Bañado por las aguas del Golfo Pérsico y situado dentro del desierto de Arabia, Dubái se ha convertido en uno de los destinos turísticos más apetecibles para los que buscan una combinación de lo más heterogénea en sus vacaciones. Playas de fina arena, aventuras por el desierto, arquitectura espectacular y compras en las que el lujo y los zocos se alternan en un delicado equilibrio, son algunas de las sorpresas que nos depara este emirato habitado por una población mayoritariamente extranjera, cuya capital fue denominada la Venecia del Golfo.
1. Burj Khalifa
El Burj Khalifa es, con sus ochocientos veintiocho metros de altura y sus ciento sesenta y tres pisos, es una de las principales atracciones de Dubái. Desde su imponente altura domina el skyline de Dubái con su sinuosa silueta, que se hace más delgada a medida que gana altura.
La expectación que se siente esperando acceder al que es el edificio más alto del mundo, se ve sobradamente recompensada cuando se contemplan las impresionantes vistas que ofrece este bello edificio diseñado por el arquitecto norteamericano Adrian Smith para el estudio de Chicago Skidmore, Owings and Merrill.
Desde el mirador acristalado situado en la planta ciento veinticinco, denominada At the Top, y conectado con la terraza abierta situada en el nivel inferior, se entiende rápidamente que el emirato haya tenido la economía de mayor crecimiento a nivel mundial desde los años setenta durante más de tres décadas. Y es quién lo visitara hace apenas diez años, difícilmente podrá reconocer la ciudad que se abre antes sus ojos, en la que modernos edificios se alternar con nuevos y ambiciosos proyectos urbanísticos.
Burj Khalifa también cuenta con un mirador en la planta ciento cuarenta y ocho, llamada At the Top Sky, en la que se puede permanecer un máximo de treinta minutos.
2. Quemando tarjeta en Dubái Mall
Dubái es bien conocida por los adictos al shopping, como la capital de las compras de Oriente Medio, y de entre los más de setenta centros comerciales que podemos encontrar en la capital, destaca el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo.
El exceso que casi puede palparse paseando por las calles de Dubái cuándo contemplamos su parque automovilístico, se manifiesta de forma superlativa recorriendo The Fashion Avenue, el área situada dentro del Dubái Mall dedicada a las firmas internacionales de alta costura y lujo. Junto a ellas, el centro cuenta con la mayoría de las grandes cadenas internacionales de moda, decoración y complementos, hasta completar un total de 1.200 establecimientos. Además, incluye en su superficie las sucursales de dos grandes almacenes internacionales, la francesa Galeries Lafayette y la neoyorquina Bloomingdale’s.
3. Al Bastakiya, la zona residencial más antigua
Aunque cueste imaginar Dubái sin los modernos rascacielos que presiden su paisaje urbano, el precioso barrio de Bastakiya nos invita a olvidarnos del tráfico incesante de Ferraris y Lamborghinis, para pasear sin rumbo por las calles laberínticas de esta zona histórica preservada y salvada de una demolición segura, gracias a la mediación del Príncipe Carlos de Inglaterra.
Al igual que el heredero inglés, quedarás prendado por la gama cromática de sus casas de color arena -especialmente si lo visitas al atardecer-, y coronadas por sus características torres de viento. Un sistema que se remonta a los comienzos del siglo XX, cuando el barrio fue levantado por comerciantes persas procedentes de Bastak, que las dota de aire acondicionado natural. En medio de los cerca de cincuenta edificios que lo forman en la actualidad, se puede contemplar una sección de la muralla de la ciudad, datada en 1800, algo que añade más nostalgia a una visita que es todo un viaje en el tiempo, en el que galerías de arte, preciosos hoteles boutique, tiendas y cafés le han dado una segunda vida al antiguo barrio.

