…7 de julio, ¡San Fermín! A Pamplona hemos de ir… Bueno, depende. Si tienes ganas de vivir la fiesta de las fiestas, la mayor farra del mundo mundial, 9 días de parranda de la buena ininterrumpida, entonces sí; pero si no te van las aglomeraciones, mejor quédate en casa.
Vuela a PamplonaLas fiestas de San Fermín no necesitan de publicidad alguna, ni en territorio nacional ni en el extranjero, sobre todo gracias a Ernest Hemingway, que corrió encierros entre 1924 y 1959 y dejo constancia de ello en su obra «Fiesta».
Llegar es relativamente fácil, lo difícil es volver a casa sano y salvo, y no precisamente por los toros, que también. Para ello bastará con aplicar el sentido común (que por otro lado es lo primero que se pierde cuando el cuerpo ya lleva unos cuantos tragos de más) y seguir normas básicas de supervivencia. Por ejemplo:
1. El txupinazo reúne a una masa descomunal de gente en la plaza consistorial. Tanto personal en tan reducidas dimensiones provoca una cierta angustia. Si eres claustrofóbico, mejor te lo miras por televisión.
2. Vístete de blanco y rojo si no quieres desentonar y deja tus mejores galas en el armario; lo más probable es que acabes harto de vino. Pero si te apetece una sesión de vinoterapia (ahora que está tan de moda), ¡ya tardas en buscar tu vuelo a Pamplona!
3. Cálzate a conciencia. Es probable que el suelo esté lleno de cristales rotos, por no hablar de otros fluidos corporales que pueden correr por el suelo y con los que es mejor no entrar en contacto. Así que olvídate de sandalias y ponte calzado cerrado y resistente.
4. Evita los fines de semana, es cuando más petado está todo (y este año el 7 de julio es un sábado). Si puedes combinártelo, acércate entre semana; gente habrá, pero no tendrás la sensación de que Pamplona se ha convertido temporalmente en una lata de sardinas.
5. ¡Ojo con los manguis! Sanfermines es temporada alta para carteristas, por eso es conveniente no llevar más de lo imprescindible encima: cartera, móvil y llaves deberían bastar. Y si llevas bolso o riñonera, siempre cruzado y por delante del cuerpo.
6. Establece un punto de encuentro si vas con amigos (cosa bastante probable) en caso de extraviaros. Y no está de más ir con algo distintivo a efectos de identificación, preguntar por un tío vestido de blanco no te va a servir de mucho.
7. No te olvides de comer, y para ello hay distintas opciones: la más barata y cansina, el bocadillo; algo más sofisticado y preciado, los pinchos; y si ya lo que quieres es no privarte de nada, pues cualquier restaurante tradicional te ofrecerá los mejores manjares de la cocina navarra.
8. Si a estas alturas no tienes alojamiento, vamos mal. Las pensiones y casas de huéspedes del centro estarán ya todas reservadas y no te quedará más que alejarte de Pamplona o dormir en un parque a la intemperie (tranquilo, no estarás solo). Otra es dormir en el coche, siempre que encuentres aparcamiento. Lo mejor es volar a Pamplona, ya que el aeropuerto está a solo 6 km de la ciudad y el autobús 21 te lleva al centro. O si no, volar a San Sebastián y coger el tren.
9. Y por último, no te metas en el encierro, ni sereno ni borracho. Es mejor verlo desde la calle (o por televisión), aunque para tener puesto en el vallado tienes que estar ahí guardando el sitio como mínimo desde las 5h de la mañana (¡y gracias!). Otra opción es entrar en la plaza y ver el final del encierro y la posterior juerga con las vaquillas.
10. Y por reúltimo, ¡ojo con las vaquillas! Si crees que por ser más pequeñas son menos peleonas, estás muy equivocado. A menudo hay muchos más heridos por contusiones por culpa de estas inofensivas vaquillas que por los enormes toros. ¡Así que cuidado!
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