Noticias Manila, una ruta para principiantes por la capital de Filipinas 🇵🇭

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Manila, una ruta para principiantes por la capital de Filipinas 🇵🇭

Dicen de ella que es caótica, sucia, ruidosa y hasta peligrosa, ¿pero qué hay de verdad? Descubre con nosotros Manila, la capital de Filipinas.

La que una vez conocida fue como la Perla de Oriente ha pasado a ser una de las ciudades con peor fama del continente asiático. Y, aunque hay que reconocer que Manila no es una ciudad dulce y que puede impactar mucho nada más llegar, tiene rincones tan interesantes que justifican que le dediques, al menos, un día de tu recorrido por Filipinas. Por ello, en Skyscanner nos hemos propuesto que le saques todo su jugo planteándote una ruta de uno o dos días pasando por sus mejores lugares.

¿Preparado? Sigue leyendo y conoce Manila con nosotros.

Manila, un poco de historia

La historia de Manila comienza alrededor del año 3.000 a.C., cuando los llamados negritos, aborígenes de Filipinas, se asentaron en este rincón de la isla de Luzón. Colonizado por los malayo-polinesios, chinos, el llamado Imperio Mayapajit, proveniente de Java, y el Sultanato de Brunéi, este pequeño asentamiento fue prosperando con el paso de los siglos.

El almirante y gobernador español Miguel López de Legazpi llegó a la bautizada como Maynilad en 1568. Viendo lo próspera que era y la interesante posición geográfica de su puerto, rápidamente ordenó a dos de sus hombres, Juan de Salcedo y Martín de Goiti, arrebatársela al Rajá Soleymán. Tras arduas batallas, el 24 de junio de 1571 fue fundada la Siempre Leal y Distinguida Ciudad de España en el Oriente de Manila y se comenzó la construcción de Intramuros, protegida por una gran muralla.

Intramuros fue el epicentro de la capital colonial española. Allí vivían las familias españolas y mestizas, así como los clérigos en señoriales palacios y conventos. Fue una época de florecimiento, la ruta del Galeón de Manila, que unía la capital con los puertos mexicanos, principalmente Acapulco, hicieron que se convirtiera en una de las ciudades más ricas y cosmopolitas de Asia. Se erigieron múltiples edificios gubernamentales y también la primera universidad de Asia, la de Santo Tomás. En sus aulas se fueron formando los llamados ilustrados, es decir, nativos, mestizos y criollos de clase media educados en castellano. Con el paso del tiempo, estos fueron compartiendo ideas de corte liberal y nacionalista, que evolucionaron al nacionalismo filipino y a la creación de la sociedad secreta de Katipunán, que provocó la llamada Revolución Filipina en 1896.

Los enfrentamientos entre los katipuneros y los españoles acabaron con un pacto al año siguiente, pero durante la contienda fue fusilado José Rizal, considerado como héroe de Filipinas y uno de los ilustrados más importantes del país. Una de las cosas más interesantes que visitar en Manila, y es que podrás aprender mucho más de su figura y el legado que dejó.

Aunque Filipinas declaró su independencia en 1898, el Tratado de París, que finalizó la guerra entre España y Estados Unidos, estableció su venta a EE.UU. por la irrisoria cifra de 20 millones de dólares. Esto supuso que la independencia real de Filipinas no se diese hasta 1964, después de haber sido bombardeada y casi completamente destruida durante la II Guerra Mundial por las fuerzas japonesas y americanas.

La Perla de Oriente perdió, entonces, muchos de sus palacios coloniales, iglesias y edificios gubernamentales que hacían de ella una de las ciudades más bonitas del continente. Sin embargo, con el paso del tiempo, Manila ha ido levantándose hasta recuperar parte de su belleza.

Por cierto, tenemos que hacer una “pequeña” puntualización: cuando hablamos de Manila, en realidad, nos referimos en realidad a Gran Manila o a Metro Manila. Manila es solo una de las 16 ciudades que componen la National Capital Region, en la que viven más de 13 millones de personas.

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¿Cuántos días dedicarle a Manila?

Como habrás intuido gracias a su pasado, no son pocos los atractivos de Manila y podrías pasarte fácilmente 3 o 4 días explorándola. Sin embargo, siendo conscientes de que la mayoría de los viajeros que visitan Filipinas van buscando playas espectaculares, nuestro consejo es que, al menos, le dediques un día completo y, a poder ser, un par.

