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Por qué Costa Rica es el país de la Pura Vida

Existe en Centroamérica un pedacito de paraíso con nombre propio: Costa Rica. Con su exuberante naturaleza, su preciada cultura, su variada fauna y sus paisajes de ensueño, se despliega a lo largo y ancho de 51 mil kilómetros cuadrados, regalando a todo aquel que fantasea con visitarlo razones de sobra para no posponerlo más tiempo.

Y es que el país de la Pura Vida es la esencia de sus volcanes, que se alzan hacia el infinito buscando tocar el cielo. Es la tranquilidad de sus paradisíacas playas, que se extienden tanto por el Pacífico como por el mar Caribe. Es la manera de ser de su gente, los ticos, amables, acogedores y siempre dispuestos a hacer la estancia inolvidable. Es el sabor de sus rice and beans, pero también el de la cocina de vanguardia que se moldea en los restaurantes de San José. Es, al fin y al cabo, todas esas razones por las que cada vez que alguien visita, aunque sea, un pequeño rincón de su maravillosa tierra, ya desea volver.

Hoy nos vamos de viaje a Cota Rica para contarte, uno a uno, los motivos por los que se trata de uno de los países más especiales de todo América: exótico, sostenible y diverso, no hay ningún otro que lo supere. Eso sí: si al terminar de leer este artículo sientes el impulso irrefrenable de comprar un vuelo para tus próximas vacaciones, no nos culpes… ¡Danos las gracias!

Costa Rica es el país de la Pura Vida… Por su exuberante naturaleza

No hay nada que vayamos a desvelar con esta sentencia, pero queremos ‘reconfirmarlo’: Costa Rica es de un corazón verde inmenso. Su territorio está conquistado por una naturaleza que se traduce en la frondosidad de sus selvas y de sus bosques, en las palmeras que pueblan su litoral, en sus cascadas, o en los cafetales en los que se produce ese fruto tan exquisito con el que después disfrutar de los tradicionales “chorreados”: el café tico por excelencia.

En su pequeño territorio alberga casi un millón de especies, o lo que es lo mismo, cerca del 5% de la biodiversidad del planeta, y el 25% de su geografía está protegida por el Sistema Nacional del Áreas de Conservación. Es por eso que un viaje a Costa Rica siempre estará repleto de actividades que permitan disfrutar de la naturaleza, ya sea paseando por los senderos de sus parques nacionales —llamémosle Tortuguero, Guanacaste, Braulio Carrillo o Cahuita, por solo nombrar algunos— o haciendo cualquier  actividad de turismo activo en entornos inigualables. ¿Acaso se necesitan más razones para animarse a visitarlo?

Por sus playas, auténticos paraísos terrenales

Paraíso: es, sin duda, la mejor palabra con la que describir esas inmensas extensiones de arena blanca —¡y negra!— y de aguas turquesas que decoran tanto la costa del Pacífico como la del Caribe, regalándonos paisajes inigualables.

Y resulta que, además, entre ambos litorales, apenas hay una distancia de 212 kilómetros. ¿Qué quiere decir esto? Que, si nos apetece, podemos zambullirnos en las cálidas aguas del Caribe durante la mañana, y surfear las olas del Pacífico, ideales para la práctica de este deporte, al caer la tarde. En pocas palabras: hablamos de alrededor de 600 playas en las que entregarnos al placer de la vida contemplativa, tumbarnos en una hamaca y leer un buen libro mientras los rayos de sol nos broncean.

Eso, o algo más divertido: también podremos aprovechar para sumergirnos y descubrir los ecosistemas marinos que pueblan la costa haciendo esnórquel, una de las actividades acuáticas más enriquecedoras que se pueden realizar aquí, aunque no la única. ¿Más datos? Claro, apunta algunos nombres: Guanacaste, el Caribe Sur y las playas de Puerto Viejo, el Pacífico sur y algunos de sus tesoros, como Golfo Dulce y la Península de Osa, o, por qué no, cualquiera de las más de cien islas con las que cuenta Costa Rica, son solo un apunte de los muchos paraísos en forma de playa que atesora este país.

Por sus volcanes, seña de identidad tica

Además de su naturaleza y sus playas, si hay otro atractivo que hace que miles de personas se decidan a visitar Costa Rica cada año, son sus volcanes. El país está situado sobre el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico y, como consecuencia, cuenta con tres cordilleras volcánicas: el Rango Guanacaste, el Rango Volcánico Central y el Rango Talamanca. ¿Qué quiere decir esto? Pues que nada menos que unos 200 volcanes diferentes se extienden a lo largo y ancho de su geografía, aunque en la actualidad solo queden activos cinco de ellos: Irazú, Poas, Rincón de la Vieja, Turrialba y Arenal, el más visitado.

Lo mejor de todo es que existen multitud de opciones para explorar el paisaje conquistado por los conos volcánicos que hay repartidos por toda la nación: desde rutas de senderismo que recorren las faldas del Arenal o eternas tirolinas que cruzan entre árboles el bosque lluvioso que lo rodea, a caminatas que llevan a alcanzar el mismo cráter del volcán Irazú —a solo 30 kilómetros de la capital— o miradores que permiten contemplar, siempre con cierta distancia, el cráter principal del volcán Poás y sus aguas sulfurosas

Por su gente, única en el mundo

Afables, acogedores, entrañables y siempre con una sonrisa en el rostro. Costa Rica cuenta con numerosos tesoros naturales, sí, pero quizás uno de los más valorados sea el de sus propios habitantes: sin duda alguna, el país no sería lo mismo sin los ticos.

