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Hoteles en Esauira

Essaouira

Ciudad portuaria de Marruecos en la costa Atlántica, a 200 kilómetros al sur de Marrakech, Essaouira hunde sus raíces en las factorías fenicias de púrpura. La Mogador portuguesa del siglo XVI renació en el siglo XVIII de la mano del sultán Sidi Mohamed ben Abdellah, que la convirtió en el puerto hacia  Europa de Tombuctú y del tráfico de esclavos. De esta época data su bella Medina, Patrimonio de la Humanidad desde 2001.  Refugio de estrellas del rock en los 70 (Hendrix, Zappa, Cat Stevens…), hoy en día sus 70.000 habitantes viven de la pesca, el turismo y la artesanía.

Descansar en Essaouira es decir riads. Casas típicas marroquíes, con patio interior y terrazas, transformadas en Bed and Breakfast con menos de 10 habitaciones. El exotismo árabe combinado con la modernidad occidental. La oferta se completa con hoteles de todas las categorías y, en las cercanías, si queremos alejarnos de la algarabía de la ciudad, fincas agrícolas o ganaderas con centros de agroturismo de una magnífica relación calidad – precio.                      

Medina.- Todo el casco histórico. En los riads los B&Bs de ambiente familiar conviven con hoteles urbanos de lujo. Para los mochileros, habitaciones en casas particulares ofrecidas por los souirís (lugareños), llave en mano en la plaza Molay Hassan.

Paseo marítimo.- Al pie de la playa urbana, hoteles de cuatro y cinco estrellas con Spa y Hammam, y modernos apartamentos con las mejores vistas del puerto y la ciudad amurallada.

Imprescindibles de Essaouira:          

Medina.- Diseñada en 1.764 por el arquitecto francés Theodore Cornut, al servicio del sultán Sidi Mohamed ben Abdellah, su trazado, inusualmente cuadriculado, alberga casas encaladas de puertas azules y dinteles de piedra arenisca, en torno a la gran plaza Moulay Hassan.

Puerto- Imprescindible su visita al atardecer, cuando la llegada de los pescadores llena de compradores y gaviotas sus muelles.

Skala del Puerto y de la Ville.- Las murallas y fortificaciones portuguesas del siglo XVI con sus hileras de cañones prestos para su defensa. El lugar de paseo preferido de los souirís por sus espectaculares puestas de Sol. 

Festival de Música Gnawa- Durante el mes de junio, el sonido de los descendientes de los esclavos negros y de las músicas del mundo.

Mellah- El barrio judío de finales del XIX, actualmente abandonado, que llegó a tener 32 sinagogas sefardíes a mediados del siglo pasado.

Playas.- El paraíso del windsurf, kitesurf y surf en la urbana Essaouira, la cercana Diabat y la salvaje Sidi Kauki.

Comer en Essaouira.- El pescado y marisco fresco, recién traído del puerto y a la brasa es la joya de la gastronomía local. Exquisita materia prima potenciada por una sencilla elaboración.

No renuncies a saborear la comida típica marroquí, el Couscous, el Tajín de pollo y el cordero deshuesado, acompañándola de vinos blancos y rosados locales.

Ya en la sobremesa, disfruta del té de menta con la deliciosa repostería árabe de hojaldre, miel y frutos secos.

De compras.- Sin abandonar la Medina, en las tiendas de artesanía en Mohamed ben Abdala, regatea el precio en productos elaborados con argán, el oro verde, las rojas alfombras del Haus, o zapatos de rafia.

Visita el Centro Artesanal de Mohamed el Qory. Cuadros naíf, telas, vestidos típicos y luthiers que fabrican laúdes o instrumentos de la música gnoua como el gumbri o el hajhouj.

En las joyerías de la calle Siaghine tienes a tu alcance brazaletes, collares y pendientes de los orfebres bereberes de Haha.

Al final de la skala de la Kasbah, encontrarás talleres de marquetería en madera de tuya, argán o limonero con incrustaciones de nácar, hueso o filigranas de plata.

De marcha por Essaouira.- Las bulliciosas calles del casco viejo plagadas de bares y cafés dan paso al caer la tarde a los bares lounge, las animadas terrazas de los riads, de ambiente chill out y música gnawa, hasta bien entrada la noche. Las discotecas de los hoteles del paseo marítimo te harán bailar hasta el amanecer.

Cuándo venir.- Los vientos alisios del Atlántico impiden que Essaouira sea una ciudad calurosa, por lo que cualquier época del año es buena para pasear por sus calles y disfrutar de la hospitalidad de sus gentes. No olvides que el Festival de Música Gnawa es en junio.