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Los mejores miradores de Lisboa

Es lo que tiene estar situada sobre siete colinas: que los barrios que componen Lisboa, la capital portuguesa, se reparten por empinadas cuestas ofreciendo, al doblar cualquier esquina y sin esperarlo, algunas de las panorámicas de la ciudad más maravillosas que puedan imaginarse. Quizás te suenen ya icónicos lugares como el Castillo de San Jorge, el Miradouro de Graça o el de Santa Lucía, famosos por sus vistas de Lisboa, pero hay más, ¡muchos más!

Si bien el COVID-19 ha obstaculizado muchos de vuestros planes, esperamos que nuestro contenido pueda seguir brindándote inspiración para tus futuros viajes, por lo que, cuando esto pase, estarás listo para regresar al mundo.

Así que amárrate bien fuerte los zapatos —cuanto más cómodos, mejor— porque nos lanzamos a subir y bajar las empedradas calles lisboetas en busca de sus más aclamados miradores. Esos que te regalarán las mejores fotos que llevarte a casa, los más bellos atardeceres y los recuerdos más inolvidables. ¡Empezamos!

El Castillo de San Jorge: un clásico

Y es un clásico porque, ¿quién en su sano juicio se perdería la visita a uno de los emblemas monumentales más representativos de Lisboa? Esta antigua fortificación musulmana reconquistada en el siglo XII por Alfonso Enríquez, primer rey de Portugal, es uno de los lugares más aclamados por los viajeros, no solo por su historia o por los apetecibles paseos que realizar entre sus vetustas murallas: también, por las vistas.

Porque  como todo buen castillo, el de San Jorge se halla en la zona más alta de Alfama, el barrio más antiguo de la ciudad. Así, cuando era utilizado para protegerla de ataques externos, los soldados tenían las mejores vistas para estar alerta. Hoy, sin embargo, los que llegan sin ningún impedimento hasta él son los cientos de turistas ávidos de disfrutar de una de las imágenes más capturadas de Lisboa. Cuando veas la estampa de todos los tejados naranjas bajo tus pies… lo entenderás.

Mirador de San Pedro de Alcántara

Es uno de nuestros favoritos, no vamos a mentir. Porque si las vistas desde el Castillo de San Jorge son hermosas, más bonitas son aún desde el otro extremo, teniendo el castillo incorporado a la panorámica. Se encuentra en el Barrio Alto, bastante arriba, por lo que para llegar tendrás dos opciones: o decides poner a prueba tu estado físico y caminas la empinadísima Calçada de Gloria, o te relajas montado en el Elevador del mismo nombre —el de Gloria—, para que las máquinas hagan ese esfuerzo por ti.

Una vez arriba, toca disfrutar del entorno tan apetecible del parque del mirador, que cuenta con jardineras, bancos, alguna fuente y unas fantásticas vistas.

Sky bar Tivoli Liberdade

Y pasamos de los miradores al uso a una de las terrazas panorámicas más aclamadas de toda la capital lusa: es el lugar donde ver y ser visto, el bar donde tomar los mejores cócteles mientras mueves el cuerpo al ritmo de las animadas sesiones de dj y te diviertes entre risas y charlas. De fondo: Lisboa. ¿Qué mejor decorado podrías tener?

El bar, que es una extensión del restaurante SEEN Lisboa, situado en la 9ª planta del Hotel Tivoli Avenida Liberdade, aúna en un mismo lugar glamur, ambiente cosmopolita y estilo más sofisticado. El momento perfecto para conocerlo es durante las temporadas de primavera y verano, sobre todo, al anochecer: es entonces cuando Lisboa se ilumina y la postal cobra un tinte especial, encantador hasta decir basta.

Mirador de Santa Luzia

Quizás sea uno de los más peculiares, o al menos de los más reconocidos: su enorme pérgola de columnas blancas y vigas de madera, las parras enredadas en ellas, y los numerosos azulejos típicos que decoran la plaza en la que se halla, hacen que no pase desapercibida. Así que, aunque sea solo por disfrutar del entorno, ya merece la pena que te pases por este precioso mirador. Aunque claro: hay que sumarle las vistas, que dan al barrio de Alfama. El rincón ideal para sentarte a relajarte y ver la vida pasar mientras, bajo tus pies, la ciudad se desparrama hermosa como solo ella es.

