Es el primer lugar en el que uno piensa cuando se plantea viajar a Perú y uno de los monumentos con los quelos más intrépidos aventureros sueñan durante toda su vida. Machu Picchu es el gran reclamo del país andino,el gran tesoro inca por excelencia: unlugar mágico, plagado de historia y misticismo, que nadie, absolutamentenadie, debería perderse.
Sus ruinas fueron halladas acomienzos del siglo XX entre los altos picos de la cadena montañosa de losAndes. Allí habían permanecido milagrosamente a pesar de las dificultades climatológicas, los terremotos y lasinvasiones extranjeras que asolaron el país durante siglos. Envuelto enocasiones por curiosas nubes, y con numerosas llamas como eternas moradoras,los turistas viven con deseo la llegada del ese día en el que, por fin, podránconocer sus entresijos en primera persona.
Pero, hasta que eso suceda, aquíestamos nosotros para facilitar toda la información necesaria para que el sueñose haga realidad. Apunta bien, porque, aunque no lo sepas, probablemente, quedemenos para el gran día.

El campo base perfecto: Cuzco
Lo más lógico y práctico es que la excursión a Machu Picchu parta desdeCuzco, consideradaantiguamente por los incas como “el ombligo del mundo”. Así que, ya que hay quepasar por ella, ¿por qué no aprovechar la ocasión?
Y hacerlo será bien fácil, porque laantigua capital inca cuenta con tantísimos atractivos que, de existir algo complicado,será decidirse por cuál de ellos empezar a explorarla. Una buena opción puedeser perderse por las intrincadas cuestasdel barrio de San Blas, disfrutando de su esencia pausadamente o, por quéno, descubrir la historia de su catedral. Tomar un pisco sour con vistas a la Plaza de Armas, visitar el Mercado Central de San Pedro o adentrarse en el tesoroque son las ruinas de Qorikancha, eltemplo más rico de todo el imperio inca.
Aquí, además, se encuentra la oficina de la Dirección de Cultura de Cusco, dondese pueden comprar las entradas a Machu Picchu, aunque corriendo el riesgo —bastante probable— de que no queden libres:para asegurarlas, lo mejor es adquirirlas con algunos meses de antelación vía Internet:enseguida te contamos cómo. A pesar de todo, para cualquier problema, este seráel lugar idóneo al que acudir.

Cómo conseguir las entradas
¡Atención, viajeros! Un dato clave: existen dos maneras de adquirir las entradasa Machu Picchu.
La más práctica y rápida de todas es mediante la web oficial de venta de entradas al complejo arqueológico: a través de ella se podrán comprar con total facilidad sin importar en qué lugar del mundo nos encontremos. Solo será necesario dar los datos personales solicitados, los de la tarjeta bancaria y adjuntar el documento con nuestro pasaporte escaneado. Eso, y escoger en qué horario queremos hacer la visita. En solo unas horas, o a lo sumo, dos días si coincide en fin de semana, las entradas estarán en la bandeja de entrada de nuestro correo electrónico. Después solo tendremos que imprimirlas y presentarlas el día de la visita. Así de simple.
Pero si se nos ha echado el tiempoencima, si resulta que cuando quisimos adquirirlas no quedaban para la fechaque nos interesaba o, por el contrario, nos hemos decidido en el últimomomento, hay otra opción: acercarnos ala oficina de la Dirección de Cultura de Cuzco que ya comentamos más arriba yprobar suerte. No quiere decir que vayan a quedar disponibles, ¡pero el noya lo tenemos! Y por probar…
Independientemente de la vía queelijamos para hacernos con las preciadas entradas, hay que tener en cuenta algomuy importante: existen tres tipos deentradas diferentes. Por un lado, están las simples, que solo dan acceso al complejo arqueológico, sinningún tipo de extra. En segundo lugar se hallan las que incluyen Machu Picchu + Huayna Picchu, que permiten elacceso a esta famosa montaña del interior del complejo desde cuya cima secontemplan unas vistas asombrosas de la antigua ciudad inca. Para reservar ycomprar este tipo de entrada hay ser muy rápido, pues solo se ofrecen 400 diarias. También es necesario concretar en quéhorario se hará la visita al Huayna Picchu, ya que solo será posible hacer usode la entrada en ese momento. Lo mismo ocurre con las de Machu Picchu + Montaña, el tercer tipo de entrada existente. Setrata de otra de las imponentes cimas del lugar, aunque en este caso se ofrecen 800 diarias.
¡Un último dato importante! Desde julio de 2017 se instauró la nuevanorma de que tan solo es posible visitar Machu Picchu en compañía de un guíaoficial. Estos pueden sercontratados con antelación a través de cualquiera de las empresas que ofrecenel servicio, o directamente en el acceso. Las rutas guiadas suelen durar alrededor de dos horas y mediay, en caso de ser en grupo, estos no podrán exceder las 16 personas.

