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Mozambique: el corazón latino de África 🇲🇿

En el sur de África, existe un país en el que la sangre africana se mezcló con la latina. Algunos lo llegaron a llamar “el Brasil de África”, pero sería el explorador portugués – y primer europeo en establecer un asentamiento en Mozambique -, Vasco de Gama, quien daría, en el ocaso del siglo XV, con el sobrenombre perfecto: “a terra da boa gente”. Y es que el mayor tesoro de Mozambique, a pesar de sus suaves montañas redondeadas, sus islas paradisíacas, sus parques nacionales, sus vírgenes playas y sus humildes aldeas de otro tiempo, es su gente. Un país que, si lo visitas con tu corazón y mente abiertos, te costará dejarlo atrás.

Mozambique es uno de esos lugares del mundo que no te dejan indiferente. El turismo es escasísimo y se suele reducir a algunos viajes organizados de agencias europeas y americanas. Son muy pocos los que se aventuran a descubrir Mozambique por su cuenta, y moviéndose como, y entre, la gente local.

Si estás preparado para vivir una auténtica aventura africana, en Skyscanner te vamos a dar las claves para hacerlo.

Algo de historia reciente de Mozambique

Mozambique es un país que quiere darse una segunda, o tercera, oportunidad. Colonizado a finales del siglo XV por los portugueses, permanecerían bajo su yugo hasta 1975, siendo uno de los países de África más exprimidos y maltratados por una potencia europea.

Cuando los portugueses se marcharon, dejaron tras de sí un lugar baldío y lleno de pobreza. Durante casi 500 años, no habían construido apenas infraestructuras y se habían encargado de que la educación escolar de los mozambiqueños fuera casi inexistente (básicamente, por aquello de que un pueblo analfabeto siempre es más fácil de controlar).

Con semejante panorama, y como ocurrió en tantos otros países africanos tras librarse de los colonizadores europeos, no tardó en prender la mecha de la guerra civil. El conflicto armado entre hermanos mozambiqueños se extendió entre 1977 y 1992. Quince años de luchas que desangraron la tierra y a sus gentes.

Desde entonces, Mozambique intenta recuperarse, poco a poco, con ese caminar inseguro derivado de las lesiones crónicas con las que las potencias europeas lastraron a todos los pueblos africanos.

Hoy en día, Mozambique es un país que prospera a un buen ritmo, impulsado por gente luchadora que ha pasado grandes penurias y miran a la vida con optimismo.

Los mejores lugares que ver en Mozambique

Mozambique posee cinco tipos de paisajes bien diferenciados: las caóticas ciudades de mediano y gran tamaño, típicas en África; las huellas coloniales dejadas por los portugueses; las increíbles playas que se extienden por los más de 2.300 km de costa orientada hacia las turquesas aguas del océano Índico; las zonas rurales, entre selvas, campos de cultivo, valles y montañas de suaves siluetas; y los archipiélagos de islas de otro planeta, rodeadas de aguas en las que la vida submarina es increíblemente variada y colorida.

Encontrarás una buena representación de todo ello en una ruta básica que te lleve a los siguientes lugares de Mozambique:

Maputo

La mayoría de los periplos por Mozambique suelen comenzar en su capital, Maputo.

Maputo es una ciudad de grandes contrastes. Por un lado, su aspecto es gris, descuidado y anclado en el tiempo. Por otro, posee ritmo, pasión, y es una de las ciudades más vibrantes y divertidas del sur de África. No en vano, son muchos los sudafricanos, americanos y europeos que viven en Johannesburgo y se van a pasar el fin de semana a Maputo. Cuando lo hacen, su lema es “lo que pasa en Maputo se queda en Maputo”. Por algo se le conoce con el sobrenombre del Río de Janeiro africano.

Y es que las noches del fin de semana son uno de los grandes reclamos de Maputo. La gente en Mozambique sabe divertirse y, sobre todo, baila como los ángeles. Además, tanto chicos como chicas son realmente abiertos con los extranjeros, pues no están acostumbrados a ver muchos, y si chapurreas un poco de portugués – el “portunhol” también es ampliamente aceptado -, puedes dar por seguro que acabarás la noche conociendo a nuevos amigos.