Mirador del Arco de la Rua Augusta

Bajamos un poco de las alturas y aparcamos las altas colinas durante un rato para irnos hasta la céntrica Rua Augusta, que conecta las plazas de  Rossio —oficialmente la Praça Pedro IV— y la Praça do Comercio. Precisamente, en el punto donde desemboca en esta última se halla el Arco de la Rua Augusta, que desde 2013 cuenta con un mirador en su zona más alta al que se puede acceder mediante ascensor.

El arco, que fue erigido en su origen como homenaje a la reconstrucción que vivió Lisboa tras ser arrasada por el terremoto de 1755, se construyó en aquel mismo año, aunque el resultado no tuvo demasiado éxito y acabo por destruirse. La segunda versión, la que hoy conocemos, sería terminada ya en el siglo XIX, y con el tiempo se ha convertido en todo un emblema. Subir a lo más alto te permitirá disfrutar de unas vistas inigualables de la Praça do Comercio, de la Sé de Lisboa, del río Tajo y de la propia Rua Augusta. En el interior, un reclamo más: una exposición que narra la historia que rodea al monumento. ¡Un imperdible!

Cristo Rey de Lisboa

Te proponemos dejar un poco la vorágine, con sus tranvías, su tráfico y sus turistas, y alejarte al otro lado del estuario del Tajo: en la localidad de Almada se encuentra tu destino: el Cristo Rey de Lisboa. Para llegar, lo más pintoresco y divertido será que tomes un barco que cruce el río desde Cais do Sodré hasta Cacilhas, y desde ahí tomar el autobús 101 hasta el Cristo Rey. El recorrido ya de por sí merecerá la pena.

Este enigmático monumento de 28 metros de altura, inspirado —aunque algunos creen que es al contrario— en el Cristo Redentor de Río de Janeiro, comenzó a erigirse en 1934 aunque no fue finalizado hasta la década de los 50. Dentro se encuentra la ermita de Nossa Senhora de Paz y, como imaginarás, existe un ascensor que te permite subir hasta su mirador desde el que contemplar Lisboa y el Puente 25 de Abril en todo su esplendor, aunque las vistas alcanzan hasta los 20 kilómetros de distancia.

Mirador da Graça

Se encuentra justo al lado del Castillo de San Jorge, con lo que tiene prácticamente las mismas vistas que desde el monumento, con una diferencia: cuenta con el aliciente de que incluye, además, el castillo, y que son completamente gratuitas. Más tranquilo y apacible que otros puntos desde los que disfrutar de la panorámica, el Mirador de Graça se llama en realidad el Miradouro Sophia de Mello Breyner Andresen, una de las poetisas más reconocidas del siglo XX, aunque pocos lo conocen por este nombre.

En la postal que se puede disfrutar desde él aparecen lugares tan icónicos como el Puente 25 de abril, el Elevador de Santa Justa o el Convento do Carmo. Por  cierto: los atardeceres desde su cafetería —que cuenta con precios más económicos que en el resto de negocios de otros miradores— son una auténtica maravilla.

Mirador de Santa Catalina

Otra delicia de rincón entre los miradores de Lisboa: el de Santa Catalina se halla en la zona oeste y se puede llegar a él mediante el Elevador da Bica. ¿Lo mejor del lugar? Pues no sabríamos si quedarnos con el ambiente que se respira en su terraza, repleta de bancos, jardines y numerosos artistas callejeros que suelen amenizar las horas con un poco de música, o si con las vistas, que en este caso cambian un poco de escenario y muestran el estuario del Tajo en todo su esplendor, además del Puente 25 de abril, el Cristo Rey y los barrios de Lapa y San Paulo.