Cómo llegar a Machu Picchu
Pero un momento: primero tendremosque llegar a nuestro destino, ¿no es así? Y para hacerlo, teniendo en mente quepartimos desde Cuzco, existen al menos cuatrovías diferentes.
La primera de ellas es mediante visita organizada. Si algoabundan en Cuzco son las empresas turísticas cuyos comerciales andan como locospor la ciudad tratando de captar clientes. Normalmente, en lo que corresponde aMachu Picchu, todos ofrecen el mismo servicio: autobús desde Cuzco hasta Ollantaytambo, donde se toma un tren hastaAguas Calientes, la ciudad del Machu Picchu. Allí se pernocta para, a lamañana siguiente y bien temprano, visitar las ruinas de la antigua ciudad inca.El mismo día se toma el tren de regreso.
Una segunda opción es realizar este mismo itinerario, pero porlibre: así no habrá prisas en las visitas y podremos organizarnos el tiempoa nuestro gusto.
La tercera opción, para aquellosalgo más aventureros, es la conocidacomo “la Hidroeléctrica”: será necesario contratar el servicio de transfer desde Cuzco hasta la antiguacentral hidroeléctrica cercana a la localidad de Santa Teresa, aproximadamente a10 kilómetros de Aguas Calientes. Kilómetros que se realizan a pie durante doshoras de caminata junto a las vías del tren entre enormes gargantas eincreíbles paisajes: sin duda, esta es la mejor parte del trayecto. Una muybuena opción para aquellos que desean hacerlo mediante la cuarta propuesta,pero no lo consiguen.
Y es que la cuarta manera en la que se puede acceder a Machu Picchu es una delas más aclamadas: realizando el Caminodel Inca. No en vano, está considerada laquinta ruta de senderismo más bella del mundo. Una ruta de cuatro días ytres noches, siempre a pie y atravesando montañas y selva, para alcanzar MachuPicchu como lo hicieran los antiguos exploradores. Una aventura única e inolvidable para la que el único problema esque existen muy pocas plazas que, además, se acaban con bastante premura. Conseguir un espacio supone, a veces,reservarlo con más de un año de antelación.

Ya estamos en Aguas Calientes, ¿y ahora qué?
Pues lo más usual es que, se hagacomo se haga el trayecto hasta este punto, sellegue a Aguas Calientes por la tarde y sea necesario pasar la noche en ella.En este tema no hay problema: Machu Picchu Pueblo, como también se le conoce, cuenta con innumerables opciones dealojamiento y restauración,precisamente, para poder dar servicio a los dos mil quinientos viajeros quecada día visitan Machu Picchu.
Situada en un valle entre montañas, las vistas que la rodean son, simplemente,impresionantes. Aunque carece de otros atractivos turísticos omonumentales, y la ciudad no se caracteriza por ser especialmente bonita, conlo que sí cuenta es con variaspropuestas de turismo de naturaleza como unas piscinas de aguas termalesque se encuentran a unos 15 minutos del centro, las cataratas de Mandor o la montaña Putucusi.

