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Hoteles en Victoria de Durango

Oficialmente reconocida como Victoria de Durango, es la capital del estado mejicano que lleva su nombre. Fundada en 1554 por Francisco de Ibarra, explorador español de origen vasco que en un primer momento la bautizó como Valle del Guadiana. Precisamente su ubicación geográfica en el extremo oeste de dicho valle y el excepcional valor de su centro histórico, hacen de ella un foco de atracción turística de los más importantes del país.

Desde que en 2010 el Camino Real de Tierra Adentro, fuera declarado Patrimonio de la Humanidad, no ha parado de recibir visitantes, nacionales e internacionales. Esto ha hecho que el número de establecimientos hoteleros haya crecido de forma espectacular.

La mejor zona sin duda alguna para alojarse en esta hermosa ciudad norteña de Méjico, es su centro histórico. Está plagado de pequeños hoteles para todos los gustos y bolsillos. Los alrededores de la calle Florida y su continuación, la avenida 20 de Noviembre ofrecen múltiples opciones para disfrutar de unos días en la “Perla del Valle del Guadiana”.

Imprescindibles de Durango:

Centro Histórico.-El área monumental más grande de Méjico, más de 1.000 construcciones conforman parte del Camino Real de Tierra Adentro, un extenso recorrido trazado por los conquistadores españoles en el S.XVI con fines comerciales y militares y que hoy en día es Patrimonio de la Humanidad. Piérdete en un sinfín de calles peatonales jalonadas por edificios barrocos de incalculable valor.

Catedral Basílica.-Antiguamente parroquia de la Asunción, que tras un incendio mientras se construía, devino en el levantamiento de actual templo en 1695. Su fachada de estilo barroco sobrio estuvo pintada de amarillo hasta 1965.

Plaza de Armas.-Centro de la vida duranguesa, lugar de reunión y celebración. Supuestamente aquí estuvo el núcleo fundacional de la ciudad.

Parque Guadiana.-Pulmón verde de la urbe, 176 hectáreas de verdes jardines y vegetación autóctona. Un lugar de esparcimiento para durangueños y visitantes.

El Teleférico.-Situado en el centro histórico, comunica los cerros del Calvario con el mirador de los Remedios, 750 metros a 82 metros de altura.

El Mirador de los Remedios.- Ubicado en la parte oeste de Durango, mide poco más de 100 m de altura pero proporciona unas espectaculares vistas del municipio.

Comer en Durango.-Sin lugar a dudas el plato típico durangués es el “Caldillo”, un contundente guiso de carne con chile rojo, ¡ojo si no te gusta el picante! Otras delicias de la cocina local son: la pierna de cerdo en pulque (licor de aguamiel), mole de Analco (variedad local de la famosa receta mejicana que se prepara con chocolate, chile y almendras).  Otras alternativas son el Pipián, mezcla de sopa y salsa mejicana. Pero si quieres probar algo rico de verdad, nuestra favorita; las gorditas de huevo duro, preparadas con masa de maíz, huevo, jitomate y chile. Y de postre, Cajeta, un dulce elaborado con leche de cabra, antesala de un chupito de mezcal por aquello de ayudar a la digestión.

De compras.-Durango es una de las capitales de la artesanía mejicana. Posee todo un muestrario de productos elaborados por indígenas tepehuanos (aborígenes de las cercanas montañas Sierra Madre). Bordados, ropa de lana, cerámica, vasijas de arcilla, instrumentos musicales, sonajas de madera, flautas, bolsos y carteras de piel. Una inolvidable experiencia puede ser la visita al pintoresco Mercado Gómez Palacio, céntrico y repleto de puestos de comida, artesanía, insectos encapsulados (utilizados como amuleto), muebles y objetos decorativos de cualquier tipo, todo un bazar.

De noche.-Dicen sus habitantes que Durango disfruta de uno de los cielos más limpios de Méjico. Admíralo desde cualquiera de las terrazas de sus bares y cafeterías, disfrutando la típicas “Callejoneadas” o el “Pasito Durangués”, cálzate unos vaqueros y sombrero y sumérgete en la cultura popular del norte mejicano. Si después te quedan fuerzas, date una vuelta por las discotecas y clubes de baile del centro.

Cuando venir.-En contra de lo que se pueda pensar, el clima durangués es extremo y cuenta con inviernos muy fríos, veranos lluviosos, primaveras cálidas de hasta 35ºC de máxima. Nosotros recomendamos venir en cualquier época del año, y en función de lo que cada uno entienda como buen tiempo. Quizás la opción del verano sea la más incómoda ya que en ocasiones la lluvia desluce la visita.