4. Volando en globo
El magnífico contraste que ofrece la privilegiada situación de Dubái, en la que las saladas aguas del Golfo Pérsico que la bañan y se internan en tierra firme en forma de una vía estrecha conocida como Khawr Dubayy, y la fina arena del desierto de Arabia que la termina de enmarcar, nos dejan uno de los paisajes más espectaculares que se pueden contemplar desde el aire.
La experiencia de elevarnos en un globo aerostático se ha convertido en una de las experiencias más demandadas, por los que viajan a Dubái. Algo que nos permitirá disfrutar de la fauna y dunas del desierto con las primeras luces del amanecer o de ver cómo se oscurece ante nuestros ojos con los últimos rayos de sol, según el momento del día elegido para elevarnos sobre las llanuras y cañones de la Reserva para la Conservación del Desierto de Dubái, el primer parque nacional de los Emiratos Árabes Unidos.
5. Zoco de especias de Deira
Incontables olores nos cautivan nada más adentrarnos en los pasillos del pequeño y encantador zoco (cubierto) de especias de Dubái, Deira. Azafrán, cardamomo, dátiles, frutos secos, incienso, pétalos de rosa, productos medicinales… todos se exhiben y despliegan sus vistosos colores al visitante, cuidadosamente expuestos en saquitos. Mientras, los vendedores invitan a probar los exquisitos productos que almacenan en sus pequeñas tiendas de esta zona histórica de Dubái, pero sin agobiar.
6. Dubái Aquarium & Underwater Zoo
Como no podía ser de otra forma, también aquí encontramos un nuevo récord, ya que Dubai Aquarium es con sus diez millones de litros, uno de los acuarios en suspensión más grandes del mundo. En él viven más de ciento cuarenta especies, y entre sus residentes más famosos se encuentran trescientos ejemplares de tiburones y rayas.
Uno de sus principales atractivos para el visitante, es la posibilidad de recorrer a pie el túnel de cuarenta y ocho metros que lo atraviesa a once metros por debajo de la superficie. Toda una experiencia, especialmente para los más pequeños, que pueden sentir y ver sobre sus cabezas el paso de los habitantes del Aquarium.

7. Surfeando en Wild Wadi Water Park
El parque acuático de Wild Wadi es uno de los mejores planes para los que viajan con niños a Dubái. Situado en la zona costera de Jumeirah, y muy próximo a la isla artificial sobre la que se alza Burj Al Arab -famoso por su estructura que recuerda la vela de un barco-, y el tercer hotel más alto del mundo, el parque cuenta con numerosos atractivos.
Piscina de olas de agua fría y caliente, múltiples trampolines de agua o la posibilidad de practicar surf gracias a las máquinas generadoras de olas, son algunos de los treinta recorridos que ofrece.
8. Hindi Lane
Detrás de la Gran Mezquita de Dubái en Bur Dubái, el zoco de telas y textiles de Dubái, oculta un pequeño callejón conocido como Hindi Lane. Aquí permanece ajeno a lo que le rodea, como si de una pequeña isla se tratara, uno de los puntos más pintorescos de la ciudad. Un pequeño microcosmos indio en el corazón del Emirato, lleno de pequeñas tiendas con coloridos artículos traídos de la India, en los que sumergirse entre fragancias de especias, para buscar pequeños tesoros.
Incluye un sencillo templo que se puede visitar, con respeto a las indicaciones de descalzarse, en el que no faltan las imágenes Shiva y Ganesh, lo que le da un toque de clandestinidad muy atrayente.

9. Safari por las dunas del desierto
Los safaris en cómodos 4×4 son una de las experiencias más espectaculares que se pueden realizar en Dubái. Un trayecto de apenas una hora separa la moderna y lujosa metrópolis, del paisaje único y carente de artificios que ofrecen las dunas del desierto de Dubái. Prepárate para dar rienda suelta a tu adrenalina con la emoción de la pericia al volante de los conductores dejando deslizar sus potentes 4×4 por las imponentes dunas dubaities. El viaje suele incluir la visita a un campamento de camellos en dónde se puede realizar un paseo a lomos de uno de los más antiguos moradores de la zona, para contemplar de cerca la flora que habita en el área, y aprovechar, para disfrutar de una sesión única de surf en la fina arena del desierto.
Cuándo el sol empieza a caer sobre el paisaje ondulado, la jornada se alarga en los campamentos, con actuaciones de danza del vientre y otros bailes propios del desierto, mientras se reponen fuerzas con una comida típica y se prueba la shisha, la pipa de agua. La vuelta a la moderna Dubái bajo la luz de la luna, es el punto y final de una jornada que tardará tiempo en olvidarse.
10. Cena en Madinat Jumeirah
El diseño del lujoso complejo hotelero de Madinat Jumeirah, se concibió como una recreación de lo que fue el ambiente y la vida de los habitantes de Dubái Creek, la vía de agua salada que divide la ciudad y se adentra catorce kilómetros tierra adentro desde el Golfo Pérsico.
Bajo esta idea, la zona nos ofrece una evocadora imagen presidida por vías de agua surcadas por abras -los barcos tradicionales que permiten cruzar de este a oeste Dubái Creek- y en las que se han habilitado reservas para la recuperación de tortugas heridas antes de su devolución a su hábitat natural. En la puesta en escena no podían faltar las características torres de viento y un zoco.
Además de dos hoteles boutique, Jumeirah Al Qasr and Jumeirah Mina A’ Salam, y numerosas tiendas, Madinat Jumeirah incluye cerca de cuarenta bares y restaurantes con la oferta gastronómica más completa. Desde la propuesta informal a pie de playa con las tapas de Al Marsal Lounge o la carta de cocina sana en la terraza abierta al mar de Waterfront, al viaje culinario por la cocina internacional que encontramos en Mundo.

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Un artículo de Mari Carmen Voces