el más alto de todos con 2918 metros. Piensa que no solo habrás sumado una montaña más tu lista, sino que habrás llegado a lo más alto de Grecia y del hogar de las deidades olímpicas, los principales dioses del panteón griego.

5. Teide, Islas Canarias, España

Si antes hablábamos del Mulhacén como el pico más alto de la Península, ahora es el turno del Teide, la montaña de mayor altitud de las Islas Canarias y de España. Para coronarla debes subir sus 3718 metros, pero, no te preocupes, casi cualquiera puede hacerlo. Lo común es subir mediante en el teleférico desde los 2356 metros hasta los 3555. Después, solo tienes que caminar hacia la cima. Recuerda que la subida al cráter está limitada a un número de personas al día y que necesitarás pedir el permiso con antelación a través de su página web. Una opción completísima es dormir en el refugio del parque para disfrutar de un amanecer único.

6. Balaitús, España y Francia

Dicen del pico Balaitús que es el Cervino de los Pirineos. Éste forma parte de un macizo del mismo nombre y es uno de los más codiciados por los amantes de las emociones fuertes, ya que ninguna de las rutas para subirlo es sencilla. Por la parte francesa hay que atravesar un glaciar, el de Las Neous, y la parte española puede hacerse a través de la llamada Gran Diagonal (el camino más sencillo en verano, cuando no hay nieve) o por la complicada Brecha de Latour, antes de alcanzar la cima a 3144 metros. Es necesario ir bien equipado para hacer escalada por los grandes desniveles, pero los paisajes tanto en el camino como al llegar en la cumbre son espectaculares. Sin duda, el Balaitús es una de las montañas que más vale la pena subir de Europa.

7. Monte Rosa, Italia y Suiza

El macizo del Monte Rosa se encuentra situado en los Alpes Peninos, entre Suiza e Italia. Varios de sus picos superan los 4000 metros, lo que es un auténtico sueño para los amantes de la montaña. En los días claros es posible ver la llanura padana o el valle del río Po, una impresionante explanada que llega hasta el Adriático. No solo eso, ya la subida hasta el refugio del Monte Rosa desde Zermatt te brindará unos paisajes brutales. Este refugio se encuentra a 2800 metros de altura y flanqueado por dos glaciares, el Grenz y el Gomer, y parece sacado de una película de ciencia ficción debido a su estructura futurista. Tendrás que atravesar otros glaciares para alojarte en una de sus acogedoras habitaciones, pero estamos seguros de que la subida a esta montaña de Europa merece la pena.

Monte Rosa

Créditos fotografía © Irene Grassi / Flickr (CC BY-SA 2.0)

8. Aneto, España

El rey de los Pirineos es el pico Aneto. Con 3404 metros de altura, su cara norte luce orgullosa el glaciar más grande de la cordillera. La subida es bastante exigente y requiere de crampones y piolet o palos de montaña casi en cualquier época del año. El “Paso de Mahoma” es la última parte de esta dura ascensión, pero las vistas del valle de Benasque al llegar a la cima serán una recompensa maravillosa.

Aneto

Créditos fotografía © Santi Garcia / Flickr (CC BY 2.0)

9. Naranjo de Bulnes, España

Si practicas alpinismo seguramente has oído hablar decenas de veces del Naranjo de Bulnes o el Pico de Urriellu. Éste es uno de los picos más emblemáticos del Parque Nacional de los Picos de Europa. El Urriellu asciende hasta los 2519 y solo es recomendable subirlo si cuentas con experiencia previa en escalada o si contratas a un guía de montaña. Ojo, en la cara Oeste, la dificultad es aún mayor, ya que hay una pared de 600 metros verticales aproximadamente.

10. Ben Nevis, Escocia

Gran Bretaña también es un país montañoso y aquellos que tengan ganas de culminar una cima con éxito pueden dirigirse hacia Escocia. Allí podrás encontrar casi 300 munros, que es como se denomina a los picos escoceses de más de 3000 pies o 914,4 metros de alto. El Ben Nevis es, gracias a sus 1344 metros, el pico más alto de Gran Bretaña. Esta montaña es un buen lugar para ver la región desde arriba y es accesible para senderistas poco acostumbrados a las alturas, ya que se sigue una pista de montaña bastante sencilla (siempre y cuando la climatología juegue en tu favor y vayas bien equipado). Si eres un profesional de la escalada puedes optar por el Carn Mór Dearg, un pico cercano desde el que puedes recorrer una arista de roca entre ambas cimas.

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