Con un día en Manila podrías hacer una interesante ruta descubriendo la historia de Filipinas en Intramuros y Binondo (el barrio chino) y, después, dar un paseo entre los enormes rascacielos de Makati (el barrio financiero) acabando con una copa en un skybar. Si alargas tu estancia, te daría tiempo a explorar sus museos, fascinantes cementerios, cotillear en los mercadillos o ver la puesta de sol en la bahía de Manila, entre otras muchas actividades.

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Intramuros: el imprescindible de Manila

En el caso de que solo tuvieses unas horas para explorar Manila, no lo dudes ni un momento, dirige tus pasos a Intramuros. El barrio amurallado de trazado circular es el lugar que acumula la mayor parte de edificios de interés y, aunque fue casi devastado durante la Batalla de Manila, caminar por las calles General Luna, Real o Anda te hará sentir casi como en casa y, lo más importante, descubrir la historia de Filipinas. Estos son los rincones de Intramuros que no te puedes perder:

  • Fuerte de Santiago: ciudadela mandada construir por Miguel de Legazpi para defenderse de los ataques de los invasores. Es un sitio de suma importancia para los filipinos porque aquí fue encarcelado José Rizal antes de ser fusilado en 1896. Fue en sus celdas donde escribió el famoso poema “Mi último adiós”.
  • Catedral de Manila: aunque el edificio actual data de 1958, se trata de uno de los edificios religiosos más importantes de Filipinas. En la Plaza de Roma también encontrarás una estatua en honor a Carlos IV de España.
  • Iglesia de San Agustín: construida en 1607, fue uno de los pocos edificios que resistió a los bombardeos y, por tanto, se considera la iglesia más antigua del país.
  • Casa Manila: es el mejor ejemplo de una bahay na bato, es decir, las típicas casas de piedra del período colonial español. Se trata de un museo en el que podrás encontrar muebles de época y ver cómo vivían los nobles de la época.

Si tus ansias de cultura todavía no han sido saciadas, nuestro consejo es que te acerques al Museo Nacional de Filipinas o el Ayala Museum. En el caso de que viajes con niños, The Mind Museum, situado en el barrio de moda, Fort Bonifacio, es tu lugar.

El Chinatown manileño, el barrio chino más antiguo del mundo

La llegada de los españoles obligó a que la población china que vivía en la ciudad tuviese que ser desplazada a un nuevo lugar. Así fue como, en 1594, por orden del Gobernador Luis Pérez Dasmariñas, Binondo se convirtió en el barrio chino más antiguo del mundo fuera de China. Tan solo a unos pasos de la muralla de Intramuros, para tenerlos bien vigilados, el distrito floreció rápidamente y se convirtió en un importante centro de comercio.

Los sangleys, nombre que recibían los inmigrantes chinos y sus descendientes (en su mayoría mestizos por la ausencia de mujeres chinas), eran los encargados de comerciar todo tipo de productos provenientes de China y de la riqueza traída por la ruta del Galeón de Manila. La calle Escolta se llenó de refinadas boutiques y, con el paso de los años, llegó a albergar tantas sucursales bancarias que llegó a ser conocida como la “Wall Street de Filipinas”.

Por desgracia, como Intramuros, Binondo quedó muy deteriorado tras los bombardeos de la II Guerra Mundial. Aun así, quedan lugares interesantes que visitar como estos:

