Pongámonos en situación: porfin tú y tus amigas os habéis puesto de acuerdo para hacer un viaje juntas.Buscabais un destino que reuniera todos los atractivos para pasar unos díasinolvidables: que fuera bonito, con un potente movimiento cultural, con unagastronomía de diez y, sobre todo, una animada vida nocturna. Estaba claro: el lugar perfecto era Lisboa.
Porque lo que le sobra a lacapital lusa son motivos por los que visitarla. No importa de qué época del añose trate, si hace frío o calor, si llueve o truena: Lisboa siempre seguirá siendo Lisboa, con sus mil rincones preciosos delos que enamorarse perdidamente. Pero, para que sepas cómo exprimirla al100%, hemos decidido ayudarte, así que sigue leyendo, porque lo que viene te vaa gustar.
Te traemos todas las claves para que tus amigas y túrecordéis este viaje para siempre. ¿Estás lista?

Dónde buscar alojamiento
Empecemos por lo principal: ¿dónde dormir durante vuestros días enLisboa? Debido a que la ciudad se encuentra levantada sobre siete colinas,sus barrios están muy bien delimitados. Uno de ellos, el que mejor conserva lapura esencia lisboeta, es el de Alfama,un lugar ideal para establecer el campamento base.
¿Y por qué apostamos por estazona Pues porque nos encanta el ambienteacogedor y auténtico que se respira en sus intrincadas calles, las delbarrio más antiguo. Ese que podréis respirar mientras subís y bajáis cuestassin cesar o cuando os perdáis por zonas inexploradas montadas en el mítico 28, el viejo tranvía que se haconvertido en uno de los iconos.
Entrad en los pequeñosnegocios que, decorados con los azulejoslisboetas en sus fachadas, resisten al paso del tiempo y a la llegadamasiva del turismo. Conversad: los lisboetas son gente afable a la que leencanta que le digan lo bella que es su ciudad. Contemplad cómo la vidatranscurre con normalidad en unescenario que os pide ser fotografiado a cada paso, en el que el pescaderovende el género a pide de calle y las señoras tienden la ropa en sus balcones,regalando estampas de lo más auténticas.

Pero si lo que buscáis esestar en el meollo de la diversión, quizás será mejor que busquéis elalojamiento en el Barrio Alto: aquí sehallan la mayoría de restaurantes y bares donde, tened por seguro, pasaréisgran parte del tiempo. Eso sí: las cuestas son una constante, así que nopenséis que os vais a librar de ellas.
Lo que sí puede hacer latarea más liviana es hacer uso de sus múltiples elevadores. Por ejemplo, el Elevador da Gloria, que conduce hasta elhermoso mirador de San Pedro de Alcántara. El mar de tejados rojos quecompone la ciudad, como un enorme manto que se extiende hasta el río Tajo, es de las estampas más bellas de Lisboa.Otro elevador es el de Santa Justa, quepermite acceder hasta el barrio de Chiado, repleto de cafés, boutiques y teatros: es el conocido comobarrio bohemio. Junto al Convento do Carmo se obtienen las mejores vistas del Castillo de San Jorge, que queda justo alotro lado.

Como última opción, sipreferís dormir en una zona céntrica desde la que moveros libremente hacia elresto de barrios, vuestro sitio es Baixa.Más ambientada, más comercial y más, podríamos decir, señorial, su víaprincipal es la peatonal Rua Augusta, repleta de tiendas cuyos letrerosconfirman que hay marcas que están presentes en todas las grandes capitales. Através de ella quedan unidos la Plaza Pedro IV, popularmente conocida como lade Rossio, y la Praça do Comércio.

Qué lugares visitar
Entendemos que en un viajecon amigas, quizás, lo que más os apetezca sea disfrutar y pasarlo bien, pero un poquito de cultura, cuando se trata de Lisboa, nunca está de más. Cualquier rutaque se precie por la capital lusa debe pasar por algunos de sus miradores, delos que ya te hemos hablado. En Alfamase halla, por ejemplo, el de Santa Lucía, que mantiene el aire decadentegeneralizado: con sus azulejos medio desconchados y el romanticismopresente en el ambiente, es uno de los preferidos de turistas y locales y lasvistas desde él son maravillosas. Otro que tampoco está nada mal es el Mirador de Gracia, muy cerca del Castillode San Jorge.