Ahora sí: la visita a Machu Picchu
Y por fin, llega el gran día. Y nohabrá prisas por llegar, pero mejor ser prudentes e ir con tiempo, siempreteniendo en cuenta el horario en el que hemos comprado las entradas.
Para llegar hasta Machu Picchu desde Aguas Calientes hay dos opciones: hacerlo en autobús, para lo que habrá que comprar los billetes, si esposible, también con antelación. El trayecto mediante este medio de transportees de aproximadamente media hora por estrechas carreteras de curvas hastaalcanzar la puerta de entrada al yacimiento.
La otra opción es hacerlo caminando: en cuanto laspuertas de acceso al sendero que conecta con Machu Picchu abren bien tempranoen la mañana, muchos visitantes deciden caminar por él, colina arriba (hay que tener en cuenta que se está a unosdos mil metros de altura, y que el desnivel a salvar es de unos 400 metros,por lo que hay que valorar si se está físicamente capacitado) hasta la entrada.La ruta suele alargarse duranteaproximadamente una hora.
Una vez se accede, ya en compañíadel guía oficial, solo toca disfrutar de una de las maravillas del mundo másincreíbles que existen. Y, por si acaso andamos un poco perdidos, aquí vanalgunos datos.

Se trata del yacimiento arqueológico más famoso del continente americano, y la gran suerte es que losconquistadores jamás conocieron su situación. Por eso mismo sería olvidadohasta comienzos del siglo XX, cuando elhistoriador estadounidense Hiram Bingham llegó hasta él acompañado por algunoslocales, que sí sabían de su existencia.
Machu Picchu se hallaba por aquel entonces completamente cubierto poruna manta de frondosa vegetación, oculto y protegido por la naturaleza. Y tanto misteriorodea este enigmático lugar que, inclusohoy, más de un siglo después del hallazgo, los datos sobre el origen de laantigua ciudad inca continúan siendo especulaciones en su mayoría. Mientrashay quienes defienden que Machu Picchufuncionó como retiro real o un palacio rural abandonado durante la invasiónespañola, otros afirman que se trató de una ciudad que funcionó como centro religioso, político y administrativo,algo que confirmaría el hecho de que se hayan descubierto hasta ocho rutasdiferentes de acceso a ella. En su épocahabría funcionado como nexo comercial entre la Amazonía y el Altiplano.
Pero, por mucho que se leanhistorias, se descubran anécdotas y se vean imágenes, nada es comparable a ese instante en el que uno se asoma por primeravez, desde las alturas en la Cabaña del Guardián de la Roca Funeraria, al yacimiento. Contemplar este mágicolugar es algo único, y la sensación que produce, indescriptible.
La ruta junto al guía, que se alarganormalmente durante dos horas y media, llevará a identificar y entender lugarescomo los Baños Ceremoniales, elfamoso Templo del Sol (únicaconstrucción redonda de Machu Picchu), la TumbaReal o la Plaza Sagrada. El Templode las Tres Ventanas, el TemploPrincipal, la Plaza Central o elTemplo del Cóndor son solo algunas de las paradas que se realizarán durantela visita. Cada detalle, cuenta una historia. Cada rincón, aporta más y másdatos que ayudarán a comprender, o al menos a imaginar, cómo fue la vida eneste lugar remoto del planeta hace varios siglos.

Los extras del viaje: Huayna Picchu y la Montaña
Para aquellos suertudos que consiganentradas con la subida a una de estas dos colinas incluida, la visita a MachuPicchu aún deparará más sorpresas.
El Huayna Picchu, para que podamos reconocerla, es la montaña escarpadaque se halla en el fondo de la típica postal del yacimiento. Su traducción sería “pico joven”,y para subir hasta lo más alto lo mejor es asegurarse de que no se sufre devértigo. Entre subir y bajar se tarda, según las condiciones físicas de cadauno, entre 45 y 90 minutos, y a pesar de que puede suponer un gran esfuerzo, las vistas desde su cima son absolutamenteincreíbles.
Lo mismo sucede con la Montaña, una elevación montañosa en cuya base seasienta Machu Picchu. La cima se encuentra a 3082 metros de altura, es decir, a 600 metros más que la ciudadelainca, y la subida cuenta con tramos de cierta dificultad aunque estánperfectamente acondicionados para los visitantes. Las vistas desde lo más alto ofrecen una perspectiva única de MachuPicchu, además del Huayna Picchu, la montaña Putucusi o el río Vilcanota,lo que confirma que, a pesar delesfuerzo que pueda suponer alcanzarla, habrá merecido la pena.

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