Porque son ellos los que enseguida se animan a entablar una conversación en cualquier lugar y ante cualquier situación. Los que se enorgullecen de su patria y la muestran encantados. Los que siempre tienen un café “chorreado” a punto para servir e invitar al viajero. Los que se muestran serviciales, felices y honrados por todos aquellos espíritus aventureros que escogen su maravillosa tierra para pasar unos días de vacaciones.

Los que, al fin y al cabo, siempre regalan un “Pura Vida” ya sea para dar las gracias, los buenos días o despedirse. Así, qué podemos decir, da gusto viajar.

Por su gastronomía, rica en todos los sentidos

Puede uno pensar antes de partir hacia Costa Rica que el plato nacional más afamado sea su arroz con frijoles o, como lo llaman por la zona caribeña, el rice & beans. Y sí, no vamos a negarlo: es una gran verdad.

Lo que no es tan real es que esta sea la única receta de la que se puede disfrutar en el país de la Pura Vida, ¡para nada! De hecho, solo hay que echar un vistazo a las cartas de algunos de los restaurantes de la capital o visitar uno de sus mercados para cerciorarse de que el producto nacional es de lo más variado. Y para muestra, un botón: nombres tan apetecibles y exóticos como los tamales, los chicharrones o las empanadas forman también parte del recetario tico. Además. están el gallo pinto, la olla de carne, el casado o, incluso, el ceviche.

Pero si se apuesta por algo más vanguardista, nada como animarse con cualquiera de los restaurantes que hay repartidos por Barrio Escalante, un auténtico templo gastronómico en San José. Es allí donde algunos chefs están experimentando más con los sabores e ingredientes, cogiendo ideas tanto de los fogones de otras zonas del mundo como de aquellos que los indígenas se han encargado de desarrollar durante siglos, para darles su lugar en la cocina de hoy y, de paso, regalarnos un auténtico festín para los sentidos.

Por su maravillosa fauna: sencillamente espectacular

Ya lo comentábamos más arriba: casi un millón de especies diferentes pueblan Costa Rica, lo que sitúa al país entre los 20 más ricos del mundo en biodiversidad. O, en otras cifras: en sus tierras habitan alrededor de 250 especies de mamíferos —entre las que 28 son acuáticas—, 900 especies de aves, 230 de reptiles y aproximadamente 190 tipos de anfibios. ¿Cómo competir con eso?

Esta es la gran razón por la que la mayor parte de los viajeros llegan deseosos de contemplar su riqueza natural y disfrutar de ella. Lo mejor es que no hace falta esforzarse demasiado. Son muchas las ocasiones en las que, con tan solo ser buenos observadores y fijarnos más detenidamente en lo que nos rodea, descubriremos algún que otro animal con el que convivimos sin apenas darnos cuenta: desde un curioso perezoso que duerme su eterna siesta en un árbol en el jardín de nuestro hotel a una hermosa iguana camuflada entre la vegetación del parque.

Y si tenemos que dar algunos nombres, no hay problema, los damos: quetzales, tucanes, colibríes, monos congos, mapaches, jaguares, monos carablancas, delfines, ballenas, ranas verdes de ojos rojos, serpientes, cocodrilos, tortugas o los ya mencionados perezosos son solo algunos de los exóticos animales presentes en Costa Rica y que conforman su diversa naturaleza.

Por su capital, una ciudad viva

San José es puerta de entrada y salida de Costa Rica, y en ocasiones, debido a las ganas de adentrarnos cuanto antes en la naturaleza pura y dura del país, pasa desapercibida. ¡Gran error! Y es que la gran capital cuenta con tantísimos atractivos que no está de más dedicarle, al menos, un par de días para explorarla.

Y por atractivos nos referimos, no solo a la majestuosidad plasmada en edificios como el Teatro Nacional, inaugurado en 1897, o al ajetreo propio del Mercado Central, centro neurálgico. También queremos decir su animada vida nocturna, concentrada en lugares como la Calle 21, o los recorridos de arte urbano que se pueden realizar por la zona para conocer los murales y grafitis de artistas tanto nacionales como extranjeros. Tampoco está de más tirar de gastronomía y adentrarse en Barrio Escalante, o hacer una interesante ruta de cervezas artesanales por algunos de los bares, terrazas y mercados que más de moda están.

Porque San José no tiene una sola cara: tiene tantas como se desee conocer. ¡Solo hay que estar dispuesto a ello!

Porque Costa Rica es, simplemente, única

¿Qué podemos decir de un país auténticamente democrático, que eliminó su ejército hace más de 70 años y que jamás ha participado en ninguna guerra? Son solo algunos de los datos que, sumados a todo lo que ya hemos mencionado, convierten al país centroamericano en un lugar excepcional.

Pero aún hay algo más: Costa Rica lleva muchísimos años apostando por la sostenibilidad, algo que no solo se considera una práctica en el país, sino toda una forma de vida. De hecho, un dato clave es que tiene como objetivo ser el primer país carbono neutral en el mundo, algo que espera lograr en 2021. Casi el 93% de la electricidad que consume es producida a partir de energías renovables, algo que la convierte en todo un ejemplo a seguir.

Dicho esto, ¿nos queda acaso alguna duda de que Costa Rica es el destino perfecto para disfrutar de unas vacaciones de 10?

¡Y que viva la Pura Vida!

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