Pero lo mejor del viaje serácaminar. Y hacerlo sin prisas, disfrutando a cada paso de lo que la ciudadregala. Contemplar con tranquilidad las continuas estampas de sus callejuelasde adoquines y ventanas con persianas de madera coloreadas. Hacer una pequeñaparada en la Catedral de la Sé de camino a la Plaza del Marqués de Pombal, responsable de la reconstrucción de Lisboatras el famoso terremoto de 1755 y quien le dio la estructura cuadriculadaque mantiene hasta hoy en día.
En el Largo Santo Domingo,junto a la Rossio, un pequeño negocio con una barra a la calle sirve el licor lisboeta por excelencia: la ginjinha. Un pequeño trago antes de continuar la ruta siempre será unabuena manera de empaparse de la cultura local. Desde hace unos años por la zonapululan innumerables tuk-tuk ofreciendo sus servicios a los turistas:una ruta por algunos de los lugares más emblemáticos en este medio detransporte puede ser una original y divertida manera de pasar unas horas: elprecio dependerá de la destreza que tengáis regateando.

Un plan que tampoco falla estomar uno de los tranvías que, desde laPraça do Comercio, lleva hasta Belem. Visitar la hermosa torre y contemplarel Monumento a los Descubridores es algo que todo viaje a Lisboa debe incluir,así como probar los riquísimos pasteisde Belem en la clásica pastelería: no importa que haya cola para adquirirlos,siempre va bastante rápido. Si hay tiempo, adentrarseen las entrañas del Monasterio de los Jerónimos será un regalo para lossentidos.
Pero hay más, ¡mucho más!¿Qué tal si completamos la escapada con ricas propuestas gastronómicas?Prepárate, porque querrás hacerlas todas.

Qué comer
Te advertimos desde ya que lalectura de este epígrafe puede provocar que segundos después atraques tu neverairremediablemente, pero es que la gastronomía portuguesa, y en concreto la deLisboa, es tan sobresaliente, que nos vemos obligados a contártelo todo.
Porque en la capital lusa se come estupendamente. Y si no, atenta aalgunos de sus platos estrella: siendo destino que vive tan cerca del mar, estáclaro que el pescado es uno de ellos. En concreto, el bacalao, que lo preparan y sirven de las maneras más diversas: ala brasa, revuelto con patatas en el famoso bacalhaudoraudo o, incluso, en forma de croquetas, los pasteis de bacalhau. ¿Más cosas? ¡El pulpo, por supuesto! Lassardinas son un clásico de la gastronomía portuguesa, y dos platos, la caldereida y la cataplana, losencontrarás en las cartas de muchos restaurantes a lo largo y ancho del país.Los arroces jamás fallan: el que se prepara con marisco es maravilloso.

Las carnes también seencuentran con frecuencia —el frango asado, o pollo asado es muy típico—aunque menos que lo que viene del mar. Todo muy aliñado con hierbas aromáticas,sobre todo, con cilantro. El caldo verde, por cierto, es una sopa tradicionalque también está para chuparse los dedos.
Al hablar de dulces, ademásde los ya mencionados pasteis de Belem,anota bien dos sugerencias más: el bolode bolachas —una torta fría de galleta con crema de café y mantequilla— yla tarta de almendras.

Y a todo esto, ¿dónde comerestas sugerencias? Pues para deleitaros con todas estas exquisiteces una propuesta que no fallará será el TimeOut Market Lisboa, uno de esos grandes y ambientados mercados gastronómicosperfectos para alimentar los espíritus más foodies.Tan simple como escoger entre todos los puestos de comida lo que más apetezcaprobar, para después comerlo en grandes mesas conjuntas en el centro delespacio. ¡Lo único complicado será decidir entre tanta oferta!