África Bar es un buen lugar para tomarte las primeras, siendo Coconuts una de las discotecas de moda.

En el apartado cultural, las visitas más interesantes que puedes realizar en Maputo son las del Museo de la Moneda y el fuerte de Nossa Senhora da Conceiçao, cuyas murallas fueron levantadas en el siglo XVIII. Además, hay un importante e interesante mercado de artesanía que se suele desplegar, cada fin de semana, en el centro de la urbe.

Vilanculos

Desde Maputo, puedes iniciar tu ruta por Mozambique, eligiendo como primer destino la preciosa costa del país. La ciudad de Vilanculos es una estupenda opción. A pesar de contar con más de 100.000 habitantes, Vilanculos sigue manteniendo la apariencia y el calmado ritmo de vida de una villa pesquera.

La playa, que ejerce de auténtico corazón de la ciudad, aparece y desaparece al son de la marea. Por la mañana, un buen número de mujeres aprovechan la marea baja para caminar cientos de metros en el agua salada, en busca de moluscos que hayan quedado desprotegidos en el lecho marino. Sus maridos se han marchado, al despuntar el día, en sus precarias embarcaciones, muy similares a los centenarios dhow árabes (caracterizados por su velamen triangular y bajo calado).

Al atardecer, cuando todo parece incendiado en tonos naranjas y violetas, y la marea anega la arena de la playa casi por completo, los hombres regresan con la pesca del día.

Tranquilos baños y paseos en sus infinitas playas. Noches de bares y mezclarse con la gente local, son las mejores cosas que hacer en Vilanculos.

Archipiélago de Bazaruto

Bueno, en realidad hay otro atractivo imperdible en Vilanculos. Esta ciudad es el mejor puerto de salida hacia el espectacular archipiélago de Bazaruto.

Formado por las islas de Bazaruto, Benguerra, Magaruque, Banque, Santa Carolina y Shell, este archipiélago es uno de los lugares más bellos de la costa este africana.

La mayoría de las excursiones que parten de Vilanculos consisten en un día completo explorando la isla más grande del archipiélago – la de Bazaruto – y las aguas que la rodean.

Bazaruto presenta un bello ecosistema formado por inmensas dunas de arena dorada (que llegan a alcanzar los 100 metros de altura), playas solitarias, parches de zonas verdes, aldeas minúsculas y un hotel de lujo, todo ello rodeado de aguas de distintas tonalidades de azul y verde.

En los distintos puntos de buceo, puedes presenciar más de 200 especies de peces y 100 de coral, creando un espectáculo de color que te dejará boquiabierto. Pero nada te sorprenderá tanto como el premio que todo el mundo busca cuando se sumerge en las aguas del archipiélago de Bazaruto: el gran tiburón ballena.

Esta maravilla de la naturaleza lleva más de 60 millones de años vagando por las aguas de nuestro planeta. Puede llegar a medir 12 metros, y lo que más llama la atención es su piel moteada por esas líneas y puntos que refulgen bajo el agua, cuando el sol incide sobre ellas.

Antílopes, reptiles y 120 especies de aves completan la variada y densa oferta de fauna de Bazaruto, un lugar que no te puedes perder en Mozambique.

Isla de Mozambique

Hubo un tiempo en el que Isla de Mozambique era uno de los lugares más espléndidos y florecientes del continente africano. El que fuera primer asentamiento europeo en África se convirtió, al poco tiempo, en un enclave estratégico por el que pasaban cantidades ingentes de mercancías intercambiadas entre Europa y Asia. Telas, especias y joyas asiáticas eran pagadas con marfil, oro y, para vergüenza del ser humano, esclavos.

Fue así como llegaron a construirse espléndidas mansiones, grandes iglesias y poderosos fuertes. Isla de Mozambique era una especie de pequeña Lisboa africana y ostentó el honor de ser la capital.

Finalmente, tras la independencia de Brasil (1822), el negocio de esclavos decayó y la capital fue trasladada a la ciudad de Lourenço Marques, actual Maputo.

Cuando pones por primera vez un pie en Isla de Mozambique, te das cuenta de que el pasado brillante ha quedado ya muy atrás. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1991, iglesias, palacios y casas nobles parecen no tener suficientes fuerzas como para mantenerse en pie. Sin embargo, su encanto no ha disminuido un ápice.