  • Plaza de San Lorenzo Ruiz: en esta bonita e histórica plaza en forma de elipse encontrarás un par de fuentes y la llamada Iglesia de Binondo o Basílica de San Lorenzo Ruiz. Te gustará saber que San Lorenzo Ruiz fue el primer santo filipino, hijo de padre chino y madre filipina. Fue martirizado en Okinawa en 1637 al negarse a renunciar a su religión. Por ello, también encontrarás una estatua en su honor en la plaza. Aunque los edificios que ahora la rodean no son muy interesantes, la de San Lorenzo Ruiz antes albergaba algunas de las mansiones y construcciones más bonitas de la ciudad, entre ellas, el Hotel de Oriente y la fábrica de puros y cigarros La Insular.
  • Calle Ongpin: muy cerca de la plaza anterior, cruzando el enorme Arco de la Amistad Chino-Filipina, similar al que encontrarás en casi cualquier barrio chino del mundo, se ubica la calle Ongpin, el corazón de Binondo. En ella y sus calles aledañas podrás disfrutar de suntuosas tiendas de joyas en las que nunca faltan el oro y el jade, comercios de decoración y ofrendas para los templos chinos y, lo más interesante para los amantes del buen comer, un montón de restaurantes en los que disfrutar de la auténtica gastronomía china. Los más conocidos son The Original Salido Restaurant, Shanghai Fried Siopao, Dong Bei Dumpligs, New Po Heng Lumpia House y Quan Yin Chay.
  • Iglesia de Santa Cruz: si caminas hasta el final de la calle Ongpin, desembocarás en esta bonita iglesia de ornamentación barroca.
  • Calle Escolta: sigue el paseo y descubre una de las calles con más historia de Filipinas. Aunque ya venida a menos, todavía se puede disfrutar de algunos ejemplos de la arquitectura art déco de comienzos del siglo XX.
  • Templos chinos: ¿qué sería de un barrio chino sin sus templos? Los dos más conocidos son el de Kuang Kong y el Seng Guang Temple.

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Un paseo por Makati, el barrio financiero de Filipinas

Dejamos a un lado la parte histórica de Manila para descubrir una de sus zonas más modernas, el barrio o, mejor dicho, ciudad de Makati. Tras la destrucción de la II Guerra Mundial, Makati creció rápidamente y empezaron a construirse esos enormes rascacielos que ahora configuran el skyline más conocido de Filipinas. Aquí es donde se ubican la mayoría de oficinas y entidades bancarias, así que, si visitas Manila de lunes a viernes, encontrarás su versión más frenética, con miles de trabajadores caminando por sus enormes avenidas. Además, en Makati también se sitúan algunos de los centros comerciales o malls más modernos. Si necesitas hacer unas compras o salir a cenar, el Ayala Mall, con un enorme jardín tropical en el interior, es el mejor.

En Makati también encontrarás algunas zonas verdes para descansar si estás cansado de tanto cemento. Por ejemplo, en el Ayala Triangle podrás tumbarte en el césped y, como curiosidad, verás el enorme edificio que alberga al Instituto Cervantes. Si es fin de semana, recuerda que puedes visitar el Salcedo Saturday Market o el Legazpi Sunday Market, en los parques del mismo nombre.

De compras por Manila: mercadillos y centros comerciales

Adictos a las compras, ¡alerta! Si te gusta la artesanía, en Manila es donde lo vas a tener más fácil para llevártela a casa. Además de los mastodónticos centros comerciales (uno de los más conocidos es el Mall of Asia, con bonitas vistas a la Bahía de Manila), en la ciudad hay varias tiendas y mercadillos que te pueden interesar:

  • Kultura Filipino: esta es una cadena de tiendas ubicadas en varios centros comerciales, las más interesantes en el Mall of Asia y en el SM Makati. En ella podrás comprar desde los suvenires más básicos hasta productos tradicionales como los textiles de piña, siendo el barong filipino su exponente más bonito, o las artesanías de capiz o ratán.
  • Greenhills Shopping Center: enorme mercado popular con más de 2.000 puestos en los que encontrarás ropa y complementos. También se pueden encontrar artesanías y, sobre todo, perlas. Ojo, ten cuidado al comprar objetos caros, ¡no será raro que sean falsos!
  • Divisoria: mercadillo cercano a Binondo en el que puedes encontrar prácticamente de todo. Desde comida hasta ropa, pasando por amuletos.

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La noche en Manila, su otra cara

¿Creías que con la caída del sol ya se había acabado todo? Manila sigue latiendo de noche y, si eres ave nocturna, la vas a gozar. Hace ya unos años que el barrio de Población, en Makati, se convirtió en la zona de ocio de manileños y expatriados. Así que, si quieres un poco de movimiento nocturno, puedes empezar por aquí. Nuestro consejo es que te dejes caer por alguno de sus restaurantes más animados, como Crying Tiger o El Chupacabra, y luego sigas la velada subiendo a la azotea del I’M Hotel. Las vistas desde su bar, el Antidote, te dejarán sin palabras. Es el mejor rincón para disfrutar de unas vistas de 360º de los rascacielos de Manila y para brindar por unos días descubriendo lo mejor de la ciudad. ¡Salud!

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