Para un cafelito por la tarde, Chiado y el Café A Brasileira siempre es un acierto: clásico donde los haya, rodeadas de un ambiente elegante y con historia, podréis endulzar vuestro día en esta cafetería y, de paso, fotografiaros junto la escultura de Fernando Pessoa que descansa en un banco en el exterior.
Por la noche un plan de lomás auténtico y que seguro disfrutaréis será una cena en un restaurante donde además haya espectáculo de fado.La música portuguesa por excelencia está llena de sentimiento y transmite, nosolo con sus letras, sino con la manera de cantarlas. La zona de Alfama y elBarrio Alto cuentan con numerosos negocios dedicados a este tipo de propuestas.
Para acabar, una última idea:si alguno de los días la noche se alarga un poco más de la cuenta, ¿qué tal un brunch al día siguiente para comenzar con fuerzas? Pois, una coqueta cafetería muycerca de la Catedral de la Sé, es una opción estupenda para disfrutar delas más ricas viandas que podáis imaginar.
Qué y dónde comprar
Cualquier viaje que se preciesuele contar con, al menos, unas horitas para ir de compras y descubrir qué semueve en la ciudad de turno. En Lisboa, obviamente, tampoco puede faltar esemomento. Y para hacerlo ofrece múltiples opciones.
Si lo que apetece es ir a loconocido, es decir, a aquellas marcas que se repiten hasta la saciedad en todaslas grandes urbes del mundo, ya te comentamos más arriba que la Rua da Augustaes la más indicada. También por las callejuelas de Chiado existe alguna queotra tienda con propuestas interesantes.

Ahora, si lo que buscáis esalgo diferente y alternativo, quizás la opción perfecta sea el famoso LX Factory, una antiguafábrica reconvertida en una moderna zona comercial repleta de restaurantesy cafeterías, pero también de tiendas donde jóvenes diseñadores portuguesesexponen su material. Tiendas originalescon firma made in Portugal que ospermitirán regresar a casa con un recuerdo diferente. Además, también aquí sehalla la librería Ler Devagar,instagrameada hasta la saciedad por turistas y locales, ¿qué tal unaincursión para disfrutar de sus repisas repleta de libros y sus peculiaresespacios? No os la perdáis: ¡por algo hasido nombrada una de las 10 librerías más bellas del mundo!
Para rematar la experiencia,una última idea: en la Rua da Boavistaencontraréis propuestas alternativas y muy modernas ofrecidas por jóvenesdiseñadores locales que han ido estableciendo sus talleres por toda la calle.

Dónde salir
Venga, que sabemos queestabais deseando llegar a este apartado. Porque, ¿qué es una escapada con amigas si no hay un pelín de fiesta de pormedio? Pues preparaos, porque la capital lusa de eso sabe mucho. Pero quemucho, mucho.
Os proponemos comenzar lanoche tomando un vinho verde en alguno de los bares del Barrio Alto: hay quetomarse las cosas con tranquilidad. Allí se concentra gran parte de la vidanocturna, con locales de lo más variados donde la música en directo anima elambiente. Es precisamente aquí donde se encuentra un original bar de copas quees éxito asegurado: Park, laazotea de un parking que ha sido transformada en terraza y quepermite no solo disfrutar de buena música, sino también de unas vistas magníficas. Suele abrir hasta la madrugada.

No demasiado lejos, otro deesos enclaves que hay que visitar sí o sí es la mítica Pensão Amor: un antiguo hotel-burdel reconvertido en unadiscoteca/bar de copas con diferentes espacios. Un curioso salón de losespejos da paso a los baños, mientras que un pequeño salón en el que elterciopelo rojo es el protagonista cuenta con mesas y sillones bajos dondeconversar más relajadamente. En la sala de al lado, la cosa se descontrola unpoco más: menos luz, música más alta ymucha, mucha gente bailando hasta altas horas de la noche —por no decirprimeras de la mañana—. La misma calle donde se halla este icónico lugar cuentacada vez con más bares que aprovechan el tirón de la discoteca para ofrecerpropuestas de ocio nocturno.
View this post on InstagramA Pensão Amor abre todos os dias às 14:00. É hoje que nos vem visitar? ❤️ #pensaoamor #lisboa
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Una última recomendación: Lux Frágil, una discoteca de lo másexclusiva donde bailar los temas pinchados por grandes djs internacionales hasta que el cuerpo aguante. ¿El únicoproblema? Las entradas, que van por invitación. Aunque, por intentarlo… ¡que noquede! Una final estupendo a la mejorescapada entre amigas a Lisboa.

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