Una enorme escultura que representa al gigante marino de Adamastor, un personaje mitológico, le da un toque distintivo al lugar. En verano, suelen organizarse conciertos nocturnos.

Mirador del Elevador de Santa Justa

Obra de uno de los aprendices de Gustave Eiffel, Raul Mésnier, solo tendrás que ver este hermoso monumentode hierro forjado para que te vengan a la menta algunas de las míticas obras del maestro. Sea como sea, la cuestión es que construido como atracción turística, es el único ascensor callejero vertical de la capital lusa y une los barrios de Baixa y Chiado.

También es conocido como el Elevador do Carmo y montarse en él cuesta alrededor de 5€. Una vez arriba, podrás acceder al mirador para contemplar las hermosas vistas de la zona más céntrica de Lisboa con el Castillo de San Jorge de fondo. Para visitarlo  directamente, si es que te encuentras en el barrio de Chiado, tendrás que pagar 1,5€, aunque suele haber cola. En su lugar, sin embargo, siempre podrás disfrutar de las ruinas del Convento do Carmo, que tras el terremoto de 1755 quedó reducido a su esqueleto y así continúa hoy en día. Una parada de lo más hermosa.

Las vistas desde los almacenes Pollux

Así, ¡como lo lees! Son unos grandes almacenes situados en la rua dos Franqueiros, en pleno barrio de Baixa, los que cuentan con la mejor panorámica del Elevador de Santa Justa. Unas vistas del monumento que también incluyen el Convento do Carmo. Y lo mejor de todo es que acceder a la terraza del complejo es totalmente gratis.

Tendrás que subir hasta la última planta de los almacenes Pollux, el lugar donde se halla su cafetería-restaurante, para poder disfrutar de la estampa. Si te animas, siempre puedes aprovechar para comer algo o, en un momento dado, tomar un café mientras la contemplas. ¿Se te ocurre mejor plan que este?

Mirador Da Senhora do Monte

Si antes te decíamos que desde el Castillo de San Jorge podías ver las vistas del casco histórico, y desde el Mirador da Gracia, las de Lisboa, incluido el castillo, ahora vamos un punto más allá: desde este precioso punto podrás disfrutar de unas completas vistas, incluido castillo y mirador de Gracia. ¡Un tres por uno! ¿Qué te parece?

Y no importa a qué hora pases por él porque la postal será igualmente increíble. Para llegar hasta aquí, lo más fácil será que tomes uno de los tranvías que te permiten alcanzar una de las localizaciones más altas de todo Lisboa. El mítico 28 te dejará justo al lado, ¿qué mejor excusa para aprovechar y descubrir de cerca otro de los símbolos lisboetas? Situada junto una antigua ermita, la de Senhora do Monte, donde las embarazadas suelen acudir para pedir protección durante la gestación, hay algo más que convierte este rincón en un lugar especial: los azulejos que tiene en un lateral y que contienen un mensaje muy claro: Boa viagem. Lisboa espera por ti. Pues eso.

Mirador das Portas do Sol

Bonito se mire por donde se mire, esta vez te hablamos del mirador que homenajea una de las antiguas puertas de la ciudad árabe: la del Sol. Allí se encuentra también la escultura de San Vicente, patrón de Lisboa, que tiene la gran suerte de disfrutar sin cesar de una panorámica bastante diferente a todas de las que te hemos hablado hasta ahora. En esta ocasión, las vistas dan a enclaves como la iglesia de Sao Vicente de Fora con el Tajo de fondo, rodeada de un sinfín de tejados rojos y casas típicas que se desparraman colina abajo hasta llegar al río.

En los días soleados, la postal es de película y suelen acudir locales para disfrutar de un buen rato. Turistas, también los hay, aunque en menor medida: es cierto que el mirador no es tan famoso como, por ejemplo, el de Santa Luzia —que se halla muy cerca—, y mantiene algo más de calma en la zona. Se encuentra en pleno corazón de Alfama y para llegar a él lo mismo podrás hacerlo tanto dando un paseo desde la Sé, como en tranvía: de nuevo el 28 será el acertado.

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