Bajo la imponente vigilancia anacrónica del fuerte de San Sebastián – construido entre 1568 y 1620 – los niños bailan y se bañan en la playa. No lejos de allí, otros chicos juegan al fútbol, mientras que vendedores ambulantes ofrecen mangos, aguacates y algunos frutos del mar.

Es uno de los pocos sitios de Mozambique en los que se percibe cierto turismo, con algunos bellos hoteles y restaurantes albergados en viejas casas coloniales que han sido reformadas con gusto.

Pero para la gente local, la vida sigue siendo sencilla y dura al mismo tiempo. Con los madrugones para pescar, las compras y ventas en el mercado, e intentar sobrevivir en una isla minúscula con escasos recursos.

Las montañas de Gurué

Y de las islas pasamos a la zona más desconocida de Mozambique: su interior.

El interior de Mozambique es cien por cien rural. Sus montañas, que no rebasan los 2.500 msnm, son redondeadas y cobijan valles de tierras muy fértiles, de las que viven cientos de aldeas organizadas en torno a jefes y patriarcas.

Un buen lugar para vivir esta intensa experiencia africana es el pueblo de Gurué, ubicado en el centro-norte del país, a escasa distancia del monte Namuli, segundo pico más alto de Mozambique (2.419 msnm) y lugar con poderes para los chamanes mozambiqueños.

Desde Gurué parte una ruta de senderismo – obviamente, no está señalizada – que te lleva a la cima del Namuli. En el camino te encontrarás varias aldeas, plantaciones de té, caña de azúcar y maíz… Y niños… Muchos niños.

En este lugar en el que el turismo es totalmente inexistente, los niños casi tienen un temor reverencial al hombre blanco. No es para menos, por el rastro dejado por los europeos en el llamado ‘Continente Negro’. Sin embargo, su curiosidad suele vencer a su miedo, y se acercan en grupos de hasta cincuenta, siguiéndote hasta que te detengas.

Ten paciencia y juega con ellos. Mozambique es como el ‘País de Nunca Jamás’. La guerra y el hambre diezmaron la población, dejando a un país joven, donde son muchos los niños que no pueden asistir a la escuela porque deben cargar con responsabilidades propias de adultos. Ellos son la sangre de África.

Créditos fotografía © David Escribano

Cómo moverte por Mozambique

La mejor manera de conocer Mozambique es por tierra. Aunque hay autobuses que realizan recorridos regulares entre algunas ciudades más grandes y los escasos puntos turísticos del país, el transporte más extendido por Mozambique es la “chapa”.

Las “chapas” son unas furgonetas con capacidad para unas 12 personas que realizan trayectos cortos – y no tan cortos – entre aldeas y ciudades de Mozambique. Son baratísimas, pero tienen un par de pequeños inconvenientes: no tienen horarios y solo parten cuando están llenas. Además, el concepto de “lleno”, en Mozambique, nada tiene que ver con el que entendemos en España. Si hay 12 plazas y llegan 12 personas, el transporte está listo para partir. Pues no.

Si hay 12 asientos, caben perfectamente entre 16 y 18 personas. Además, los huecos del pasillo deben quedar ocupados con sacos y bolsas, al igual que el techo de la furgoneta. Solo así arrancará el motor el conductor.

Eso sí, no hay mejor manera de mezclarte con la gente mozambiqueña que montando en “chapa. Así que, ármate de paciencia y vive esta magnífica aventura.

Créditos fotografía © David Escribano

Dinero y seguridad en Mozambique

Otro factor importante de la logística de cualquier viaje es el tema del dinero. En Mozambique hay cajeros automáticos en ciudades como Maputo, Vilanculos y otros sitios de menor tamaño. Sin embargo, es complicado pagar con tarjeta en hoteles, restaurantes y tiendas.

Si vas a internarte en el Mozambique rural, más vale que te hagas con una buena reserva de dinero en efectivo (la moneda mozambiqueña es el ‘metical’), pues no encontrarás ningún cajero automático.

En cuanto a la seguridad, debes mantener las precauciones habituales, sobre todo, por la noche, y consultar, antes del viaje, la página de consejos del Ministerio de Asuntos Exteriores.

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